Capítulo 19

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(leer nota final)

Axel

⸺ ¿Qué es… ⸺ la oigo susurrar a mis espaldas. Me giro en su dirección siguiendo la trayectoria de sus ojos encontrándome con un tornillo, que perfectamente puede ser del tamaño de mi brazo, para dar placer. Río ante su perplejidad, al parecer la Ninfa no frecuenta estos sitios.

Sus mejillas están totalmente sonrojadas y mira al suelo la mayor parte del tiempo. Me paro frente a los estantes de lubricantes y le hago moverse hasta quedar a mi lado.

⸺ ¿De qué sabor quieres? ⸺ pregunto con cierta burla al verla nerviosa

⸺ ¿Y yo qué sé? ¿Para qué quieres eso?

⸺ Para que sea más divertido, Ninfa, y para que después de que te folle el culo puedas caminar

⸺ ¿Puedes no…? ⸺ balbucea nerviosa

⸺ ¿Fresa o mora? ⸺ pregunto ignorándola

⸺ Mora ⸺ elige ella y se va a pulular por la tienda. La sigo y me detengo al verla mirando vibradores

⸺ ¿Para qué quieres eso? ¿No te sirvo yo, o qué?

⸺ Bueno… no estaría mal probar…

⸺ ¿Nunca has usado un vibrador? ⸺ pregunto extrañado

⸺ Mis dedos hacen maravillas ⸺ dice en voz baja a mi lado y toca mi miembro por encima de la ropa⸺, y lo sabes

Tomo aire pausadamente, esta mujer acabará conmigo.

⸺ Espera ⸺ le freno antes de que pueda siquiera alejarse un metro de mi⸺ ¿No te apetece probar uno de esos conjuntos? ⸺ señalo el estante donde se encuentra la lencería erótica, llena de cadenas, correas y finos hilos que en el cuerpo de Jane me volverían loco.

⸺ Um… bueeeeeeno ⸺ dice en un tono inocente. Mira a sus lados y esboza una sonrisa traviesa al ver a la dependienta de la tienda muy centrada en el Candy Crush.

Que pasará por esa cabecita suya…

No tardo mucho en averiguarlo, ella coge uno de los conjuntos, más exactamente uno negro translúcido con dos cinturones para los muslos y otro para el cuello, el último cuenta con una cadena de metal gris. Ya puedo imaginarla en mi cama totalmente expuesta y con esa diminuta prenda mientras ejerzo fuerza en su cuello…

Jane me saca de mis sucios pensamientos tomando mi mano guiándome hasta los probadores de la tienda. A la vez que ella frena para asegurarse de que no haya nadie allí, mi cuerpo se estrella contra el suyo clavando mi erección en su espalda baja.

Gira su cabeza reprimiendo un jadeo y baja la vista.

⸺ Contrólate un poco, que ni siquiera te he tocado

⸺ Será el efecto Jane…

⸺ ¿El efecto… ⸺ ella niega con la cabeza divertida y me sorprende cuando me empuja fuera de los probadores. Me dispongo a protestar, pero ella ya ha cerrado la cortina y tampoco creo que vaya a hacerme mucho caso, yo dominaré todo lo que quiera en la cama, pero fuera de ella Jane es mi dueña.

Cinco minutos más tarde siento que voy a explotar, por lo que abro la cortina encontrándome con el reflejo de Jane, joder…

Le queda perfecto, no, incluso más que eso. Ella me devuelve la mirada desde el espejo y hace un movimiento con la lengua que me hace perder la razón. Cierro la cortina y tiro de la tela de su fina tanga acercándola a mi cuerpo, besándola deseoso. Paseo mi mano por su espalda desnuda hasta encontrar la cadena de metal, entonces tiro de ella haciendo que su cuerpo se arquee. Su cabeza se hecha hacia atrás e, inevitablemente, mi boca viaja hasta su garganta para dejar húmedos besos en ella mientras que mi mano libre se abre paso entre sus muslos acariciando su clítoris. Al instante noto como todo su cuerpo tiembla y me obligo a volver a su boca cuando un gemido amenaza por escaparse de ella.

Rojo Puro Infierno Donde viven las historias. Descúbrelo ahora