CAPÍTULO 6.

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Kiara.

La conversación con Nathan me dejó un poco desubicada. Aún no me encajaba el hecho de que supiera algo que nadie sabía. Y esos "métodos" no me convencen.

— ¿Qué piensas? — Jam pregunta sacándome de mis pensamientos.

Mi amigo tenía semanas molestando a su padre para que le comprara unas cosas que necesiaba para mejorar en sus videojuegos. Después de tanto rogar y rogar por fin su padre le dió lo que pidió. Así que me llamó para ayudarle a instalar todo. Cosa que no haría. Sólo vine porque estaba aburrida y molestar a Jam era algo que me gustaba.

— No es nada, sólo estaba recordando una serie que ví.

Todos decidimos dejar en el pasado lo que sucedió esa noche. Y mi conversación con Nathan trata de eso. Entonces decidí que mejor no le contaba a nadie aún.

— Tu y tus series, a veces siento que eres una adicta — Se que lo dice para molestarme.

— ¿Y? Que harás al respecto — Lo reto.

Jam me mira pero luego vuelve a lo que estaba haciendo.

— Mejor sigo acomodando esto y luego veo que hago contigo.

— Si es mejor, así terminas rápido y podemos ver que tal funciona — Me siento en el sillón.

— Si me ayudas termino más rápido.

— Tu lo estás haciendo bien solo Jam, parece que naciste para esto.

— Tan perezosa como siempre — Finjo estar ofendida.

— ¡¿Como le puedes decir eso a una chica que vino a hacerte compañía?!

— Drama...

— Mira quién habla.

— Bueno ya, déjame terminar.

Me quedo en silencio viendo como le hace unos ajustes a su computadora. La verdad mi mejor amigo no está tan mal. Es alto. Tiene ojos rasgados color café. Un cabello azabache con ondas. Piel canela. Labios rosados carnosos. Cuerpo delgado pero definido y una encantadora sonrisa. La mezcla que hicieron sus padres dió un buen resultado.

Escucho la puerta abrirse y por ella entra la madre de Jam.

— ¿Ya terminaste cariño? Les tengo un par de sandwiches con jugo de naranja en la cocina.

— Ya bajamos mamá, sólo falta rodar esa mesa y listo.

— Está bien, los espero abajo — Nos dedica una cálida sonrisa antes de irse.

Saco mi teléfono y empiezo a revisar mi facebook para ver si había algo interente. Sólo encuentro fotos de personas patéticas. Entró a mi Instagram y es lo mismo.

Como no había nada que ver, guardo mi teléfono. Pero suena en aviso de una llamada. El tono personalizado me hizo contestar sin siquiera revisar quien era.

— ¡Hola Sam!

— Amiga, ¿Dónde diablos estás?

— Estoy en casa de Jam ¿Por?

— Estoy al frente de tu casa. Necesito que vengas ya — Sonaba algo emocionada.

— ¿Pasó algo?

— Sólo ven Kiara.

— Está bien.

Cuelgo la llamada. ¿Qué carajos con Sam? Su voz tenía ese chispa de emoción y sorpresa que me dejó intrigada. Y ¿Si le pasó algo?

Jam acaba de terminar y estaba echado sobre su cama viendo algo en su teléfono

— Me tengo que ir.

Peligrosa Oscuridad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora