Kiara.
Vislumbro los árboles del hermoso lugar en el que me encuentro. Miro a mi alrededor, pero no hay nadie, sólo un hermoso jardín con flores de distintos tipos y colores.
¿Dónde estoy?
Sigo el camino empedrado con destino no sé a dónde, hasta que sentado en un banquito está un chico. Al estár más cerca puedo detallarlo mejor, y aún estando de espaldas puedo saber quién es.
— Nathaniel — lo llamo haciendo que se gire a verme.
— Hola hermosa.
(.)
Abro los ojos con lentitud, me siento desorientada y adolorida.
¿Qué sucedió ahora?
Imágenes de lo ocurrido inundan mi mente. La figura detrás del árbol, el dolor, las imágenes confusas... pasó otra vez.
Observo el lugar donde estoy, al parecer me trajeron a casa. Poco a poco me incorporo en mi cama sintiéndome pesada.
De pronto recuerdo Caleb y el miedo de que haya salido lastimado me mueve a buscar mi móvil y llamarlo. Marco su número y me contesta al tercer pitido.
— Gracias al cielo me llamas — suspira al otro lado de la línea — estaba muy preocupado, ¿Cómo te sientes?
— Un poco desorientada... y hambrienta.
— Me imagino, tienes cuatro días sin probar un bocado.
— Espera, ¿cuatro días? — pregunto un poco asustada.
— Cuatro días en los que pensamos que no despertarías nunca.
¿Cuatro días? Con razón me siento tan adolorida y desorientada. Escucho voces al otro lado de la puerta y me despido de Caleb.
— Estoy seguro de que escuché una voz — es la voz de Sam.
Abren la puerta y las tres personas que entran me miran anonadados.
— ¡Mi bebé! — la primera en correr a abrazarme es mi madre — gracias al cielo despierta — un par de lágrimas ruedan por su rostro — ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
— Estoy bien mamá, no te preocupes.
El segundo en ahorcarme con un abrazo que, en vez de ser tierno casi me mata es Jam.
— Estúpida, me tenías muy asustado.
— Jam, me estás matando — le digo sin poder respirar.
— Lo siento — me suelta — ¿Te sientes mal o algo así?
— Sólo estoy hambrienta — el rugido de mi estómago lo confirma.
— Iré a prepararte algo rico de inmediato — avisa mi mamá saliendo de la habitación.
Clavo la vista en la tercera persona que me observa como si estuviera viendo un fantasma.
— ¿Me extrañaste? — sonrío y de inmediato los ojos se Sam se empañan.
Me da un abrazo mientras llora encima de mi hombro como una niña pequeña.
— Pensé que había perdido a mi mejor amiga — solloza.
— No puedo hacer eso, se supone que las dos moriremos al mismo tiempo — logro que sonría mientras le limpio las lágrimas.
— Tu padre está como loco llamando a muchos médicos para que te examinen y den un diagnóstico sobre el porque te desmayas — explica limpiándose las lágrima que corrieron con su mejilla — en el hospital te hicieron muchos exámenes, pero todo está normal en ti y eso a tu papá lo tiene preocupado.
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Peligrosa Oscuridad
VampiriOscuridad... Tan hermosa pero misteriosa, tan fría pero cálida, tan atrayente pero peligrosa... Esa fue la oscuridad que vi y me atrajo a su sangrienta sonrísa, a sus peligrosos ojos, a su oscuro ser. ¿Acaso estoy loca? No lo sé, de lo único que est...