Cuando mi madre ocupó el cargo en el consejo, pensé que muchos licántropos y vampiros estarían enfurecidos, no dejaba de ser una bruja. Pero entendieron que ella quería más que nadie derrocar a la gente que le había arruinado su vida. Había pasado semanas, incluso meses yendo y viniendo de todas las comunidades lobunas y vampíricas, visitando reinos lejanos y adentrándose en los bosques profundos para hablar con todos y cada uno. Se tomó su tiempo en explicar cómo habían sido las cosas, les pidió encarecidamente que aunque no la creyeran, la escucharan. Habló con los vampiros sobre mi padre, su marido.
-¿Y qué nos da a nosotros la seguridad de que estarás de nuestro lado? No tienes nada que sea nuestro Ni una gota de tu sangre
-Ahí se equivoca, Rey Julipedes.-Contestó la mujer.-Tengo un marido que murió en manos de las brujas y una maravillosa hija que aún tiene su sangre, su herencia. Por lo que sí, tengo muchas razones por las que querer también su bienestar y el vuestro.
-Osea que lo que se decía era cierto Tu marido era Malcom y tuvisteis una hija.
Ella asintió.
-Así es majestad, no sabía que conociera a mi difunto esposo.
El hombre sonrió. Su juventud en comparación a sus años era impactante, por su cara de joven de treinta jamás habría pensado que tendría unos dos mil años.
-Le conocí, era una buena persona y fue un gran soldado en las tropas durante la guerra contra los lobos. Lamento su perdida.-Ella asintió.-Aunque estoy contento de conocer a su mujer y espero algún día poder conocer también a su hija. Sin duda eso sería un honor.-Hizo un gesto con la mano y un hombre alto y serio se acercó.-Necesito que envíes una carta a todos los reinos vinculantes, quiero que informes sobre lo que sucedió realmente en el Instituto Michaels y sobre todo quiero que les envíes una petición especial para que se unan a la causa.
Los reinos vampíricos no tardaron en unificarse, todos sabían que era peligroso enfrentarse a las brujas, pero sobre todo veían en riesgo la vida de los jóvenes que asistían a ese instituto, hijos de muchos de ellos. Los lobos fueron mucho más desconfiados, se necesitó tiempo y paciencia, se escondían en lugares mucho más lejanos, en pueblos formados en mitad de bosques mestos, pero ella logró llegar.
-¿Qué te hace venir aquí? ShuShu.-ShuShu era una forma de llamar a las mestizas.
-Señor, mi nombre es Ágatha Martín, soy hija de una de las mayores líderes que hubo, Olimpia Tatlanta y de uno de los brujos más respetados, Leonardo Martín, no vengo aquí ni para romper su paz ni mucho menos faltar al respeto, pero no consentiré que me falten al mío o al de mis padres. Los cuales lucharon juntos para salvarlos hace muchos años.
El hombre la miró serio. Era ya bastante anciano.
-Insolente muy insolente.-Sonrió.-Como tu madre.
-Así es Yoyoba, soy muy parecida a ella.
-Ah, ShuShu, ShuShu, eres demasiado parecida a nuestra Olimpia.-Se acercó a ella y posó la anciana frente sobre la suya.-Me alegro de tenerte de vuelta mi querida Ágatha, no sabes cuan feliz me hace tu regreso
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Acensio (Mortem 3)
FantasyEl instituto está bajo la presión del consejo, el cual culpa a las manadas y a los vampiros de todo lo sucedido. Mucha gente intensa limpiarse las manos. Pero no todos aceptan la derrota. El Instituto Michaels alberga espacio para todo tipo de alumn...
