Capítulo 68 Todos contra la trihíbrida.

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Aunque estaba a varios metros de altura, vi cómo algunos vampiros se propulsaban para alcanzarme. Un lobo comenzó a escalar la pared, clavando sus garras.

-¡Ali!-Theo puso su mano en la pared, esta comenzó a retroceder en el tiempo, el cemento comenzó a reblandecerse, haciendo que el licántropo quedara pringado y enrollado en el cemento. Cayó al suelo a plomo. La pared recobró su forma. Olivia lanzó bolas de fuego que obligó a los vampiros a retroceder. Hicieron una barrera para separarlos, pero ellos actuaban enloquecidos. No querían hacerles daño, al fin y al cabo solo estaban bajo un embrujo. Emily levantó la mano.

-¡Ferro murus!

Del suelo salió un gran muro de acero, pero eso no les detendría por mucho tiempo. Escuchaba cómo sus garras y uñas arañaban la superficie, me posé encima y les miré. Me giré hacia mis amigos. No tenía salida. La puerta ya no existía y si el muro caía estarían sentenciados a muerte. Eleonnor disfrutaba de la escena como una niña pequeña.

Estiré las alas y volé por encima de la masa, directa hacia ella. Esta me estaba esperando, hizo un gesto hacia la horda, que se precipitó hacia ella.

-¡¿Te crees que tú, una vampira con exceso de feromonas me da algún miedo?!-Levanté mi mano.-¡Expellere!

Los vampiros y licántropos salieron por los aires, dejándome el camino libre hacia ella.

Theo, Olivia y Emily reactivaron las runas y volvieron a hacer la misma maniobra del principio, volverían a ser cebos mientras yo me encaraba con la enloquecida vampira.

Ella gruñó desde lo profundo de su alma, los vampiros se giraron, encabezados por Christopher, que me miraba furibundo.

-¿Qué harás? ¿Matarás a los de tu propia especie?

Sonreía con malicia.

-No me hace falta matarles. Con matarte a ti me llega.

Me lancé de nuevo hacia ella, era un tira y afloja. La vampira intentaba que le hicieran caso, pero mis amigos luchaban fervientemente para que la sed de sangre fuera mayor. Erik salió de nuevo hacia el instituto, escalando por la pared y saliendo por la claraboya. Llegó a la cafetería, que estaba completamente desierta a excepción de ella.

-¡¿Qué es todo ese escándalo?!

-Necesito sangre, en muchas cantidades.

La mujer miró sonriente al joven.

-Por supuesto, lo que necesites hijo.

Acensio (Mortem 3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora