CAPÍTULO 35.

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Kiara.

A veces el impacto de una verdad es tan fuerte que te desestabiliza, y no importa como o quien te la diga, nada puede minimizar el golpe.

Desde el momento que dejé mi casa para ir detrás de ese sujeto sabía que algo no estaba bien, pero deseaba con todas mis fuerzas saber que había sucedido con Nathaniel, pero para mi sopresa él tenía otros planes.

— Ya llegamos — me avisó haciéndome bajar de su espalda.

Lo único que podía ver era un lago y nada más.

— ¿Dónde está el portal? — pregunté mirando a todos lados.

El estira una mano, y al hacerlo esta desaparece.

— Justo aquí.

Abrí mi boca con asombro por lo que acababa de ver.

— ¿Qué tengo que hacer para entrar? — pregunté en medio del asombro.

Pero algo en la cara de aquel desconocido cambió, su facciones pasaron de ser amigables a peligrosas.

— ¿Qué pasa Kiara? No me digas que te asusté — una sonrisa siniestra se formó en sus labios.

— Nathaniel no te envío, ¿Cierto? — dije dando un paso hacía atrás.

Una carcajada brotó de su garganta aumentando mi miedo, su mirada era la de un depredador mirando a su presa y en ese momento me cuestioné el haberlo seguido.

— No te preocupes Kiara no te haré daño, sólo quiero que me ayudes con algo — de un momento a otro estaba detrás de mi — será divertido, lo juro.

Y sentí mi mente nublarse, todo se distorsionó. Múltiples imágenes llegaron mi mente en donde los protagonistas éramos Nathaniel y yo, hasta me detuve específicamente en uno.

— ¿Que harías si yo te olvidara? — pregunté acostada a su lado.

— No creo que me puedas olvidar tan fácil — respondió él tapándose la cara con el antebrazo.

— ¿Pero si fuera el caso?

Quitó el brazo que cubría sus ojos y se giro para verme, la cobija medio cubría parte de su desnudes.

— Si fuera el caso haría lo que fuera para que me recordaras — acaricia mi rostro con suavidad.

— ¿Aprendiste el hechizo? — detuvo su caricia frunciendo el ceño.

— ¿Por qué tan obsesionada con eso?

— Ya te dije lo que ví.

— Eso no sucederá, me aseguraré de que no se lleve a cabo — dice seguro.

— Pero de todos modos dile a Marcus que te enseñe — le pedí.

— Está bien — Suspira — si eso es lo que quieres, lo haré.

Me subí a él besándolo con cariño.

Mi mente me expulsó de ahí enviándome a otras imágenes.

Nathaniel me cargaba mientras corría a toda velocidad, un par de guardias salen de las sombras del bosque enviando ráfagas de poder hacía nuestra dirección, pero Nathaniel las esquiva.

Me baja posicionandome detrás de él para que nadie me hiciera daño, los guardias se vinieron contra el atacando todos las mismo tiempo, pero él podía contra ellos. Un guardía aparece por un costado y ví en su expresión que iba a atacarlo, a él no le daría tiempo de escudarse. El guardia se prepara y lanza una flecha de energía hacía Nathaniel, me moví rápido interponiendome entre la fecha y él.

Peligrosa Oscuridad Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora