El genio del laberinto interminable

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4 de noviembre de 2025

Antes de que todos los presentes pudieran hacer algo o siquiera reaccionar cayeron en la trampa de Dao, el djinn de blanco...

Shiva, The Red y Zayn habían sido separados del grupo de manera intencional y ahora se encontraban encerrados en uno de los maquiavélicos laberintos de la perdición de Dao. Aquel laberinto simulaba ser una mansión abandonada, tenía largos y oscuros pasillos que daban a múltiples habitaciones que conectaban entre sí y grandes escaleras que a veces subían y bajaban.

A veces una puerta podía estar tapiada por una pared de ladrillos o llevarte a una galería, mientras que al abrir las puertas de un ropero podía llevarte a una escalera de caracol descendente. Ese diseño era el orgullo y la obra maestra del Djinn de blanco: un rompecabeza interminable, que hasta el momento nadie había sido capaz de resolver. Esperaba con esto darle una lección al traidor de Zayn y en el proceso, matar a la Cardinal para apoderarse de los libros de los otros genios que tenía bajo su poder; le vendrían bien para fortalecer su magia y añadir un título más a sus logros personales:

"Aquel que mató a la última Cardinal de Sherezade"

El trío avanzaba con cautela y lentitud, Dao seguía atento sus pasos como un depredador siguiendo a su presa; un entretenimiento únicamente para sus ojos. Él se mantenía acostado en un largo y cómodo diván mientras observaba en una pequeña vasija llena de agua la imagen de sus enemigos.

No había esperado que se dieran cuenta tan pronto que todo el laberinto estaba repleto de trampas; los había subestimado. El peligro acechaba en cada rincón. Una alfombra persa en el salón podía ocultar una trampilla de caída libre; un retrato familiar con ojos vacíos podía ser el mecanismo que activaba el disparo silencioso de un dardo venenoso. Las habitaciones estaban decoradas con relojes detenidos y espejos empañados que devolvían reflejos distorsionados, recordándole a sus invitados indeseables que el tiempo y la realidad eran conceptos maleables aquí. No había exterior, solo la negrura absoluta tras el cristal de las muchas ventanas que poseía la mansión-laberinto, como si trataran de advertirles lo que les esperaba y que ese lugar se convertiría en su última morada.

—Me aburro—soltó Dao con pesadez al ver que Zayn iba a la cabeza y era el primero en revisar las habitaciones para asegurarse de que su esposa ni el Ifrit corrieran peligro

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—Me aburro—soltó Dao con pesadez al ver que Zayn iba a la cabeza y era el primero en revisar las habitaciones para asegurarse de que su esposa ni el Ifrit corrieran peligro. Desactivaba las trampas quemándolas con su fuego oscuro o usando su agilidad para evadirlas.

"Es demasiado fácil para él" pensó soltando un suspiro

—Que aburrido y tramposo eres, no es justo— se quejó Dao haciendo un puchero como si de un pequeño niño se tratase.

—Y yo que quería ver tu cara de desesperación y frustración, no es justo— continuó quejándose mientras pataleaba al aire.

Continuó observando cuando una idea surgió en su mente.

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