CAPÍTULO 38.

5 2 0
                                    

Nathaniel.

Miro a mi alrededor arrugando la nariz con el hedor insoportable que hay en este lugar, parece como si alguien hubiera muerto y hubiesen esparcido sus restos putrefactos por todo el lugar.

- ¿Te incómoda algo? - preguntan a mi lado.

- ¿De dónde proviene ese hedor?

- Estamos en las masmorras querido, no esperarás que aquí huela a rosas - responde tranquilo.

¿Cómo puede soportar aquel hedor? Literalmente siento que hasta mi ropa lo absorbió.

- ¿Qué es lo que quieres mostrarme? - pregunto tapándome la nariz.

Sonríe de medio lado con diversión.

- Ya lo verás.

Caminamos por el pasillo lleno moho hasta llegar a una puerta de acero bien asegurada y resguardada por un par de guardias.

- Abran la puerta - ordena aún sonriendo.

Los guardias acatan la orden, quitando los candados que resguardan a lo que sea que se encuentre pasando esa puerta. Terminan de quitar los candados, dejándonos la vía libre para entrar.

- Pasa querido Nathan - me hace un ademán con la mano para que entre.

Empujo la puerta quedando inmóvil con lo que ven mi ojos.

- ¿Qué es esto? - pregunto consternado.

- ¡Nuestro pase a la victoria! - dice emocionado.

Esto es algo que jamás había visto. Pero estoy seguro que será una gran sorpresa para mí padre.

- ¿Qué opinas? - me pregunta cuando salimos de ese lugar.

- Es algo grotesco... pero definitivamente funcionará - me imagino lo mucho que se sorprenderán ambos reyes.

Quisieron hacerme olvidar lo que hicieron... Lo que me obligaron a hacer... Pero las cosas no salieron como ellos pensaron. Ahora lo recordé todo y es hora de que paguen por todo.

Aunque en el fondo tengo un presentimiento extraño.

- Que bueno que recuperaste la memoria. La aparición de Kiara fué de gran ayuda - comenta cuando nos sentamos en los muebles de la sala.

Recuerdo que la encontré inconsciente cerca del ese gran agujero, y sin pensarlo me levanto tomándolo por el cuello cegado por la ira.

- No vuelvas a poner tus sucias manos sobre ella - siseo amenazándolo.

- Era la única forma - se excusa intentando zafarse con rabia.

Lo suelto intentando calmarme, últimamente tengo ataques de ira muy severos. Miro la entacia en la que nos encontramos y una pregunta cruza por mi mente.

- ¿Cómo hiciste para obtener todo esto?

- Cuando tienes un poco de poder se te hacen las cosas fáciles - responde acomodándose el cuello de la camisa.

Se vuelve a sentar como si nada.

- ¿A quién mataste? - lo miré arqueando una ceja.

- Vaya, ¿Tan obvio soy - sonrió de oreja a oreja - era un empresario multimillonario, estuve fingiendo por un buen tiempo ser su amigo. Jugué un poco con su mente e hice que colocara absolutamente todo a mi nombre, hasta a su jóven esposa la dejó sin nada... Bueno, la cosa es que cuando ya tenía todo en mi poder me deshice de él.

- Porque no me sorprende - dije con ironía.

Me quedé en silencio cuando los recuerdos llegaron de nuevo a mi mente.

Peligrosa Oscuridad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora