New Orleans, Luisiana.
Fabrizzio Mussolini.
La noche no puede ser más siniestramente callada. Mis hombres tienen el lugar rodeado y las luces del puerto bailan sobre el agua del muelle. Pero la luz que miro fijamente es la que se deslizan por las rendijas del único almacén que no debería haber estado aquí.
Donde se fabricó la bala que hirió a mi hermano.
— Señor, estamos en posición. Esperando la orden. — me hablan por el auricular.
—Entren.
Se oyen los balazos, los gritos y voy caminando tranquilamente hasta entrar. El lugar está atestado de hornos, martillos, y varias máquinas de impresión. Varios guardias yacen en el suelo muertos gracias a mis hombres.
—¿Todos muertos?
—Excepto uno. — me señalan una de las máquinas de impresión al fondo y unas manos morenas se alzan temblorosas.
—¡Párate! — ordeno sin moverme de donde estaba.
Su cabeza es lo siguiente que veo. Trato de no sorprenderme al ver a la mujer que se levanta mirando con ojos enormes a los cuerpos muertos en el suelo. Observo todo de ella, desde sus trenzas largas pegadas al cráneo hasta el moretón en el mentón y el grillete que tiene en su pies.
— ¿Quién eres? —arrugo el ceño.
— La chica que dejó el mensaje en la bala. —habla con voz temblorosa.
— La Flor de Lis
— Y la falta de lubricación para que se oxidaran las balas, también. — contengo las ganas de reventarla a tiros, ese óxido pudo haber intoxicado a Evans.
— ¿Por qué estás aquí?
— Fui secuestrada. Soy muy buena en lo que hago. Tanto que imité a Ansra, con imperfecciones obvias, es el único que puede deducir algo como esto. —su mirada bailaba hacia las armas que traen mis hombres con evidente miedo. —Oí que iban a atacar a una chica importante en la mafia italiana, yo sabía que Ansra había estado involucrado con ustedes y vi mi oportunidad para llamar la atención.
— ¿ Con que propósito?
— Yo solo quiero salir de aquí. No sabes lo que he pasado con esta gente... —se le cristalizaron los ojos. La muchacha no tendría más de 23 años. — ¡por favor!
— Eso no será posible y no me interesa lo que hayas pasado o no. Mis hombres te harán muchas preguntas y cuando terminen veré que hago contigo. Pero dejarte libre no es una opción, Lis. Así que vete sacándotelo de la cabeza.
— Ese no es mi nom...
— No me interesa, Lis.—hice énfasis en el nombre. No me interesa su nombre ni conocer su historia, la última vez que lo había hecho, había creado un lazo, uno del que no me arrepiento pero que tampoco quiero volver hacer.
— Desátenla y llévenla a una de las cabañas.
— Por favor no me hagan nada.
— Eso depende de si cooperas o no. Tú decides que es lo que se te hace y lo que no.
Me giro para salir de ahí y vuelve a hablar desesperada.
— Este almacén es de los irlandeses, estaban hablando de secuestrar a alguien o matar, y oí algo de un médico. Eso es lo más relevante que oí, lo otro era que había un socio que dirigía un orfanato en las afueras, no sé nada más. Todo lo que se me pidió fue imitar grabados en las balas para que no supieran que eran de la mafia irlandesa. —exclama desesperada. —Por favor no me haga nada yo les digo todo lo que se.
Sin voltearme sigo mi camino. No sin antes oír a uno de mis hombres.
—Tranquila niña, si te puso nombre ya no te mueres. Nadie mata a sus mascotas.
Me dirijo al auto, pensando en la última persona que tomé bajo mi protección. Arrugo el ceño porque no había oído nada de ella y eso era raro. Busco su contacto y ruedo los ojos al verlo lleno de emojis cursis y su nombre.
Saco el móvil y la llamo.
—¿Y ese milagro tu llamándome? ¿Volviste a confundir el shampoo con el detergente? —contesta haciéndome rodar los ojos.
—Susan estoy bien, gracias por preguntar.— respondo de manera sarcastica. — hace rato que no oigo de ti. Estaba preocupado. ¿Como van las cosas con Evans?
— Pues tu hermano es una belleza de persona, que no da una gota de problema. — su tono destila sarcasmo lo que me hace reír. De pronto se oye un estruendo de cacharros en el fondo y Susan dice gritando. — ¡¡Te vas a quemar maldito!! ¡Deja ese pollo! ¡Tienes un agujero en el estómago y si no te quedas tranquilo el otro agujero te lo hago yo! — alejo el móvil mirándolo con los ojos grandes. «Ay Evans me la mata.» —Ves, tu hermano es un ángel en toda la extensión de la palabra. —termina de decir entre dientes.
Me toco el puente de la nariz. ¿En qué momento pensé que ponerlos a los dos en un mismo sitio sería buena idea?
—¡Cállate maldita loca! — oigo a Evans responderle mientras su voz se acerca al teléfono.
— Ajaa, mira quien habla...señor de múltiples individuos de dudosa procedencia.
—Individuos que te traen loquita. —siento a Evans reír jovial. Y yo, mudo y con el ceño arrugado a mas no poder miro el móvil que lo tengo lejos de mi oreja, pero la conversación se deja oír a la perfección.
— Fabrizzio no lo soporto, sácame de aquí.
— Tu no te vas a ir a ningún lado, arañita. — el tono ahora era del depredador. Y se activan mis alarmas internas.
—Pónmelo. —hablo serio y demandante.
— Está modo psicópata cavernícola, lo último que le falta es empezar a echar espuma por la boca. —se queja como si estuviera quejándose de que la puerta del refrigerador no cerró por completo. Y yo me desespero. ¡Mierda!
—¡Susan pónmelo ahora! — se oye cuando se intercambian el móvil.
—No te la vas a llevar. —Evans me habla enojado. — Aunque no la soporte porque esté como una cabra. No se va.
—Tú no la toques.
—Es una hermosa arañita...— sé que hablo con el que toma el control cuando Evans se siente vulnerable.
—Una a la que vas a dejar ser, Evans. No te la di para que jugaras con ella sino para que te cuidara mientras estuvieras enfermo. Ella es importante para mí, es como una hermana. Y a la familia no se toca.
—¡Yo soy tu familia! ¿Desde cuándo ella es hermana tuya? ¿Desde cuándo esta cosa escandalosa forma parte de la familia? — su dramatismo me funde la bocina del móvil. Me confirma que otra de sus personalidades toma el cargo, evidentemente es la chica. Me toco el puente de la nariz. «esta criatura de dios y los celos que se carga.»
— Desde que la recogí, al igual que Fabianna, quien por cierto puede ser mi hermana biológica.
— ¡¿Espera que?! —su tono de voz me dice que ya hablo con alguien más sensato.
— Historia corta de una larga, Mi madre dejó abandonada a Fabianna, le hizo lo mismo que a mí. Solo falta hacerme la prueba de ADN, puede que Fabi haya sido robada, solo dios sabe lo que es capaz esa mujer.
— Esto es de locos. ¿Y qué harás si la prueba sale negativa?—murmura.
— Si es negativo se la doy a servicios sociales y si es positivo pues no me queda más remedio que aguantarla.
Bufa sin creerme una palabra.
—Si claro, porque eso para ti es una cantidad de esfuerzo y trabajo increíble. —su voz sarcástica hace que ruede los ojos. —Ya sé que te la vas a quedar sí o sí. Te quedaste con el saco de pleitos este que tengo aquí, no te vas a quedar con Fabi.—se oye un estruendo.— En fin, bonita la charla, pero te tengo que dejar. No te preocupes por la arañita lo tengo todo bajo control. —otro trastazo. —¡Me cago Dios! Esa es una alfombra de la india y la acabas de arruinar.
— ¡¿Quién te manda a esquivar lo que te tiro?!
— Te lo juro que yo mismo te lanzaba al rincón más profundo y más lejos posible.
—¿Entonces porque no lo haces? Oh espera, no puedes porque...
Se corta la llama y guardo el móvil.
¿Será que ellos...? Na...
—Llévame a...—me quedo mirando la ventanilla del auto. Y vuelvo a sacar mi teléfono para llamar a mi loquita pero una voz totalmente diferente me responde.
—¿Hola?
—¿Quién es y porque tienes el teléfono de mi mujer? —aprieto los puños.
—¿Su mujer? Eso no fue lo que me dio a entender hace unos minutos. —le toco al chofer apuntando al teléfono y de la guantera saca una minilaptop que tiene entre varias funciones rastrear llamadas.
— ¡Ponme a Marie! ¡Ahora!
—Está ocupada con Bry en el baño, creo que ya sabes lo insaciable que puede ser. — El fuego me consume vivo y veo como el chofer hace una señal. Cuelgo y nos dirigimos a su localización.
Minutos después estoy entrando a una galería, bastante llena, pero eso no me interesa. Pregunto dónde está el baño y abro la puerta de las chicas de un sopetón. El sabor amargo sube por mi garanta y mi mano quiere trozar el picaporte de la puerta, quiero reventar todo lo que se me interponga en mi camino, empiezo a ver rojo.
Marie esta con la cabeza recostada al espejo, sentada en el lavamanos con las piernas abiertas y Bry entre ellas, con la cabeza por debajo de un vestido azul largo. Sus ojos se conectan con los míos, estos parecen confundidos al principio, pero después se aclaran. Mi mandíbula está endurecida por aguantarme de sacarle a la otra de las piernas y estallar su cabeza contra el mármol del baño. Me contengo porque es un lugar público.
Marie alza la mano y me señala con un dedo.
—Para el carro ahí mismo. —Se alza un poco el vestido y veo a Bry con un estuche de algodón en la boca y sus manos están moteando una zona enrojecida del muslo de Marie. Me aclaro la garganta y me acerco reacio.
—¿Qué pasó? — mi voz todavía estaba en modo bestia.
—Un idiota chocó con ella le tiró un café caliente, arruinó su vestido y una parte de su muslo. —la intrusa responde por ella y retengo las ganas de tocarme el puente de la nariz.
¿Qué diablos hace ella entre su piernas pudiendo curarla en otra posición?
—Mi muslo está bien. Es solo una quemadura leve. —al acercarme me doy cuenta de que tenía los ojos ligeramente colorados. Tomo su cara entre mis manos y la acerco a mi cara. Le planto un beso profundo y largo, para que no le quede dudas a nadie de que es mía, sobre todo a la intrusa entre sus piernas. Un mal momento para que una señora de edad entrara al baño y se llevara la mano al pecho al ver semejante panorama. Un señor besando a una chica y entre las piernas de la chica hay otra chica. Se va murmurando que la juventud está perdida.
—¿Cómo supiste que estoy aquí?
—Llamé a tu móvil y un hombre me respondió, dando a entender que te conocía muy bien y a la intrusa también. Y que la estabas pasando de lujo. — hice énfasis para que supiera a qué tipo de lujo me refería.
—Mi teléfono está en la cartera.—abre su bolso y efectivamente estaba en su bolso. — Y este es el cuarto de damas, bastante segura de que no he visto a nadie con pene por aquí.
Siento que me tocan el hombro y me giro hacia una enana indignada.
—¿Cómo que intrusa? Ninguna intrusa. Soy Brenda, pero me dicen Bry, soy su mejor amiga y excompañera sexual. —me mira de arriba abajo. —pero solo es temporal. Hasta que se le pase la novedad.
—Bry...—Marie murmura con advertencia.
—Mira intrusa con nombre de cabaretera de bar de mala muerte, su mejor amiga es Katherine y si no te gusta tienes doble trabajo. Y lo de temporal te lo vas metiendo por ese culo flaco. Si no te das cuenta de que solo eres una curiosidad y diversión para tu patrona, ese no es mi problema. Si fueras suficiente para ella no haría tríos o se acostaría con otros. En cambio, y para que entiendas tu posición aquí, somos exclusivos y no hay terceros. —sus ojos están cristalizados y miran a Marie por apoyo. Esta se baja con dificultad mirándome enojada.
—¿Te vas a quedar callada?—Marie abre la boca, pero yo la interrumpo.
—Cuidado con lo que pides, tal vez no dirá lo que esperas oír.
—¿Pueden parar ambos? — exclama Marie mirando hacia los dos. —Si, somos exclusivo y ya lo sabías, y no Fabrizzio, me acuesto con quien quiera porque me da la gana, me apetece y listo, no porque alguien no me sea suficiente. —se volteó completamente a Bry. —Y no somos algo temporal, el compromiso no está muy lejos. —tomando un largo respiro dice: —Voy a hablar con la encargada para que me excuse el resto de la noche.
Se va dejándome con la intrusa en el baño de damas.
—¿Compromiso? ¿qué pasa con el apartamento en el que nos mudamos hace poco? ¿se quitas las esposas de sus padres por fin y ahora se las quiere enganchar con las tuyas? Por dios solo tienes diecinueve años, tiene que vivir, conocer cosas, lugares, personas, enamorarse, sufrir , volver a enamorarse y pasar trabajo para conseguir lo que quieres. Y cuando lo alcance se sientas la mujer realizada que debe ser.—Bry me mira enojada — y tú le estas cortando las alas.
Trago en seco porque tal vez no esté tan equivocada.
—¿Tiene planes sabías? Desde los diez años. Siempre supo lo que quería hacer. ¿o solo le hablas para abrirle de piernas? Si no me crees vete al ala este de la galería, creo que es prueba suficiente.
Se va dándome con el hombro y me volteo para mirar cómo se detiene en la puerta. Tengo mi mano en el cañón del arma que descansa en mi cintura.
—Por cierto, la que estuvo con ella 6 año atrás consolándola, dándole ánimos, sacándola de la depresión en la que cayó y limpiándole las lágrimas porque un bastardo jugó con ella, fui yo. ¿Vete a ver dónde estuvo Katherine? o ¿dónde está ahora? Cuando es obvio que si Marie está aquí es celebrando algo. Pero tu deberías saber porque está aquí ¿no? ¿O también eres otra Katherine en su vida? Dile que me fui antes.
Y así nada más me dejó sin palabras, con un nudo en la garganta y con ganas de golpear algo. Retiro mi mano del arma.
Me encamino hacia el ala este, queriendo ver a lo que se refería y me detengo al ver varios cuadros pintado. El primero que veo es a Pudin sentado en su regazo, solo se veían sus piernas porque la pintura estaba enfocada en el perrito. El otro era un carro volcado «Su carro» en el piso, detrás de este se deslumbraban dos pares de manos, por la forma era evidente que esas manos no eran amorosas con las otras. La pintura tenía tonos negros y rojos, y supe que ese había sido el día del accidente cuando me la tocaron. Los ojos se me cristalizan e inspiro fuerte.
Me muevo al cuadro siguiente y es una chica con un hombre abrazándola, no tienen definidos los rostros, pero sé que somos ella y yo en la cabaña la noche en la que la fui a buscar. El otro cuadro era sin duda alguna Katherine en una cama con muchos libros esparcidos.
Pero la que me quita la respiración es el cuadro más grande de la sección. Soy yo, sentado en una silla con un wiski en la mano, una mirada oscura en los ojos y una sonrisa para nada jovial. La pintura hablaba por si sola, definitivamente la estaba mirando a ella y su cuadro gemelo en tamaño, muestra unas sábanas blancas conmigo de espalda durmiendo mientras ella reposa sobre la misma con su pelo negro con mechas dispersos sobre la cama y mi hombro.
—Le llamo la bestia. —murmura a mi lado, se engancha en mi brazo y pone su cabeza en él. —y el otro a su derecha no tiene nombre. No he encontrado uno todavía que se le asemeje.
—No lo hagas, déjalo así. Las cosas cuando se definen adquieren significado, pero también antítesis. ¿Por qué no me dijiste?
—Traté, pero andabas ocupado y cuando se dio la oportunidad pues...Fabianna ocurrió y esto era insignificante comparado con los problemas que tienes ahora. No iba a ponerte en una posición donde te sintieras obligado a ir.
Asiento viendo lo que estaba frente a mis ojos todo este tiempo.
—El día que Katherine estuvo encerrada, estabas de camino a una galería. —me reclamo.— Debí preguntar.
Su cara invade mi campo visual con una sonrisa.
—Está bien, este es mi pequeño oscuro secreto.
—Oscuro secreto.
—Mi madre nuca aprobaría esto y mi padre mucho menos. Pensé que las cosas se arreglarían entre nosotros, pero me tuve que ir de la mansión. Me fui a vivir con Brenda a un apartamento. La verdad es que me estaba tardando demasiado. Utilizaron la amenaza de la herencia. No me importó. —pone sus manos en mi cuello. —¿Para qué voy a querer una empresa corrupta? Se que eres el jefe de mi papá en sus delitos asquerosos, pero no quiero manejar nada que tenga que ver con la mafia, lo siento, me niego. Y lo del orfanato. Una vez terminado el proyecto me salgo. Aquí lo que importante es que esos niño reciban el cuidado y educación que merecen. Evans parece que sabe de lo que habla con respecto al asunto y sé que se puede hacerse cargo él solito.
Yo solo asiento y pega mi frente a la de ella.
—Lo único mafioso que quiero en esta vida eres tú. — sonrío con tristeza. Besándole la frente.
—¿Sabes que eso es imposible verdad? Fabrizzio Mussolini viene con un paquete grande detrás.
—Lo sé, pero te amo y no me importa tener que lidiar con dos o tres cositas inevitable.
—Haré lo imposible porque nada de mi mundo te toque más de lo que ya lo ha hecho.
—Confío en que así será.
Pero sabemos mejor que eso. Mi vida está en vuelta en mucha mierda de la cual, sin duda, si ella se queda, terminará ahogada en ella.
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Loca Por Un Mafioso©
Romance⭐Trilogía Obsesión.❤ Libro II Independiente del primero, por lo que no es necesario que lo leas en orden. ⚜⚜⚜⚜⚜⚜⚜⚜⚜ Ella es loca, sin filtro y segura. Él es controlador con un carácter de mierda y una bestia dentro. Fue el prime...
