Ha pasado una semana desde que Bruno sufrió el fatídico accidente. Desde entonces lo ha pasado en cama, inconsciente, tiene varias costillas rotas, al igual que un brazo y las dos piernas, algo fácil de arreglar en cuanto despierte, pero no parece q...
Han pasado cinco años de la muerte de Bruno, y ese día era especial. Víctor Madrigal, el hijo de Dolores y Mariano iba a recibir su Don.
El niño parecía contento, era en mucho tiempo un momento donde la familia parecía contenta, pues tras la muerte de Bruno, al poco tiempo se le unió Alma, dejando a la familia sin matriarca, papel que adoptó la guardiana del Milagro, Mirabel; aconsejada en todo momento por su madre Julieta.
Camilo ya contaba veintiún años, había crecido unos centímetros, pero seguía sido bajito, su pelo rizado seguía igual, aunque algo mas dejado, en sí, todo su ser estaba mas dejado, parecía una reminiscencia del mismo Bruno años atrás.
—Familia, todo está casi listo —dijo Mirabel que portaba la vela —están todos a punto de llegar.
Pepa acompañaba a Feliz mientras intentaba calmar sus nervios, haciendo que la nube de su cabeza empezase a volar adornos.
—Pepi, amor, te lo llevas todo.
—¿Y qué hago?
—Nada, amor...
Pepa había recuperado sus ojos, miraba en todas direcciones.
—¿Dónde está mi bebito?
—Esta arriba —dijo Isabela.
Unos minutos después, la mujer entró en la habitación de Camilo.
—Corazón, está todo listo.
—No quiero ir.
—Pero es la ceremonia de tu sobrino.
—Me da igual.
—Por favor... hazlo por mi —dijo la mujer poniendo carita.
—No.
Pepa suspiro, para al poco la puerta se volvió a abrir.
—Ya lo hago yo, mamá —dijo Arturo, que tras todo lo sucedido fue adoptado por Pepa y Félix.
—Está bien, Arturito, a ver si a ti te hace mas caso.
Pepa le dio un beso a Camilo y se fue.
—Vamos, Camilo, solo será un momento.
—Que no quiero, déjame.
Arturo se sentó a tu lado.
—Camilo... para Víctor es importante... yo no tuve una ceremonia así, pero seguro, cuando fue la tuya, te gustó ver a todos allí, y seguro alguien te hizo mucha mas ilusión.
Camilo pensó en lo contento que se pudo al ver a Bruno en su ceremonia.
—Venga, hazlo por él —dijo Arturo extendiendo la mano.
Camilo lo miró.
—Esta bien, pero solo un rato.
Minutos después, todos se arremolinaban en la planta baja, mientras la escalera creada llevaba hasta le piso de arriba, en le hueco donde una vez estuvo la cueva de Bruno que, tras su muerte, su puerta desapareció. Mirabel, sobre la escalera portaba la vela.
—Buenas noches a todos —dijo la chica de gafas —hoy es un día muy importante, Víctor recibirá su Don, un Don que traerá esperanza al pueblo y dará vida a la familia.
Dolores y Mariano esperaban al lado de la puerta.
Víctor, un niño no muy alto, de pelo negro rizado y con piel tostada como la de Camilo se encontraba al fondo del pasillo. Miraba a todos, con sus cinco años aun estaba algo nervioso. Haciendo caso a las indicaciones de su tía Mirabel caminó y subió las escaleras hasta su puerta situándose al lado.
Mirabel bajó la vela para que el niño la tocase.
—Hoy recibirás tu Don, un Don que traerá esperanza.
Víctor soltó la vela y se acercó a la puerta y sin mucha espera puso la mano en el pomo y la puerta comenzó a brillar. Debido a la nueva magia, en la puerta no se formó una imagen, si no que varios brillos de varios colores formaron una palabra, el nombre del niño y su puerta se formó completamente.
—TENEMOS UN DON NUEVO.
Todos comenzaron a aplaudir. El niño impaciente miró atrás y chocó miradas con Camilo, que sintió un deja vu, sonrió a su sobrino y este le saludó. Víctor miró su mano.
—¿Cuál es mi Don, mamá? —preguntó el chico a Dolores.
—No lo se.
Todos comenzaron a subir y una niña se acercó a felicitar a Víctor y cuando agarró su mano, la niña cayó desmayada alarmando a todos. Cunado Víctor volvió a tocar a la niña, esta se despertó.
—Hala, mamá he tenido un sueño alucinante. He visto como la señora Pepa volaba y un rayo gigante se estampaba contra el pueblo.
Julieta y Pepa se miraron.
—Cielo —dijo Julieta a Víctor —¿puedes darme a mí la mano?
Al hacerlo, Julieta también cayó desmayada, y acto seguido, tras volver a tocarla despertó.
—Increíble —dijo la mujer levantándose —señoras y señores, el nuevo Don hace revivir recuerdos.
Todos volvieron a aplaudir. El jubilo y la fiesta impidieron ver como Arturo se había quedado paralizado, miraba a Camilo, en su cabeza, un mensaje de alguien había despertado en su mente y puso la mano en el hombro de su hermanastro.
—Camilo, tengo algo que decirte...
CONTINUARÁ...
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Y hasta que la tercera historia, "El Camaleón que no Podía Cambiar de Color.
Muchas gracias a todos los que me han acompañado en este tiempo, a lo mejor no lo parece pero me han ayudado mucho.
Espero les haya gustado esta tercera parte de la historia, pero como ya sabrán no es el final de la saga. La saga continuará un poco mas en forma de One Shot, que publicaré próximamente.
Para evitar problemas lo anunciaré tanto en el perfil, como en esta historia cuando lo suba.
Aquí les dejo la portada y el titulo.
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EL CAMALEÓN QUE AL FIN PUDO VIVIR
Donde contaré el final de Camilo y en que consiste realmente el Don de Víctor, porque Julieta piensa que hace una cosa pero no es tan sencillo.
También quiero decirles algo, me gustaría al final del One Shot, nombrar en agradecimientos a todos los que me han apoyado, por lo tanto los que quieran aparecer en los créditos, que me lo digan aquí, y así se que me dan permiso para publicar sus nombres.
Si no quieren aparecer públicamente porque les da vergüenza o no quieren que sus nombres estén publicados , pueden escribirme por privado y decirme un apodo.
Cuando digo nombre me refiero a nombre de usuario.
Muchas gracias a todos por viajar conmigo en este viaje tan apasionante. Un viaje que tras la Saga de El Camaleón seguirá adelante.
En unas horas publicaré un capitulo extra con curiosidades de la saga.