Los siguientes días fueron parecidos, nos dejaban salir, mi collar no se activaba, la bruja me atacaba hasta saciarse, no podía curarme ni tampoco defender a mis amigos, no sabía nada de Christopher, ni de mi madre o mi tío. Me torturaban, primero viendo a mis amigos luchar, cuando ya creían que habían vencido sus collares se apagaban y las brujas contra las que lucharon se desquitaban. Vi sangre, vi huesos rotos, músculos al aire. La única vez que me moví, que reaccioné, ella me tumbó al suelo con descargas eléctricas. Mi cabeza ya no era mi cabeza. Mi cuerpo ya no era mi cuerpo.
Todos los días era lo mismo. Me levantaba, si es que había dormido, y me lanzaban una bolsa con comida, podría ser alguna manzana o algo de pan. Luego nos intentaban enfadar, ella misma pasaba por cada una de las celdas, nos hablaba, nos insultaba, nos pegaba, nos tiraba agua Todo lo que se le ocurriera lo hacía. Emily cada día estaba más débil y cansada, su pelo había perdido su brillo habitual y su piel era en gran parte cicatrices. Olivia por otro lado era casi una zombi, su piel estaba cuarteada por la humedad continua, siempre la mantenía mojada ya fuera a golpe de manguera o sumergiéndola en agua fría por horas. Theo seguía sin luchar, no es que se hubiese rendido, simplemente parecía espera algo, como un milagro, que nos sacara de esa situación. Su seguridad de que eso fuera a pasar era lo único que parecía mantenernos a los demás con vida.
Christopher se sentaba en su mesa, miraba fijamente a la pared, como los demás. No escuchaba lo que se le decía. Todos los días eran iguales. Una bruja iba y les decía cómo tenían que comportarse, cómo tenían que ser. Nada de colmillos, nada de fuerza descomunal. Se comportarían como lo hacían las brujas. Ellas eran listas, sabían que si les dejaban sin sangre irían cediendo por el hambre y la sed. Nina fue la primera en caer. El veinteavo día. Ulises la intentó despertar, pero ella había entrado en shock, no podía escuchar a nadie ni ver a nadie. Entonces las brujas procedieron a apartarla. Él intentó pelear, ellas le redujeron.
Nina se encontró tirada en una habitación oscura, iluminada únicamente por la luz de una bombilla. Había alguien sentado en el medio. Lo olía, era un lobo, pero no era un alumno del instituto, era casi un niño. Le repugnaba el olor. La mujer entró y la cogió del pelo, ella chilló.
-Si quieres beber, tendrás que beber de él.
-¡No!-Gritó la vampira.
-Es tu única opción, o la tomas o te mueres.
La acercó arrastras contra el cuerpo inconsciente del licántropo y le presionó la cara contra su piel.
-¡Come!
-¡No!
-¡Come!
-¡No!-La mujer cogió un cuchillo afilado y abrió una herida en el cuello del niño, que no se movió. La sangre corrió hasta el suelo mientras Nina chillaba. La sangre de cualquier otro animal, bruja o humano era alimento, pero la de los licántropos no, era veneno puro para los vampiros, les quemaba desde dentro, era casi como ácido en ellos.
La mujer presionó la cara de la vampira contra la herida y ella comenzó a gritar del dolor.
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Acensio (Mortem 3)
FantasyEl instituto está bajo la presión del consejo, el cual culpa a las manadas y a los vampiros de todo lo sucedido. Mucha gente intensa limpiarse las manos. Pero no todos aceptan la derrota. El Instituto Michaels alberga espacio para todo tipo de alumn...
