Muchas veces soñamos cosas que parecen sacadas de una historia. Este es mi diario de sueños, tan enredados como la hebra de una bola de estambre, donde cualquier cosa es o puede ser posible...
Ven, te invitó a soñar.
Sigue la hebra hasta el final...
Observé sin hablar ni intervenir como siempre, simplemente me dediqué a soñar... Porque eso es, lo único que puedo hacer desde la raíz del mundo.
Kassandra Kline había abandonado su pueblo natal y viajado hasta la ciudad de la niebla, Fogtown, con la esperanza de encontrar al espíritu vengador que asediaba la ciudad imponiendo su propia justicia, aquel que entre los taras llamaban "Catdoll". Los rumores aseguraban que aquel espíritu antiguo era un usuario de la extinta magia arcana del orden que era justo lo que ella necesitaba. Su novio Evan Black había sido maldecido por un espíritu antiguo mientras investigaban unas ruinas y con cada día que pasaba su situación empeoraba.
Kassandra había intentado usar su propia magia para detener el avance de su maldición pero solo logro empeorar la situación de Evan, provocando que éste reaccionara mal y la culpara del mal que le aquejaba. Aunque herida por sus palabras, la joven maga no se desanimó y trató de solucionarlo. Abandonó el pueblo en el que habían crecido y le pidió a su más querida amiga que cuidará de Evan mientas intentaba encontrar a Catdoll, esperando que escuchara su petición y curará a Evan de su mal. Sin embargo, por mucho que intentó contactarlo, no tuvo éxito.
Nadie sabía cómo ni dónde encontrar al espíritu, él simplemente aparecía e impartía su sangrienta justicia sobre humanos y espíritus por igual en las laberínticas calles de Fogtown durante la noche.
Con cada día y noche que pasaba se sentía desesperada, temía que la maldición de Evan empeorara mientras se encontraba lejos y con actitud derrotada se dirigió hacia el parque. Se dejo caer sobre una banca pensando en lo inútil que era y lloró amargamente sin dejarse culpar por la situación de Evan. De pronto, una larga pluma blanca cayó del cielo hasta sus pies.
Ella la miró con extrañeza con lágrimas aún en sus ojos, la levantó del piso y en cuanto la tomó, esta hizo una micro explosión transformándose en una tarjeta de presentación. En ella se leía el siguiente mensaje escrito con delicadas letras doradas:
Aquella que a todos ordena
Ha escuchado el llanto de tu corazón
Le duele el dolor de su querida hija
y desea brindarle ayuda en su momento de necesidad.
Si deseas obtener su favor
Sigue el camino que te marco yo.
Kassandra no entendió a que se refería pero se limpió las lágrimas y se puso de pie. Al hacerlo vio el espíritu brillante de un conejo blanco frente a ella que corrió y en su carrera dejo un par de huellas luminosas que la chica siguió sin importarle si la guiaba a una trampa. Si aquella persona aseguraba que podía ayudarle, acudiría ante ella, por Evan estaba dispuesta hacer lo que fuera.
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