22.

5 3 1
                                        

Ava:
Cerré la puerta del coche tras de mi, guarde mi móvil en el bolsillo trasero de mis vaqueros. Me abracé a mi misma al sentir el frío llenarme. Esa era la sensación que tenía. Frio llenándome. El corazón helado. Me sentía la villana de la historia. Y si realmente lo era?

Llegue hasta donde estaba sentado Luka y me senté. Era una pequeña mesita, que tenía la vista perfecta de Paris. Alejé mis ojos de los suyos. Porque sabía que si los miraba comenzaría a llorar. Solo necesitaba a alguien que me abrazara. Que me confirmara que fue la decisión correcta.

-Ava, por qué has estado llorando?

-Qué dices?

-Creo que se te ha olvidado que traías máscara de pestaña. La tienes por todas partes.

Voltee mi cabeza hasta la pared cristalina de la cafetería, mierda, tenía toda la cara llena de maquillaje corrido.

-Toma -me dio uno de sus pañuelitos-

-Gracias -sonreí-

-Y bien?

-Hace semanas que no paró de discutir con mi novio. Y le he dicho que lo dejemos. Al menos por dos semanas. Si regreso a España es porque estoy segura de que le quiero.

-No estás segura de lo que sientes por el?

-Ya no.

La camarera llegó y nos sirvió los cafés que Luka había pedido.

-Se llama Snow on the beach-enarqué una ceja antes el extraño nombre- sabes la nieve en la playa es algo extraño, pero tú decides si verlo hermoso. Ava, tienes un lío en Madrid, pero puedes convertirlo en algo hermoso y quedarte en Francia, con esta hermosa vista, un delicioso café y este guapo chico.

Una sonrisa se escapó de mis labios, quedarme en Paris no parecía tan mala idea al final de cuentas.

-Si tu novio no es tonto, peleará por ti, vendrá a buscarte y te pedirá volver, te contará la verdad y si no lo hace ya tienes tu respuesta.

El resto de la tarde, Luka me llevo de compras, me llevo a ver las siete maravillas de Paris, es decir los siete mejores lugares, lugares que no podías perderte. Y para finalizar el día, me llevo a un restaurante. Ordenó la mesa y nos sentamos en ella.

-Ahora vuelvo, tengo que ir al baño. -asentí-

Daniel:
Probablemente esto sería la locura más grande de mi vida. Probablemente me estaría equivocando. Probablemente Ava me gritaría a la cara y me pediría que me fuera. Pero había sido mi culpa. Era mi error y tenía que solucionarlo.

Mis ojos recorrían la computadora que estaba en el comedor, mi madre me comentaba las mejores opciones. Luego de reservar el hospedaje, y encontrar un vuelo que fuera económico. Subí a mi habitación a hacer la maleta.

Iba a viajar a Francia. Sin importar lo que se me cruzara en el camino.

Baje las escaleras con la maleta en la mano, mi madre me esperaba fuera en el coche de Felipe, quien se había ofrecido a llevarme. Últimamente se llevaba demasiado bien con mamá. No se por qué, pero empezaba a sospechar que se traían algo entre ellos.

Ava:
-Está es tu habitación, dijo dejando mi maleta en la entrada. Espero que la disfrutes y que decidas quedarte.

-Gracias -sonreí-

-No es nada, y llámame si necesitas algo.

-Lo haré.

Luka salió y cerró la puerta. Yo me recosté en la cama. Y abrí el Instagram. Nancy me había solicitado seguir. No estaba segura de estar lista para ello. Para volver a exponerme. Volver a permitir que alguien me hiriera. Lo siguiente que vi, fue una historia de Carla. Era una foto de ella fuera de la casa de Daniel.

Qué estaba haciendo ahí? Por qué estaba sonriendo tanto? Tan poco tiempo le había tomado a Daniel pasar de mi?

Pensé que me quería, que realmente me amaba. Pero no, al parecer no era así. Intente llamarle pero su teléfono estaba apagado.

Sentía lágrimas recorrer por mi mejilla, la garganta a arder. Entonces lo supe. Nunca había dejado de querer a Daniel. Siempre le había querido como el primer día e incluso más. Joder que había hecho. Lo único que quería hacer, era regresar a España. Hablar con él y arreglar las cosas. Pero no podía, tenía que esperar una semana.

Decidí dejarle un mensaje, esta vez era yo la que necesitaba hablar con el.

Daniel necesito hablar contigo, desearía hacerlo en persona. Por favor llámame.

Daniel:
El vuelo había estado bastante tranquilo, bueno. Para los otros, en mi caso me había estado cuestionando si estaba haciendo lo correcto.

Además, ni siquiera sabía dónde estaba Ava... cómo cojones la encontraría? Perdería mucho tiempo recorriendo Francia.

Una vez llegue, salí del aeropuerto. Y me senté en la parada de taxis. Pensando en donde tenía que ir. Entre a Instagram para saber si Ava había publicado algo que fuera de ayuda, pero no. En su lugar vi una historia de Luka.

Luka había sido el mejor amigo de Carla durante mucho tiempo. E incluso lo que yo sabía es que habían estado saliendo. Pero por como se comportaba Carla, sospechaba que ya habían terminado.

Regresando a la historia. Era una foto de él fuera de algo que parecía una residencia y esperen. Esa maleta, era familiar. La había visto en la habitación de Ava.

Esto ya era muy sospechoso. Que hacia Luka con Ava? De donde se conocían?

No es momento para celos Daniel.

Pare un taxi y una vez dentro recordé que estábamos en Francia. Que nadie entendería el español, por lo que le mostré la foto y el conductor asintió. Espero que me llevara donde sea que estuviera Ava.

El taxista iba algo rápido por lo que a penas se podía apreciar la belleza de la ciudad. Trataba de pensar en qué decirle, o cómo decirle la verdad. Como reaccionaría?

Entonces un mensaje interrumpió mis pensamientos. Era Ava.

La más wuapa <3
Daniel necesito hablar contigo, desearía hacerlo en persona. Por favor llámame.

Una pequeña sonrisa se escapó de mis labios. Ese mensajes podía significar dos cosas, quería arreglar las cosas o me quería dejar definitivamente. Las dos asustaban porque amabas requerían de valentía.

Ava:

Daniel necesito hablar contigo, desearía hacerlo en persona. Por favor llámame.
Visto.

Daniel había visto el mensaje. El pulso se me aceleraba, espere su respuesta pero no llego. Me empezaba a preocupar, primero la foto de Carla, luego su visto. Se había acabado? Los mejores nueve meses de mi vida se habían acabado tan fácil?

Llamaron a mi puerta por lo que me limpie las lágrimas rápidamente. Aunque no serviría de mucho ya que tenía los ojos rojos e inflamados. Y además de eso tenia la nariz llena de mocos.

Abrí la puerta de golpe y los ojos se me abrieron de par en par. Las lágrimas corrían con mayor fluidez estas vez.

-Daniel -solloce- estás aquí.

-Me has llamado. -sonrió -

Nosotros dos y una vida. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora