Me levantaron la cabeza del agua otra vez, me ardían los pulmones.
-¡¿Dónde ha ido?!-Gritaba la bruja, desquiciada.
Respiré un par de bocanadas de aire frío.
-Al mismísimo infierno.-Me burlé.
Volvió a sumergirme en el agua helada. Sentía que cada bocanada era como cientos de agujas en mis pulmones. Pero no importaba, porque ellos ya no estaban. Me sacó la cabeza de nuevo y apuntó su mano hacia mí.
-¡Guardias! ¡Salgan!
Ellos se miraron, pero las órdenes eran las órdenes, salieron dejándonos solas.
-Siempre me ha intrigado tu poder. Nunca había sabido de alguien como tú. Alguien capaz de resistir a la muerte.-Me acarició el pelo mojado.-Como estoy enfadada, es el mejor momento para probarlo todo.
-¿De qué hablas?
Me tiró del pelo, haciendo que levantara la cabeza y dejando mi cuello expuesto.
-A todo, quiero saber cuantas veces puedes reencarnarte, cuantas veces puedes renacer, ¿es infinito?
-No lo sé, déjame en paz.
Me miró con aquellos ojos fríos. Sentí el conjuro en sus labios
-Manus Ignis.
Su mano se tornó tan roja y caliente como la de Oli, la acercó lentamente, no me daba miedo, no diría nada porque no sabía dónde estaban y por mucho que lo supiera tampoco lo diría.
-¡Dilo! ¡Dilo!-Posó la mano sobre mi piel y grité, dolía, quemaba.-¡Dilo! ¡¿Dónde están?!
Me atravesaba, capa tras capa de piel sentí cómo llegaba a mi corazón.
-Prohibere.
Lo último que vi fue a ella.
Cruzaron ríos y montes, sin mirar atrás. No se lo podían permitir. Aunque estaban lejos del instituto sabían que no eran libres, no hasta que llegaran a su destino.
-¡Por allí!
El lobo saltó el montículo de tierra, ella se sujetó fuertemente a su cuello, decidida a no caerse por muy débil que se encontrara. Llevaban huyendo una buena parte de la tarde, oscurecería y ellos tendrían que asentarse si no llegaban a tiempo. De entre el espesor se dejó ver, imponente.
-¡¿Sammy lo ves?!-El lobo gruñó como respuesta.-Estamos cerca, estamos cerca.
Agotada, con sus últimas energías, se aferraba a su pelaje. Él sabía que no estaba bien, que podría caerse en cualquier momento, lo notaba.-Corrió lo más rápido que pudo, cruzando los árboles, los riachuelos, los montículos de tierra. Podía olerlo, la libertad. Había olvidado cómo olía la hierba, el musgo, la tierra. Corrió y corrió, hasta que llegó al sendero de tierra. Sabía que estaba cerca, tenía que llegar, por Olivia, por él, por el instituto. Subió a toda velocidad, los vampiros salieron a su paso.
-¡No ataquéis!-Gritó la bruja.-¡No ataquéis!¡Somos alumnos! ¡Venimos pidiendo ayuda!
Se miraron confundidos, ella puso las manos en alto cuando estuvieron lo suficientemente cerca. La observaron, estaba demacrada y quemada, se la veía débil y cansada. El lobo gruñó cuando uno de los soldados dio un paso al frente. Las puertas se abrieron.
-¿Olivia?-Ágata corría hacia la joven bruja, que al ver a la madre de su amiga respiró al fin.
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Acensio (Mortem 3)
FantasíaEl instituto está bajo la presión del consejo, el cual culpa a las manadas y a los vampiros de todo lo sucedido. Mucha gente intensa limpiarse las manos. Pero no todos aceptan la derrota. El Instituto Michaels alberga espacio para todo tipo de alumn...
