CAPÍTULO 31 - ROJO

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La noche empezaba a cubrir las calles de Encanto y las farolas comenzaban a encenderse mientras en la casa Madrigal, en la habitación de Julieta dos personas se miraban fijamente a los ojos. Lucas acababa de abrir los ojos y al acostumbrarse a la luz se topó con dos destellos verdes, que lo asustaron. Por su parte, Bruno se topó con algo no muy común, al menos, que el haya visto nunca, ese chico tenia un ojo de cada color, uno azul y otro verde, y lo miraban con expresión de asombro.

Arturo presenció ese duelo de miradas algo confuso, por una parte, no entendía nada y por otra, el estar sujeto por Lucas lo tenia algo nervioso, aun recordaba todo lo que había pasado esa mañana, incluso el momento en que se acercaba a pegarle.

—¿Señor Bruno? —preguntó Arturo intentando para ese momento tan tenso.

De pronto los ojos de Bruno se apagaron y miraron al chico, se sorprendió un poco al darse cuenta de que se había quedado mirando al pelinegro sin hablar.

—Si, perdona —dijo Bruno con tono natural —vengo a ver que tal estáis.

Lucas estaba completamente inmóvil, el único movimiento que hizo fue apretar mas la muñeca de Arturo, el cual lo notó, pero por lo visto, Lucas no era consciente de que llevaba agarrado al joven.

—Lu-Lucas... —llamó Arturo —¿me puedes soltar?... me haces daño.

Lucas despertó de su atontamiento y miró a su izquierda para sorprenderse de ver ahí a Arturo, no recordaba que Camilo ya le había dicho antes que estaba allí, miró su manó y vio que lo tenia agarrado de la muñeca, con rapidez lo soltó. Se incorporó para sentarse en la cama y todavía confundido miró a todas partes.

—Perdón... —dijo Lucas volviendo a mirar el brazo del chico —¿Qué ha pasado? ¿Qué hago aquí?... y ¿mi ropa? —dijo mirando a su cuerpo y ver que tenia la ropa hecha jirones.

Bruno miró a Arturo que también se había dado cuenta del estado de las prendas del pelinegro.

—¿Qué recuerdas? —preguntó el hombre.

—Pues... recuerdo salir de la casa y ver a Arturo a lo lejos —dijo mirando al chico —y luego de pronto estaba en el suelo y él estaba delante de mí... m-m-m-mi pa-padre se acercaba a él y le pegaba y luego vino a mí y -y-y...

Arturo se acercó al chico y le puso una mano en el hombro.

—Tranquilo... —dijo mientras Lucas levantaba la mirada y Arturo pudo ver como ahora el pelinegro tenía un ojo de cada color, pero no dijo nada.

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió y en ella entró Julieta acompañada por Camilo. Con tono amable y pausado, Julieta se acercó a la cama.

—¿Qué tal estáis?

—Bien señora Julieta —dijo Arturo —mucho mejor.

—Yo me siento un poco cansado y me duele la cabeza —dijo Lucas.

Mientras hablaban, Camilo se había acercado y se había pegado a Bruno apoyando su cabeza en su hombro, cosa que a Lucas le llamó la atención, pero en ese momento estaba pendiente de otras cosas.

—Si, es normal, te di una solución pura, ahora mismo esta reestructurando todas las células de tu cuerpo, si tienes alguna herida, alguna malformación celular o cualquier tipo de imperfección en tu cuerpo lo esta solucionando, y por eso te sientes así.

—¿Puede hacer eso? —preguntó Lucas.

—Puedo hacer lo que quiera —dijo Julieta con una voz muy suave que dio un poco de miedo a los presentes en la sala.

El Camaleón que no Podía Cambiar de Color (Camilo x Bruno) (Brumilo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora