Capítulo 58 Prueba de valor.

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Theo estaba sentado en la entrada del edificio, le vio salir. Caminaba hacia la puerta, parecía enfurecido, le fulminó con la mirada para luego apartarla y fingir que le ignoraba.

-¿Huyendo, Max?

El lobo le miró.

-¿Qué quieres brujo?

Theo se encogió de hombros.

-¿Yo? Nada.

Se puso en pie y caminó alrededor del instituto, Max le seguía por inercia y porque en el fondo era un licántropo y por lo tanto curiosos por naturaleza. Se dio cuenta perfectamente de las runas que el brujo tenía marcadas por toda su piel. Caminó por el sendero que rodeaba el edificio, dirigiéndose directamente al bosque.

Él lo seguía y podía sentirlo a su espalda, no tenía mucha fe en que fuera a lograr su atención, pero allí estaba, caminando a su espalda.

-¿Sabes? El cuerpo es una caja de sorpresas.-Comenzó a hablar.-A veces necesitamos un golpe de adrenalina para convertirlo en algo fuerte y poderoso.-Se giró y le lanzó la botella de agua.-Por si te cansas.

El licántropo la abrió y bebió un largo trago. La llevaba en la mano, no dejó de caminar ni por un instante.

-Pensé que no me seguirías, como estás tan rebelde estos días.-El lobo gruñó.-Me lo tomaré como una etapa Maximilian.

Caminó más allá del bosque,puso la mano en el suelo y todo a su alrededor varió, no esperaba que sus poderes aún funcionaran, aunque Alice le había dicho que las runas tardaban un poco en hacer efecto.

El mar se iba oliendo poco a poco. A pesar de que el instituto estaba en mitad del bosque, la costa no quedaba cerca. Los acantilados se fueron apareciendo como gigantes de tierra que emergían entre las olas. Sintió la brisa marina, el chillar de las gaviotas y el olor a sal.

-Ah el mar. ¿te acuerdas que queríamos venir aquí hace tiempo?-Estiró los brazos mientras dejaba que el frío aire de la costa se levantara ante él, imponente. Miró su brazo, cubierto de símbolos en negro. No creía que fuera a funcionar. Pasó su mano por encima:

-Conversus in.-Las runas brillaron con intensidad, sintió la energía irse de su cuerpo. Respiró hondo.

-¿Qué has hecho?

Theo se giró.

-Nada que te afecte, cielo.-Siguió caminando, el licántropo no se alejó ni por un instante.

Llegaron al acantilado, era el más alto y el que con más fuerza se erguía entre los demás.

-¿Te acuerdas que nos apetecía mucho lanzarnos del acantilado más alto? Querías ver qué tanto resistía tu cuerpo lobuno la caída al mar.-Se rió.-¿Crees que el mío aguantaría?

-¿A dónde me has traído?

-Se llama el colmillo del lobo, lo encontré por internet hace un tiempo, la noche en la que no apareciste. Pensé en que sería genial venir los dos aquí, a solas, como en una cita. Pero supongo que ahora ya no importa, ¿no Max?

Estiró su mano en dirección al lobo y sonrió.

-AH Ojalá no fuera así, me gustaría decir que las cosas fueron de otra manera, pero no me dejaste más opción. Es una sorpresa que me siguieras hasta aquí.-Abrió su camisa y mostró su pecho descubierto, lleno de runas de distintos tamaños.-Me preguntaste qué era esto, te lo explicaré. Son runas, runas que inhiben mis poderes al activarlas. Ahora que están activas, no tengo poder alguno, pero tampoco puedo desactivarlas yo. Para ser alguien que te repugna, no has dudado mucho en seguirme Max

Acensio (Mortem 3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora