Theo corrió, pasó por delante de la cafetería hecha añicos. Rezó para sus adentros pidiendo que todos estuvieran bien, Rosa apareció detrás de la barra y le miró, es se paró en seco y se dio la vuelta.
-¿Rosa?
-¡Ay niño! ¡Me asustaste!
Él se acercó, pero la barrera seguía puesta.
-¡No se puede salir! Ya lo he intentado todo.
Él le sonrió.
-Déjame probar a mí.
Puso la mano en el suelo y respiró hondo.
-Vice Versa.
Las baldosas vibraban, su tono ceniciento comenzó a desaparecer, todo volvía a un tiempo pasado, a un momento anterior. La barrera comenzó a vibrar, palpitaba y se descontrolaba. Un estallido hizo que su pelo volara hacia atrás. Ella le miró sorprendida. Se acercó corriendo y tocó el lugar dónde antes había estado la barrera imperturbable. Luego se giró hacia el brujo.
-Eres un tesoro, mi niño hermoso.-Le besó la mejilla mientras decía un montón de alagos.
-Rosa, Rosa.-La separó.-No hay tiempo, tienes que buscar dónde esconderte.
-Pero los demás.
-Yo los saco, pero tienes que decirme dónde está el resto.
Ella se quedó pensando.
-En el almacén, Suelen encerrar allí a los que se portan mal.-Ella se rió.-Tu Max se porta muy mal casi siempre, está allí.
Besó su frente.
-Escóndete ¿vale? Todo saldrá bien.
Los guardias escucharon el suelo moverse bajo sus pies. Max miró a sus compañeros, confundido. Llevaban horas allí metidos porque eran considerados indomables. Algo estaba pasando fuera, de eso estaba seguro. Escuchó cómo los guardianes de la puerta se movían y le gritaban a algo. Deseó que fuera real, que no fuera un sueño de nuevo, llevaba días, puede que una semana, soñando que le sacarían de allí. Les habían metido a todos por insubordinación, o esa era la teoría. En sus sueños la puerta se abría y alguien aparecía para rescatarlos. Como un superhéroe de cómic.
Las puertas retumbaron cuando algo chocó contra ellas. Se comenzó a escuchar un llanto, como de bebé. Todos se miraron confusos y asustados. La puerta comenzó a vibrar.
-¡Expellere!-La voz se escuchaba firme desde el otro lado.
Max se puso en pie, los demás allí apresados también. Todos miraban a la puerta que vibraba a cada conjuro con más intensidad. Hasta que cayó al suelo a plomo. Fuera se escuchaban explosiones y caos. El licántropo se preparó para atacar a todo lo que apareciera, no se rendiría tan fácilmente.
La puerta al fin cayó, la luz entró y por un buen rato solo pudo ver una silueta que entraba.
-¡Salid de aquí! ¡TODOS FUERA!
Su corazón dio un vuelco, caminó hacia la puerta, tambaleándose. La silueta corrió hacia él y le abrazó.
-¿Estás bien? ¿Estás bien? ¿Te han hecho daño?
Lo apartó y le miró a la cara, demacrada. Su ropa era un pijama blanco muy gastado y rasgado.
-¿Theo?
Él le cogió la mano y la acercó a su cara.
-Estoy aquí.-Max le miró como si fuera algo irreal, un sueño.
Se acercó y le besó, necesitaba saber que era real, necesitaba saber que estaba allí. Cuando sintió su aliento supo que así era, que era real, que estaba allí. Que al fin había venido.
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Acensio (Mortem 3)
FantasiaEl instituto está bajo la presión del consejo, el cual culpa a las manadas y a los vampiros de todo lo sucedido. Mucha gente intensa limpiarse las manos. Pero no todos aceptan la derrota. El Instituto Michaels alberga espacio para todo tipo de alumn...
