Llevaba ya un largo rato esperando a mi hermano afuera del gimnasio donde solía entrenar.
Comenzaba a impacientarme porque mi madre me había llamado hace poco para volverme a recordar que nos esperaba dentro de una hora y llegáramos puntuales. Por supuesto, esto tenía sin cuidado a mi hermano Baek, que solo me daba problemas porque yo era la encargada de su agenda.
Solté un largo suspiro antes de lanzar al suelo el cigarro que hace poco había estado fumando y me dirigí a la entrada del gimnasio. El encargado, un viejo y alegre ajusshi que conocía bien a los "hermanos Choi" se acercó a saludarme con una gran sonrisa.
—Agassi ¿Qué haces aquí? — me preguntó a la vez que me daba una palmada en el hombro.
Yo enseguida mire el gesto con molestia y el retrocedió.
—Cierto, cierto, que a agassi no le gusta que la toquen, lo siento— se disculpó enseguida alzando sus manos.
—No hay problema— le contesté con actitud afable. —¿Sabe dónde está el estúpido de mi hermano?
—Se fue hace ya un rato en compañía de un "joven cachorro"— mencionó el hombre y coloqué una mano sobre mi frente preguntándome mentalmente en qué demonios se había metido esta vez sabiendo que mi madre nos esperaba en menos de una hora.
—¿Sabe a dónde se fue ajusshi i? — pregunté al mismo tiempo que sacaba mi teléfono para marcarle a mi hermano.
—Mencionó algo sobre haber encontrado la pecera de sus sueños— comentó el hombre con una risita.
—Gracias—dije dándome media vuelta para salir del local.
—Envíale mis respetos a "Madre"—dijo haciendo una reverencia y antes de que saliera agregó. —¡Y no regañes mucho a Baek! —
Seguí marcando al celular de mi hermano, pero seguía sin contestar, así que recurrí a la aplicación espía que tenía instalada en su teléfono y rápidamente obtuve su ubicación; no estaba lejos. Me subí a la camioneta y conduje hacia donde me marcaba el mapa.
Mientras conducía mi madre volvió a llamar.
—¿Nyaong, ya vienen? —preguntó con voz seria.
—Si en cuanto encuentre a tu estúpido hijo— respondí sin dejar de conducir.
—¿Qué sucedió ahora? ¿Está bien Baek? —preguntó preocupada.
—Gracias ma, yo también estoy bien, pero Baek con lo de siempre— respondí fastidiada.
—Peces— concluyó mi madre con resignación. Ambas sabíamos del gusto que tenía mi hermano con aquellos seres. Desde joven, el mar y los seres que lo habitaban le causaba fascinación, por lo que en casa teníamos tres hermosas y grandes peceras llenas de coloridos y extraños especímenes, que entre mi hermano y la ayuma que había sido nuestra nana (ahora nuestra cocinera) cuidaban
—Si, a veces creo que un día lo lanzaré al mar para ver si se convierte en un pez— bromeé.
—Nyaong...—suspiró mi madre.
—Es una broma... o quizás no— contesté divertida.
—Le llamaré...—trató de mediar.
—Déjalo, ya lo vi— dije viendo a mi hermano caminando por la acera a lado de un joven de cabellos rubios. —Aunque...—agregué— creo que recogió otro "cachorro"—Le informé a mi madre y ella guardó silencio.
—Tráelo y veremos si puede convertirse en un "buen perro"— dijo mi madre y colgó.
El término de "cachorro" en Dal-ui nun lo ocupábamos para aquellos jóvenes que eran abandonados por su familia o llegaban refugiados o exiliados del territorio del norte. Mi hermano sentía debilidad por estos jóvenes, siempre intentaba ayudarlos y encontrarles un lugar en nuestra comunidad. Y así como había algunos que aprovechaban la generosa oferta del peleador de Da lui nun había otros que intentaban aprovecharse de él. En ese caso, yo me hacía cargo, y sin que mi hermano supiera los ponía en un lugar donde podían ser tan libres como un pez...
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Estambrisueños
Short StoryMuchas veces soñamos cosas que parecen sacadas de una historia. Este es mi diario de sueños, tan enredados como la hebra de una bola de estambre, donde cualquier cosa es o puede ser posible... Ven, te invitó a soñar. Sigue la hebra hasta el final...
