Escisi

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28 marzo 2024

Se había prometido no volver aquella ciudad pero como si una fuerza invisible tirara de él se encontraba de nuevo en Fogtown, la ciudad de la niebla. Odiaba la ciudad donde se encontraba la sede de su empresa, el bullicio de la gente entre las calles, los casos de asesinato sin resolver, los entes paranormales ocultos en esa anormal niebla y que era el único lugar donde podría encontrarse de nuevo con "ella".

Por "ella" se refería a la mujer de la que se había enamorado en su tierna juventud y que por más que había entablado distancia entre los dos por el bien de ambos. No podía negar en su corazón que aún la amaba. En contra de toda naturaleza o moral, no podía negar lo que sentía por ella y aunque su padre le obligo olvidarla por los lazos familiares que compartían, no lo había hecho del todo. Por lo que optó huir sin decirle nada a su familia ni siquiera a Yuzuha, su prima.

Solo supo por Hanabi, su hermana, que Yuzuha había llorado por días su ausencia sin explicación. Y al final, ella tuvo que explicarle a su prima porque su hermano había huido sin decirle nada. Yuzuha había decidido luchar por su relación ante su familia y él había huido porque no quería enfrentarse a la decepción de su tía y su padre.

Al final, él volvió a Heaven Water, de donde era originario y Yuzuha se quedó en Fogtown donde siempre había vivido. Ambos, en un acuerdo que nunca pactaron, jamás volvieron a contactarse o indagar sobre la vida del otro hasta ayer, cuando su padre le marcó y le pidió que volviera a la ciudad porque Yuzuha se encontraba en peligro.

Mifune no tuvo que pensárselo dos veces para acudir al llamado, así que en cuanto terminó la llamada con su padre, empacó sus cosas en su automóvil y se dirigió a toda velocidad a la ciudad hacia la antigua casa de su difunta tía Misaki.

Condujo durante toda la noche y por la mañana llegó ante una casa de dos pisos ubicada a orillas de la ciudad. Era tal como la recordaba, una bonita casa en una zona residencial, con un amplio jardín en el frente y una cochera. Lucía tal y como la recordaba cuando solía ir durante los veranos para ver a Yuzuha pero en cuanto puso un pie fuera del auto sintió demasiado cargado el ambiente y volteo a ver de nuevo la casa. Había algo que no debía estar ahí y Mifune supo exactamente por qué su padre lo había llamado a él.

Iba a tocar a la puerta cuando su padre abrió ésta con semblante asustado.

—Llegaste pronto, bien. Sígueme— le ordenó sin siquiera saludarlo y Mifune ni siquiera se ofendió por su descortesía, supuso que se debía a lo que sea que estuviera sucediendo allá dentro.

Entró a la casa y cerró la puerta tras de él, ni siquiera le dio tiempo de observar la casa cuando su padre lo condujo por las escaleras y mientras iban subiendo le explicó la situación.

—Tienes que ayudarla, no sé lo que le pasa. Trate de localizar a Akaito pero no puedo encontrarlo; solo ustedes tres tienen el "don". Yo no sé cómo manejar esto, si Misaki estuviera aquí ya lo hubiera arreglado pero yo... Yo solo puedo cuidar a su hija como me lo pidió. Dios, yo le ocasioné esto, yo le traje ese caso; es mi culpa—su padre hablaba de forma errática y nerviosa, sudaba como si hubiera corrido un maratón. Mifune pudo observar que incluso estaba mucho más delgado de lo que recordaba y se preguntó si eso se debía a lo que le sucedía a Yuzuha.

Antes de llegar al segundo piso, Mifune lo detuvo en los escalones tomándolo del hombro. En ese momento el hombre se calmó y lo miro a los ojos, se dio cuenta de lo mucho que había cambiado y crecido su hijo, tenía años sin verlo y aún así, a pesar de que casi le obligo a terminar la relación con su prima no había ningún atisbo de odio en su rostro.

—Papá tranquilízate— le pidió Mifune con tono tranquilo y comprensivo. — Con calma, explícame ¿qué sucede?

El hombre dirigió su mirada a la habitación de Yuzuha que estaba más al frente y luego la bajo apenado.

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