CAPÍTULO 20.

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Kiara.

Ya llevaba rato hablando con Nathaniel. Tengo que admitir que me tomó un poco por sorpresa que fuera un vampiro. Una persona normal se asustaría, pero yo sólo me emocioné porque desde un principio supe que había algo raro en él.

Fue una pequeña victoria para mí.

Con toda esa sospecha de que alguien lo quiere atacar utilizandome, lo cuál es una posibilidad analizando los recientes hechos. Lo dejé ver uno de esos extraños sueños. Aunque fue raro verlo llorar mientras estaba en mi cabeza.

Aunque se trataba de Nathaniel, no me sentía en confianza como para contarle sobre Jam y el resto de cosas que ha sucedido últimamente. Es decir, no podía andar diciéndole al primero que me encontrará “mira nos atacó un vampiro y mi mejor amigo es un Kamder”. Pero era lo más sensato en estos momentos.

Repito, no quería contar absolutamente nada. Pero sentí que debía hacerlo.

Y aquí estoy, contándole todos los susesos como una estúpida.

— ¡¿Detrás de ustedes?! — Una reacción un tanto dramática de su parte.

— Así como escuchaste.

— Entonces significa que están en peligro. ¿Les dijo otro cosa? ¿No le preguntaron algo? — Su tono de voz era un poco acusatorio, cosa que me molestó un poco

— No, pero la próxima vez que me visite le ofrezco una taza de chocolate y le pregunto porque está detrás de nosotras — Solté con sarcasmo.

Y es que tantas cosas al mismo tiempo me tenían a la defensiva. Estaba harta de todo. No quería que me hicieran preguntas sólo quería respuestas.

— Está bien, no debí reaccionar así. Lo importante es que están bien — Lo dice frotándose la cara con ambas manos.

— No, discúlpame a mí. Últimamente estoy a la defensiva.

— Comprendo, estás sometida a mucho estrés.

Tomo una bocanada de aire para liberar un poco la tensión. Volteó a mirar la ventana de mi habitación y noto como se cuela un poco de viento por ella. Afuera debe haber un hermoso cielo estrellado.

— Aún no entiendo porque ese vampiro no las atacó — Pregunta haciéndome volver a la realidad.

— No pudo hacerlo.

— ¿No pudo? — Levanta una ceja con extrañes.

— Jam no lo dejó.

— ¿Jam? ¿El chico asiático? — Pregunta incrédulo, pero no lo culpo hasta yo estoy impresionada con mi amigo.

Asiento.

— ¿Pero cómo es posible que ese chico pueda contra un vampiro?

— Bueno... Verás... Jam...

Dios, no sé si decirlo nos perjudique. No quiero que nadie salga lastimado por mi culpa o peor aún, muerto.

— Ese chico no es normal ¿Cierto? — Pregunta. Pero no entiendo porque no sólo me lee la mente y ya.

Así no estaría yo tan indecisa.

— No...

— Sabía que esa aura que provenía de él era extraña — Habla para si mismo, como si necesitara confirmar algo— ¿Quién es él Kiara?

No sé si me arrepienta de esto. Espero que sea verdad que puedo confiar en Nathan o estaré en problemas.

Al diablo, ya sabe que Jam no es un chico común y corriente. Si nuestro destino es morir pues nos morimos.

Peligrosa Oscuridad Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora