CAPÍTULO 28.

7 2 0
                                        

Kiara.

— ¡Dios!, estoy que me muero — Mi amigo se queja frente a su libreta.

— ¿Qué pasa chico con gran intelecto, acaso te quedó grande está simple tarea? — Me le burlo.

— Sabes muy bien que los números y yo no somos muy amigos.

— Pues tendrás que hacerte amigo de ellos, porque esa será la única forma de no reprobar.

Jam es malísimo con los números, por eso me pidió que lo ayudará a estudiar. En un par de días tendrá el examen final y si no lo pasa reprobará el año.

Lo veo resoplar astiado. No importa las veces que le explique, siempre terminamos en el mismo punto.

— ¿Quien fué el animal que hizo sumas con letras? Necesito darle unos cuantos puñetazos.

Me río de sus ocurrencias. Tener una amigo como él te ayuda a olvidar tus desgracias y ver la vida de una forma diferente.

— Te diría en donde está enterrado, pero no le presté atención a esa clase de historia.

Suelta a reír conmigo mostrando sus hermosas facciones asiáticas.

Ya ha pasado una semana desde que Caleb me invitó a salir, ambos quedamos en que lo mejor era vernos al día siguiente. En la hora de descanso el me estaba esperando en la entrada de la cafetería, pagó por todo y tuvimos una conversación muy agradable.

Desde ese día nos hemos seguido viendo en la cafetería. Es muy agradable y aunque no me ha dicho que le gusto es más que obvio. Y también que cometió el error de decirle al cotillo de mi amigo y el sin perder el tiempo me lo dijo a mi.

Me preocupaba Sam, no quería que ella pensara que yo le estaba quitando la oportunidad de conocer a Caleb, pero ella me aseguró que no había problemas e incluso me dice que me ponga bonita para causarle una buena impresión.

Aún no se sabe nada de los Nathaniel y Christopher. Ya van tres semanas y nadie sabe en dónde están metidos. Incluso surgió el rumor de que se cambiaron de colegio. Aún me duele sentirme utilizada, pero no me voy a morir por eso.

Ya pasó, no puedo hacer nada para cambiarlo. Lo único que tengo que hacer es aprender y seguir adelante.

— ¿A qué lugar te llevará? — Pregunta borroenando su libreta — ¡Maldicio! Putos números de mierda— deja la libreta de lado concentrándose en mí esperando una respuesta.

— No lo sé, dijo que era un lindo lugar — Respondo casual.

— Más le vale.

Caleb me invitó a salir fuera del colegio. Dijo que me iba a gustar, acepté porque estár con él me hace sentir de una forma única, tiene una personalidad atrayente.

No sé porque, pero me siento segura con él.

— ¡Chicos! — Grita Sam en la puerta de mi casa.

Salgo a recibirla. Abro la puerta pero no viene sola.

— Lo siento, me preguntó donde vivías y como venía hacía acá decidí traerlo.

Definitivamente Sam no es normal, este tipo de cosas ameritan un aviso previo para poder estár presentable, no con un pijama que me queda gigante y un chongo con cabellos dispersos.

Pero ya están aquí. Les doy mi mejor sonrisa haciéndome a un lado para que entren.

— Espero que no te incomode, tu amiga fué muy insistente con traerme.

Sam es una imbécil.

— No pasa nada, estate tranquilo.

Pasa detrás de mí siendo seguido por la mirada de Jam. A él no le gusta que alguien se integre en mi vida de la nada.

Peligrosa Oscuridad Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora