CAPÍTULO 7.

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Kiara

No puedo negar que fue muy raro que estos chicos vinieran a mi casa. Pasar de no hablarme a pasar una tarde en mi casa era una situación extraña. Pero pasé una tarde agradable.

No dejaba de pensar en mi encuentro con Nathan. Pero no era la única, Sam tampoco dejaba de preguntarme que había pasado.

— Kiara, no voy a dejar de preguntar hasta que me respondas — Habla con una clara frustración.

— No pasó nada Sam, ya deja de preguntar — Ya estaba cansada de que me hiciera la pregunta una y otra vez.

— Estabas roja como un pimentón, con la boca entreabierta y la mirada perdida Dios sabrá dónde, ¿Y me dices que no pasó nada? — Bufa mi amiga. Sinceramente odiaba que fuera tan buena analizando a las personas. Mi amiga sería una buena psicóloga.

— Bien, te diré lo que pasó — Era mejor decirle antes de que amenacé con suicidarse si no le contaba.

— ¡Hasta que al fin te dignas! Un poco más y te amenazo con ahorcarme en la cocina — Y ahí está la amenaza de suicidio.

Le conté todo. Desde la primera vez que hablé con Nathan hasta ahora. Le dije lo extraño que me parecía que él supiera de la sangre y lo que sentí cuando me rozó el rostro con su mano.

— Wow — Sam estaba sorprendida.

— ¿Ahora estás feliz?

— Feliz y en Shock, ¿Por qué no me dijiste que habías hablado con él antes? — Y las preguntas siguen.

— Porque habiamos decidido no hablar de lo que ocurrió esa noche y la conversación que tuve con Nathan se basaba en eso — Respondo.

Se queda viendo un punto fijo. Pensando. Analizando.

— Ok — Se incorpora — Punto número uno: ya entiendo porque dices que ese chico es extraño. Punto número dos: alguna razón tuvo que tener para venir a tu casa. Yo también pensé que era raro que actuarán como si fuéramos amigos de toda la vida, pero pensé que Dios había decidido ser bueno contigo y te había dado en bandeja de plata a señor trasero firme — Me dió risa lo que dijo, pero agradecí que por lo menos ya empezaba a entender.

— Esos chicos ocultan algo Sam — Tomo mi barbilla analizando los últimos acontecimientos.

— Lo sé amiga. Y el tema de la sangre me tiene más extrañada.

— Exacto, ni siquiera Jam que fue quién me llevo al hospital la vió — hecho que me tenía desconcerta.

— Entonces, ¿Cómo se enteró él de eso?

— Es la misma pregunta que me hago a cada rato Sam — Y lo decía en serio — Dijo que tenía sus "métodos", pero sé que hay algo más.

— También creo que hay algo más. Nadie tiene tan buena vista para saber algo con exactitud.

Nos quedamos en silencio pensando en este asunto. De repente escucho como alguien toca la puerta.

Me levanto para ver quién es. Observo por la mirilla de la puerta, pero no podía ver bien quien era. La persona que estaba en la puerta llevaba una sudadera con capucha y gorra.

Eso me alarmó y con cuidado me acerque a Sam para susurrarle:

— Hay un extraño en la puerta — Sam me mira.

— Buscaré el bate Kiara — Solo asiento en respuesta.

Cada vez que Sam estaba conmigo y escuchaba un ruido extraño buscaba el bate para según ella "Noquear al intruso y huir por nuestras vidas".

Peligrosa Oscuridad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora