CAPÍTULO 1.

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Kiara.

— ¡Corre Kia!

— No puedo más, sigue si quieres y cuenta mi historia — digo jadeando del cansancio.

— ¡Ninguna historia idiota, sólo corre!

— Pero ya no puedo más — Digo a punto de desmayarme.

Tal vez se pregunten "¿ Por qué corren?" ¿Qué les pasó?". Bueno les cuento.

Sam mi mejor amiga y yo nos reunimos en mi casa para "estudiar" o mejor dicho hacer el intento. Ella siempre me ayuda con las asignaturas en las que me va pésimo y una de ellas es la muy aburrida, fastidiosa y triste Historia, así que como ella sabía que yo odiaba esa asignatura decidió ir a mi casa y pasar la noche hablando sobre fósiles.

Todo iba bien hasta que se nos ocurrio la gran idea de ver un capítulo de Criminal Minds para "descansar", ese cápitulo se fue convirtiendo en dos cápitulos luego en cinco y así fue hasta que nos vimos  una temporada. Pensamos en terminar la redacción del muerto pero, cómo era de esperarse, ya era muy tarde así que decidimos dormir para levantarnos a terminar lo que nos faltaba. Cosa que evidentemente no sucedió.

Así que aquí estamos, corriendo porque vamos tarde al colegio con cuatro horas de sueño y con media tarea.

— ¡Que corras joder! Sólo nos quedan siete minutos para llegar y si el señor Smith no nos deja pasar juro que te empalo Kiara Williams.

Ver la cara diabólica de Sam y escuchar su amenaza me dió energías para correr lo que nos faltaba.

— ¡Por fin llegamos! — suspiro aliviada al ver la entrada del colegio.

— No cantes victoria aún, tenemos treinta segundos para entrar al aula.

Odiaba el colegio y sus reglas, si no fuera por eso hubieramos corrido y sólo nos fuera tomado díez segundos, pero una de las reglas era "No correr por los pasillos" así que tuvimos que caminar súper rapido, tanto que estoy segura que nos veíamos grasiosas.

Al llegar al aula nos dimos cuenta de que acababa de empezar la clase.

— Buenos días señor Smith, ¿Podemos entrar? — le dice Sam con voz de niña buena.

Aquel señor bajito, rellenito y medio calvo nos miro a travéz de sus gruesos anteojos con desaprobación.

— ¿Cual es la primera regla de mi clase? — pregunta en voz alta.

— No llegar tarde — respondimos junto a toda la casa en unísono.

— Lo sentimos mucho, sólo que a Kiara le llegó la menstruación en el camino y tuvimos que entrar a una tienda a comprar toallas femeninas...

Sam empezó a mentir con total descaro y con algo tan básico que me dieron ganas de reirme pero me aguanté. No me molestó que hablará de mi período, porque no tenía el clásico tabú que tiene la mayoría, osea a todas nos llega el período ¡duh!

... Y después de pelear por la justicia salimos hacía acá — Termina de adornar su ridícula historia.

— ¿Eso es verdad señorita Williams? — Me pregunta el calvito.

— Si señor, un poquito más y fuera sido un desastre, porque cuando a mi me llega el perí — me corta.

— Si ya, ya, no es necesario dar más detalles, pueden entrar pero que no se vuelva a repetir.

— Si señor — decimos y nos adentramos a buscar nuestros asientos.

Ya posicionadas y listas para la aburrida clase escuché dos palabras que me hicieron recordar y maldecir internamente, y esas palabras fueron:

— Las redacciones — pide el señor Smith y uno por uno se fueron levantando y colocando en la mesa sus redacciones del señor muerto.

Conecto mirada con mi amiga y esta me dice:

— Ya sé que hacer.

Se levanta y me hace señas para que también lo haga. Yo sabía que se iba a inventar otra mentira acorde a la primera para justificarnos, pero no lo hizo, ya que alguien habló y aún sin verle el rostro ya sabía de quien se trataba.

— Señor Smith, lamentablemente no pude terminar mi redacción y es que la historia estaba tan interesante y con una trama tan atrayente que con sólo cinco hojas no me bastaron redaptar la vida de tan grandioso personaje.

Habló con esa formalidad que lo caracterizaba que incluso el señor Smith se le quedo viendo por un minuto sin decir nada.

— De verdad me impresiona que un chico de su edad le llame la atención la historia de nuestros antepasados — habla despúes de salir del trance.

— A decir verdad la historia no me llama la atención, si no el personaje mismo — Habla con formalidad, agregándole ese toque sexi que casi me hace suspirar.

— Entiendo señor Morgan, ya que veo su interés y fascinación le dejaré entregar su redacción mañana despúes de clases.

— No sólo soy yo señor, también la señorita Meyers y la señorita Williams se han quedado fascinadas y por el mismo motivo no pudieron terminar.

Espera... ¿Qué? ¿Como diablos sabe que no trajimos la tarea? Y más importante aún ¿ Por qué nos está ayudando?

— Si señor, el señor Morgan tiene razón  quedamos tan fascinadas que no pudimos terminar — Dice Sam en el acto.

Por lo menos es una mentira a medias.

— Miren nada más, no sabía que a ustedes les llamara la atención éstas cosas, entonces mañana espero sus interesantes redacciones — lo dice tan feliz como cuando a un niño le dicen que lo llevarán al parque.

Nos sentamos a escuchar las critícas del calvito con las demás redacciones y a escuchar su aburrida charla sobre personas que ya no existen.

Cuando llegó la hora del descanso, Sam y yo empezamos a hablar sobre lo que pasó.

— ¿Que carajos fue eso amiga?

— A mi no me preguntes, yo estoy igual de perdida que tu — Respondo.

— Bueno, gracias a él estamos salvadas.

Dice Sam aliviada pero yo todavía tenía una duda.

— ¿Cómo hizo para saber que no habíamos traído la tarea? — suelto intrigada.

— Tal vez nos escuchó.

— Por dios Sam, nosotras estamos en la tercera fila y el en la sexta, ¿Cómo nos iba a escuchar? — Digo y Sam voltea los ojos.

— Tal vez se notó en nuestros rostros, que se yo, pero nos hizo un gran favor.

No digo nada y ella cambia el tema riéndose de la mentira que armó para el señor Smith mientras yo sólo pensaba en lo extraño y atrayente que era ese chico.

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Primer cápitulo, ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado.

Pueden dejar sus opiniones y que fue lo que más les gustó.

Sin más palabras que agregar... Bye:)

Peligrosa Oscuridad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora