Capítulo 70 Irracional

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Se quedaron encerrados de nuevo en una cúpula, sentían cómo goleaban el exterior.

-¿Y ahora qué? ¿Vamos a quedarnos aquí para siempre?

-No, no lo sé, Erik, no lo sé.-Emily se frotaba la sien.

-Si luchamos podríamos hacerles daño o terminar muertos, pero si no, nos matarán seguro.

Theo respiraba hondo, intentaba pensar.

-¿Y no hay un modo de meterlos a todos en una cúpula?

-No creo, no sé, ¿se puede Em?

Ella lo pensó un rato.

-Creo que sí. Pero necesito que tú-señaló al licántropo- hagas de señuelo.

-¿Señuelo? ¿Tengo que abrirme alguna herida o?

-No, tu sangre no llamará a los tuyos

Se miraron entre los brujos y luego al lobo.

-No me fastidies Qué asco

La cúpula se rompió y el lobo salió cubierto de sangre de pies a cabeza. Theo se terminó de cerrar la herida mientras corría hacia una de las esquinas, Olivia lanzó una bola de fuego para dividir el campo de batalla en el que se había convertido el pabellón mientras Emily levantó un túnel de esqueletos que la protegían del avance de la horda. El licántropo corría entre la masa, estos intentaban alcanzarlo, comenzó a esquivarlos para luego proceder a rodear. Poco a poco comenzaron a reunirse en un único punto. Los brujos pusieron su mano en el suelo conjuraron al mismo tiempo:

-¡Dome!-La cúpula salió del suelo y se construyó sobre los allí encerrados. Erik salió a tiempo, deteniéndose junto al brujo.

Olivia puso su mano sobre la superficie y comenzó a calentarla.

-Si creen que pueden morir calcinados no se acercarán a ella.

Por mucho que intentara sacarme el olor no podía, lo sentía por toda mi piel y mi cuerpo. Me ahogaba. Su gas era mortífero. Me lloraban tanto los ojos que no la vi cuando me lanzó por los aires. Choqué contra el suelo. Sentí mi cuerpo dormido, cansado. Si no conseguía quitarme esa peste no podría hacer nada.

-¡aer pila!-Una gran bola de aire salió del suelo y me cubrió por completo, dejándome respirar por unos minutos.

Si no podía detener el olor no podría contra ella. Le lancé la bola, pero no hizo efecto, el olor seguía allí, sentía los músculos dormidos, como si una araña me hubiera mordido. El olor, el olor era insoportable.

Me arrodillé en el suelo, abriéndome a arcadas, vomitando.

-¡Arrodillate ante mí!

-¡Eres jodidamente asquerosa!-Respondí.

Acensio (Mortem 3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora