Kiara.Estuve lo que quedaba de semana de reposo en mi casa, mi madre habló con los profesores y ellos entendieron la situación y accedieron a que cuando me incorporara de nuevo les entregara las tareas pendientes.
Sam como mi muy buena amiga, me ayudó hacer todas las cosas que mandaban para que, según ella, no me forzara tanto y la verdad no era algo que me molestara.
Pero ya se terminaron los días de reposo y era hora de regresar a el infierno llamado "Secundaria Richard Molzart".
— Quita esa cara Kia, ¿Acaso no extrañaste pasar ratos divertidos conmigo? — Suspiro.
La verdad era que si la extrañé un poco, pero si de elección se trata eligiría estar en mi casa haciendo otra cosa. Me gustaba pasar el rato con Sam, pero prefería la soledad.
— Oye Kia, se me había olvidado comentarte que tu chico faltó los mismos días de clases que tu.
— Ya quisiera yo que fuera mi chico Sam.
— Lo sé mejor que nadie amiga.
Aunque analizando lo que me acababa de decir, eso era un poco raro. Él nunca faltaba a clases, literalmente nunca, los profesores lo elogiaban por ser el chico de la "asistencia perfecta". Así que es un poco extraño que a mi me pasará esto y el desapareciera al mismo tiempo.
— Amiga di algo, pareces un muerto - Sam me saca de mis pensamientos.
— Sólo pensaba que eso era raro en él. Justamente desaparece cuando nos pasa esto.
— Oye Kia — Se me acerca a mi oído para susurrarme — Se que lo que pasó fue muy extraño y no sabemos que coño fue, pero es mejor que no hablemos de eso en la escuela.
Sam tiene razón. Si alguien nos escucha pensará que estamos locas, y ese alguien hará correr el rumor. Era mejor no conversar aquí de eso.
— Sólo pienso que es mucha coincidencia.
— Ajá si, en fin.
Y como si estuvieramos invocando un demonio, o mejor dicho un sexy demonio, Nathaniel Morgan entra con esa elegancia que lo caracteriza por los pasillos de la escuela junto a su amigo Christopher Devatriz.
Estos chicos si que era guapos. Nathan es un chico alto. Podía decir que media un poco más de 1.80. En su cuerpo se podía apreciar músculos sutilmente marcados, justo a la medida. Nada exagerado.
Su rostro es literalmente llamativo. Sus ojos cafés le daban viveza y profundidad a esa mirada sensual que siempre traía plasmada. A estos le acompañaban una hermosas pestañas largas y un par de cejas pobladas. Su cabello azabache un poco largo cae en su frente con ligeras ondas. Sus facciones varoniles le da ese toque peligroso y sexi. Su sonrisa la adornan unos labios carnosos de color rosado casi rojos. Su naríz fina y perfilada le da un toque de elegancia a su rostro. Piel pálida y tersa.
Posee una elegancia para caminar inigualable. Parece que el pasillo es su pasarela con esos pantalones negros que se ajustan de forma perfecta a sus piernas y esa camisa azul de mangas cortas.
Un adonis.
Christopher no se queda atrás. Se nota que es unos milímetros más bajo que Nathaniel, pero sigue siendo un chico muy alto. A diferencia que Nathaniel, tenía músculos más marcados, pero no se le ven mal.
Tenía un rostro tierno pero con un toque sensual. Esos ojos azul cielo le brindan más fuerza a su mirada pícara. Esas pestañas largas y risadas lo hacen ver muy lindo. Cejas pobladas perfectamente perfiladas hacen un buen contraste con sus facciones haciéndolo ver muy varonil. Ligeras pecas adornan sus mejillas rosadas y también su nariz respingada. Esos abios rellenos de color rosado fuerte en forma de corazón que mucha han querido probar. Cabello rubio con ondas muy pronunciadas. Se nota qué este chico cuida muy bien su cabello. Piel blanca casi perfecta.
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Peligrosa Oscuridad
VampiriOscuridad... Tan hermosa pero misteriosa, tan fría pero cálida, tan atrayente pero peligrosa... Esa fue la oscuridad que vi y me atrajo a su sangrienta sonrísa, a sus peligrosos ojos, a su oscuro ser. ¿Acaso estoy loca? No lo sé, de lo único que est...