45

351 62 4
                                        

Pasado un tiempo los chicos se encaminaron devuelta a la casa.

Todos ya mucho más sobrios y rememorando los momentos más divertidos.

– ¡Fue tu culpa! – Exclamó Kirishima empujando a Sero quien soltó una carcajada al igual que los demás mientras que Bakugo tan solo ladeada una sonrisa de satisfacción y burla.

– Bro, fue mi culpa que se acercará pero tu lo golpeaste – Alego empujándolo por igual.

– ¿Que te dijo como para que se ganará un puñetazo? – Cuestionó la pelirosa curiosa.

– Uhg... No lo se – Respondió sincero rascando su nuca – Los nervios y el alcohol supongo – Agregó al ver las expresiones de sospecha de todos y esa mentira pareció ser suficiente ya que pasaron del tema y siguieron hablando sobre lo que pasó en el día.

Kirishima suspiro, realmente no quería admitir para si mismo que su Omega simplemente le hizo reaccionar.

Y es que... ¡Es muy pronto para poder escucharlo!

Soltó un ligero quejido que no fue percibido por nadie.

Realmente no debería estar tan sorprendido Aizawa y Mic Sensei le habían advertido que podría presentarse más pronto de lo común debido a que encontró a su destinado...

Luego de 10 minutos de caminata llegaron a casa.

– Estamos devuelta – Vociferaron al unisonó exceptuando como siempre aquel malhumorado cenizo.

– Bienvenidos – Respondió su madre dedicándoles una calida sonrisa – Vayan a darse una ducha y luego ayúdenme a preparar la cena.

En un coro afirmativo los chicos se dirigieron a sus respectivas habitaciones las cuales compartían.

Kaminari y Kirishima una, Sero y Bakugou otra y por último Mina quien tenia el privilegio de dormir sola.

– Yo primero – Alego Bakugo cerrando de una la puerta de baño, Sero tan solo rodó sus ojos y soltó un suspiro.

Bakugo se dio un baño rápido y se coloco algo casual que aunque fuera pijama no parecía como tal tras eso salió del baño secando su pelo y sin mediar palabra bajo a la cocina para ayudar a la señora Kirishima.

– Oh, hola cariño ¿Vienes a ayudarme? – Katsuki asintió mirando que apenas la madre de Kirishima ha sacado lo que suponía y serían los condimentos y alimentos que se utilizarían para la cena.

– ¿Va a preparar curry? – Cuestionó arremangandose las mangas tomando una cebolla que, para su opinión, no estaba lo suficientemente fresca como para aprovecharla al máximo.

– Así es – Respondió la mujer con una sonrisa – Supongo que sabes cocinar – Comento mientras le ofrecia un delantal al cenizo – ¿Que tanto? – Cuestionó intrigada despues de todo, si bien no es tan desastrosa en la cocina como su hijo y esposo, sabía que tenía mucho por aprender.

– Hasta ahora no he tenido quejas de mi sazón – Respondió con una sonrisa ladina tomando el delantal ofrecido, Kanojo rio.

– Bueno si es así ¿te parece dirigir la cocina chef Bakugo? – El cenizo le dedicó una sonrisa divertida y burlona.

– Espero que no sea una holgazana, no me gustan los estorbos en mi cocina – Se atrevió a decir bromista sin ánimos de ofender.

– Dare mi mayor esfuerzo chef – Choco sus manos de manera alentadora y ambos rieron.

Le agradaba.

La señora Kirishima sabía bromear y no ofenderse por burlarse de lo que le parecía uno de sus puntos débiles.

Una pequeña mentiraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora