Capítulo 27

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Marie Mcklain.

Estoy tan emocionada por el viaje, no es que no haya ido a Italia antes, es que nunca lo había hecho con Fabrizzio. Entrar en el avión y ver la mesa de mantel morado con velas doradas, me saca una sonrisa. Me quedo en el pasillo mirando la mesa y su aliento golpea mi cuello.

— Asumo que esa mejillas sonrojadas y la gran sonrisa en tu cara, es la muestra de que he acertado con lo que me proponía. — indaga dejando pequeños besos en mi piel, la cual se eriza por la acción.

— ¡Es perfecto! — susurro.

— Tu eres perfecta.

— Cuidado Señor Mussolini, cualquiera diría que lo tengo a mis pies.

— Yo no afirmo cosas que me perjudican.

Río mientras camino hasta la mesa. Mi estómago está invadido por elefantes al sentir esto como una maldita película. La azafata nos atiende de manera muy profesional, no es la típica guarra que se come al jefe buenorro. Nos trae un plato francés uno de mis favoritos, y de postre un flan con helado. Lo cual me sorprendió porque en cocina fina esto es una aberración. Me le quedé mirando.

— ¿Tu mandaste a hacer esto?

— Se que es tu favorito. Al chef casi le da un infarto por rechazar sus mejores platos de estrellas michelín por un helado con flan.

Me levanto con mi postre en la mano y lo pongo junto al suyo. Me siento sobre su regazo y el muy gustosamente.

— Este postre como mejor se come, es sobre ti. — le informo con sorna.

— No puedo estar más de acuerdo contigo.— veo como su mano se alza ante mi con una cuchara llena del postre. Abro la boca y una vez dentro, gimo a posta mientras saboreo el helado con el flan.

Debajo de mi trasero se eleva su miembro ante de que la cuchara saliera de mi boca.

— ¿Que hay en Italia que necesita de tu presencia y la de Adam?

— Se celebra la unión de las mafias italianas, la creo el abuelo del abuelo de Adam.

Pongo mis manos al rededor de su cuello.

— Eso es algo grande. Así que... me estas llevando a un nido de mafiosos cuando hace menos de dos horas establecimos que tocaría tu mundo mafiosos lo menos posible.

Cierra los ojos y suspira.

— Lo sé, es que no me siento bien saliendo del país y dejarte atrás, no con todo lo que esta pasando. Y no puedo faltar a esa fiesta, es importante para el status que represento.

— Solo espero que al final no me convierta en una super mafiosa que le vuela la cabeza al que la mire de reojo. Y vaya pegando tiros a diestra y siniestra con un traje sexy en botines.

— Ok, Ok...— se ríe moviendo la cabeza.— has visto mucha película. Y en la vida real no es así. Las mujeres en mi mundo no duran. Por lo que nosotros las protegemos por lo mismo.

— ¿Me estas diciendo que porque somos mujeres no podemos encargarnos de este negocio?

Me ofendo y mi lado feminista sale a relucir.

— No he dicho eso.

— Es lo que oí. Y para que...— me mete otra cuchara de postre en la boca.

— No quiero pelear. Las mujeres pueden con todo. Listo. Se resolvió el problema.

Ruedo los ojos saboreando el helado.

— No me vas a callar con helado y darme la razón solo para que no discuta.

Loca Por Un Mafioso©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora