Capítulo 48 Queda claro si te lanzan.

8 1 0
                                        

Me quedé sentada, mirando el atardecer, el sol se iba escondiendo lentamente en el horizonte, dejando paso a la noche. Sentí la corriente fría en la espalda, pero no el frío. Sentí sus pasos al subir las escaleras y me puse alerta. Entró y me miró. Cerrando tras de si.

-Hola.

No contestó, solo se quedó de pie, mirándome. Me levanté y le miré.

-¿No vas a decir nada?

-¿Tengo algo que decir?

-Pues estaría bien saber qué está pasando. Antes del verano estábamos bien, ahora te limitas a ignorarme o a mirarme mal. ¿Qué ha pasado?

Él se rió.

-¿Yo tengo la culpa?

Me encogí de hombros.

-No lo sé, me gustaría saber si tengo yo la culpa qué hice mal, entenderlo y buscar una solución.

Él se encogió de hombros sin perder la sonrisa. Sentí un escalofrío.

-Lo que hay que oír, ¿es por Eleonnor?

-En parte, escuché de ella que te habías comprometido.

Asintió.

-Así es.-Escucharlo de sus propios labios dolió aún más, pero permanecí estoica, no quería que viera mi debilidad.-No vi razón para tener que informarte.

-¿Que no viste razón para informarme? ¿Es que a caso no soy nadie ahora?

Se acercó a mí a una velocidad desmesurada, haciendo que retrocediera un paso atrás.

-Tú solo fuiste un pasatiempo, ¿no lo creerías realmente no? ¿que me gustabas o que tan siquiera me importabas?

Me planté y le miré a los ojos.

-Cualquiera lo hubiera dicho, cuando desaparecí estabas destrozado y el día que pensaste que me había muerto parecías fuera de control.-Le espeté.

Él soltó una carcajada.

-Porque como príncipe nadie quiere que le culpen de la desaparición de alguien, por muy extraña y poco importante que sea una trihibrida.

Sentí cómo el alma se me caía a los pies a cada palabra.

-Mientes.

-No miento, lo que pasa es que tú te obsesionaste conmigo, ¿qué querías que hiciera Alice? Si te rechazaba igual me matabas

-Eso no es cierto

Él se encogió de hombros.

-Como sea. No creo que tenga que darle explicaciones a alguien como tú. Me voy.

Corrí y le agarré del brazo para darle la vuelta y que me mirara a la cara.

-Dime qué está pasando, porque no sé, pero no me creo nada de lo que me has dicho.

Él cambió su semblante, su rostro se oscureció y su mirada era fría como el hielo. Cogió mi mano y me la retorció hacia la espalda bruscamente mientras me empujaba hacia el borde.

-Eres una maldita entrometida, te estoy diciendo que me importas una maldita mierda, ¿qué hay que hacer para que me dejes en paz? Eh ¡¿qué quieres que te mate?! ¡¿Qué no entiendes?! ¡Has sido una molestia desde el mismo momento en el que llegaste a este instituto, sentí pena por ti y dejé que te acercaras, pero solo eso! ¡¿Quien aceptaría a un monstruo cómo tú?! ¡Das miedo! ¡No te necesito más en mi vida! ¡No quiero ver tu patética cara jamás!

Sentí el suelo desvanecerse bajo mis pies y grité antes de caer.

Mi cuerpo chocó contra la ventana inferior mientras me agarraba al alfeizar de la superior. Sentía que los dedos me resbalaban, tenía miedo, no por la caída, sino porque Christopher me había lanzado desde arriba. Volví la vista, ya no estaba. O si estaba no se había esmerado en revisar qué había sido de mí. La ventana con la que golpeé mis pies se abrió y vi emerger una cara conocida.

-¡¿Alice?!

-¡Erik!

Mis manos se escurrieron.

-¡Levitate! -Mi cuerpo comenzó a flotar, deteniendo la caída a la altura exacta de su ventana abierta. Me tendió la mano y entré, cayendo sobre él.

-¿Estás bien? ¿Alice? Ey ¿estás bien?

Me quedé de rodillas en el suelo, con él debajo, sentía mi cuerpo temblar y el llanto llenándome el pecho. Las lágrimas caían a borbotones.

-¿Qué pasó? ¿estabas en la azotea y resbalaste?-negué- ¿te asomaste mucho por la ventana de arriba? ¿es tu cuarto?-negué de nuevo.-¿entonces?

-Chris me lanzó desde la azotea.

Acensio (Mortem 3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora