Última voluntad

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02 septiembre 2021

— ¿Jellyfish?—

— ¿Octavius?—

Ambos nos miramos sorprendidos, examinamos la cara del otro y podría jurar que por un momento, ambos perdimos el aliento. Un sin fin de emociones me embargaron: sorpresa, tristeza, molestia y añoranza. No podía imaginar lo qué él podría sentir, quizás, nada. Después de la forma tan despreocupada en la que me abandonó; como si yo no hubiera significado nada para él.

 Después de la forma tan despreocupada en la que me abandonó; como si yo no hubiera significado nada para él

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Habían pasado 7 años desde entonces y tal y como Octavius lo vaticinó, no envejeció. Al final, había sido verdad lo que me dijo la última vez que nos vimos: él no era humano. Su verdadera identidad: un Vástago nocturno; algo parecido a un vampiro. Su cuerpo también era susceptible a la luz solar y necesitaba beber sangre, entre más rara y especial fuera su víctima mejor. A través de la sangre podía ver los recuerdos y tomar "prestadas las habilidades" de su portador de manera momentánea. Por supuesto, cuando me dijo esto no creí ni una palabra y mucho menos, cuando lo uso para terminar conmigo aludiendo que intentaba protegerme del Pináculo, una orden antiquísima de cazadores de Espíritus Antiguos.

Me pareció una excusa muy tonta hasta que me demostró lo que podía hacer. Esa noche, él me mostró sus colmillos y bebió de mi sangre hasta hacerme desmayar. No me mató pero no volví a verlo más.

Nos conocimos en un callejón de Fogtown cuando me rescató de unos matones. Yo había huido de casa como hacía cada vez que mi padre llegaba borracho y sometía a nuestra familia a su violenta y triste dinámica de quejas y frustraciones.

Desde nuestro primer encuentro, cada noche de cada día, a la misma hora, esperaba a Octavius para intercambiar un breve momento con él. Fue amor a primera vista y así como ese sentimiento nació rápido de mi joven corazón, murió del mismo modo. Poco me importó que él fuera unos "años mayor"; que ingenua. Me enamoré como una tonta adolescente que no sabe nada de la vida: rápida y profundamente.

Nuestros encuentros en la azotea de aquellos edificios eran mi pedazo de cielo personal. Sus manos fría sobres las mías, su profunda mirada siguiendo mis pisadas, el dulce tono de su voz y sus delgados labios acariciando los míos. Era libre, feliz e ignorante del mundo que me rodeaba cuando estaba con él. Olvidaba que vivía en la miseria, que mi padre me golpeaba y que en la escuela me molestaban; quizás por eso, me dolió tanto cuando él se fue.

Luego de que él me confesara su verdadera naturaleza y yo lo acusé de querer terminar nuestra relación con una excusa tan tonta. Octavius me mostró su verdadero ser y confirmé mis temores, que yo realmente no lo conocía nada.

"Si no me crees, tendrás que sentirlo para creer" sentenció con una voz tan cruel que me paralizó. Así que cuando hundió su rostro en mi cuello y me mordió, no pude gritar. En mi mente solo había una palabra: ¿Por qué...?

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