Capítulo 9 Test.

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Nos sacaron de nuestras mazmorras y nos llevaron al gimnasio, estaba completamente vacío y hasta daba una sensación lúgubre, poco tenía que ver con el pabellón que albergaba alumnos durante los recreos y de los días de jugar a partidos de futbol.

Vi entrar a Emily, estaba hecha casi un ovillo, cuando la dejaron de pie en la X marcada, ella cayó de rodillas, ensangrentada.

-Em...-Quise acercarme, pero el guardia que seguía en pie a mi lado me sujetó firmemente del brazo.

Olivia y Theo no estaban en mejor estado, el brujo estaba cansado y hastiado, con la mirada perdida, como si pudiera ver algo que el resto era incapaz. En cuanto a ella, estaba totalmente ilesa, pero miraba a Emily con dolor y desesperación.

-¿Qué le ha pasado?-Susurró.

Miré a mi amiga, vi las heridas abiertas y muchas otras que estaban por cerrar. Theo la miró de reojo, pero apartó la vista.

-Es el castigo, de las brujas, a las Mortem.-Explicó.

-¿El castigo?

-Las Mortem son incomprensibles para el resto, cuando algo no se entiende, se destruye.

Emily susurraba sin parar, frenéticamente, conjuro tras conjuro, aunque era evidente que ninguno funcionaba.

La mujer entró y se nos quedó mirando con aquella horrible sonrisa.

-Me alegro de que accedierais a venir.

Theo se rió.

-Estarás de broma, ¡nos tienes puto encadenados, pirada!

-Qué maleducado...-La mujer caminaba de lado a lado, todos menos Emily, que seguía con la vista perdida, la contemplábamos en silencio.-Estamos aquí para comprobar de qué sois capaces y poder decidir si merecéis seguir con vida o por lo contrario, si no queda otra razón, destruiros.

Me quedé helada, aquello era como una prueba aleatoria en la que podrían o dejarnos con vida o matarnos sin escrúpulos. Theo sonrió.

-Traducido vendría siendo que o nos doblamos ante ti o nos matas.

Ella lo meditó unos segundos, asintió y sonrió.

-Efectivamente, las pillas rápido.-Levantó las manos.-Podéis atacar a cualquiera, menos a mí, quiero ver cómo os defendéis, como lucháis y sobre todo, cómo desarrolláis vuestros dones. Si decido que me sois útiles os dejaré con vida.

Se alejó, delante de nosotros se pararon cuatro mujeres vestidas de uniforme. El collar seguía en rojo, al igual que las muñequeras. Miré a la mujer. No nos dejaría empezar, no, primero quería ver cómo nos machacaban para ya entonces, decidir si nuestros poderes eran útiles.

Obviamente empezó por Emily. La bruja la lanzó por los aires, escuchamos cómo su cuerpo caía al suelo pesadamente. La ira inundó mi pecho. Emily apenas se movía, las heridas se le abrieron y todo su cuerpo fue sangre y carne al aire. Olivia se puso en guardia, el pitido sonó y su collar se puso en verde. La bruja levantó la mano pero Olivia ya le había lanzado el primer ataque, haciéndola volar por los aires. La joven bruja no esperó ni un segundo y se lanzó sobre su cuerpo, generó toda la calor posible en sus manos y las apretó contra el pecho de la mujer, que gritó.

-¡Basta! ¡Basta! ¡No!

Pero Ethea no la paró, dejaría que Olivia la matara si hacía falta con tal de poder ver sus poderes.

-¡Olivia, no!

Ella me miró y abrió los ojos como platos y cayó al suelo, asustada de sus propios actos. Se puso en pie tambaleante y regresó a su lugar. Sentada, hecha un ovillo. El collar de Theo fue el siguiente. La bruja le atacó pero él ni se inmutó, dejó que le impactara el Expellere y le lanzara de espaldas al suelo.

-¡Ataca!-Gritó Ethea.-¡Quiero ver de lo que eres capaz!

Pero él no se movía, recibía ataque tras ataque, sin inmutarse. Prefería morir a servirle de conejillo de pruebas a esa mujer. Vi cómo los lanzaban, los herían y los torturaban, mi collar no se encendió, mi magia no fluyó. Solo pude quedarme allí quieta, mirando todo a mi alrededor.

Acensio (Mortem 3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora