Pensé que todo se resolvería rápido pero no, dos semanas pasé en reuniones de una empresa de la que creí haberme librado, citas al juzgado donde Evans y su equipo se batían con la fiscalía mientras yo me sentaba en la silla a oír lo que tenían en mi contra, de la forma en que la fiscal lo ponía, parecía que era la compinche y amante de algún mafioso o jeque terrorista.
Todo el tiempo sentía la mirada de la capitana diciéndome que todo se podría acabar si le decía lo que quería.
Lo que ella todavía no entiende es que no tengo ni idea y si lo supiera tampoco se lo diría.
La búsqueda de mi madre estaba siendo realizada minuciosamente por varios agentes contratados por Fabrizzio, porque a mí se me estaba yendo todo en el instituto de los niños. En un par de años sería más pobre que Isabel. Hablando de ella. Encontrarla no era tan difícil, solo que me no me esperé lo que encontré.
Está vendiendo pescado en el puesto de un mercader del puerto. Su aspecto difiere mucho al que me encontré en el hospital. Puedo ver el parecido entre ella y Fabianna. Solo me hace preguntarme como carajo uno se vuelve adicto a algo tan nocivo que te nubla el alama como para vender a tus hijos. Es algo por lo que nunca querré tenerla en una cena familiar. Si Fabrizzio o Fabianna deciden perdonarla no me interpondré entre ellos, pero nunca la veré como otra cosa que no sea una extraña que les causó mucho daño.
Cuando me acerco a ella se sorprende de verme y sus ojos buscan detrás de mí. Siento el calor de Fabrizzio en mi espalda. Se que no quiere verla y está aquí solo por mí. Como dije no fue difícil saber dónde estaba ya que Fabri la tiene localizada desde hace tiempo.
― Fa...―sus palabras se cortan dejando un suspiro cansino por su boca. Baja los ojos y su voz sale temblorosa. ―Tenemos los mejores pescado de la zona, señor.
― Isabel más ánimo, que vas a espantar a nuestros clientes. ―El hombre que al parecer es el dueño del negocio le da una azotina en un brazo. Ella bajó la cabeza asintiendo.
― Tenemos los mejores...― dijo el hombre, pero Fabrizzio lo interrumpió con un gruñido.
― Ya lo sé, ella me lo dijo.
Tomo su mano que se encuentra en un puño apretado.
― Bueno, ¿qué es lo que desean? ―preguntó complaciente.
― Solo queremos hablar con ella.
― Que ella pare de vender me cuesta dinero, lo siento, pero tiene que pagar por lo que me robó.
Fabrizzio sale tras de mi en dirección al hombre y le sujeto la mano manteniéndolo a mi lado.
― ¿Cuándo termina el turno? — pregunto.
― A las diez de la noche y después le toca servirme en la casa. Así que me temo que no puede hablar con ustedes...a menos que claro paguen como muchos lo han hecho para tener un momento con ella.
Fabrizzio se abalanzó hacia el hombre e Isabel se interpuso.
― No vale la pena, señor. ―dijo ella mirando al piso ―puedo hablar con usted unos segundos.
― Isabel...—la voz imperiosa del hombre atraviesa el local.
― ¿Que? Haces conmigo lo que quieres ¿no? Un par de cosas más no van a hacer la diferencia. —ella lo miro de reojo..
Ella deja sus guantes y caminó fuera del mercado. La seguimos en silencio hasta que se sienta en el primer banco que encuentra. Hacer que Fabrizzio saliera conmigo de allí me costó varios jalones, pero al final retrocedió con el hombre.
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Loca Por Un Mafioso©
Romance⭐Trilogía Obsesión.❤ Libro II Independiente del primero, por lo que no es necesario que lo leas en orden. ⚜⚜⚜⚜⚜⚜⚜⚜⚜ Ella es loca, sin filtro y segura. Él es controlador con un carácter de mierda y una bestia dentro. Fue el prime...
