36. Correr el riesgo.

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Ese fin de semana; Ava:
Lo que había hecho había sido poco más.

Bueno a ver. Después de la noche de la película, el plan de Daniel era ir a su casa y cocinar galletas navideñas, el mejor plan del mundo.

El resto de la semana termine los exámenes que me quedaban y recibí algunas notas, unas mejores que otras.

Y al fin era sábado. POR FIN

Nancy y yo habíamos quedado en celebrar mi cumpleaños este finde porque el propio día se lo había pedido Daniel.

La verdad que me daba mucha curiosidad saber que me daría de regalo. Pero también, sería la primera vez que después de tanto tiempo y después de todo lo que nos pasó.

Creo que podemos dar miles de oportunidades, si te parece bien, pero en realidad, depende de cómo las aprovechan las personas a las que se las damos.

Si tengo que ser honesta, el día que hable con Nancy me sentía demasiado asustada sobre lo que podría volver a pasar.

Miedo sobre si me podía volver a lastimar.

Pero si me lo preguntan ahora. SI. Valió la pena.

Porque aunque al principio pensé que el cambio duraría solo unos días, que luego todo regresaría al círculo vicioso no fue así.

Me hice amiga de una nueva persona, una que no tiene nada que ver con la que conocí hace meses.

Porque Nancy había aprovechado la oportunidad. Y se había aferrado a ella.

Y esa es una de las cosas que me llenan el corazón, que me hacen sonreír y que me hacen sentir que hay personas a las que les importo.

Ahora, no quiero aparentar que todo es perfecto, tampoco quiero plantearos que al fin llego el momento disney en el tengo un novio y una mejor amiga, en el que mi familia es feliz y tenemos una casa bonita.

Porque aunque tenga todo eso. La vida jamás va a ser como disney la plantea, y la verdad es que es una estupidez.

Porque por mucho tiempo, pensé que entonces sería feliz, cuando mi vida fuera así, como las de las chicas disney, pero simplemente me frustré y viví desaprovechando la mayoría de mi adolescencia buscando algo que no existe.

Tengo dieciocho años, y probablemente pase los últimos siete años buscando una perfección, buscando felicidad, dejando de un lado lo que y tenía.

Mi consejo? Vive cada día, disfruta al máximo tu vida, y NUNCA la compares con la de alguien más y MUCHO MENOS con Disney.

Porque por hacer todo eso, es que pierdes de vista lo que tienes y comienzas a encerrarte en un ciclo de ingratitud, en el que siempre terminas deprimido y angustiado.
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-ehhhhh tuuuuuu -gritó Nancy desde el otro lado de la calle- estás en otro mundo? Que ya está en verde -señaló el semáforo-

Negué con la cabeza y dejé salir una sonrisa. Crucé la calle y entonces cuando llegue a donde estaba Nancy vi que sostenía una pequeña bolsa de regalo.

Me abrazó y yo la correspondí. Al cabo del abrazo, Nancy me entrego la bolsa.

-Son pequeños detalles, no los abras que se te pueden perder, viene mejor que lo abras en casa.

-Perfecto.

-Vamos a un sitio -ladeó las cabeza- donde no podemos comer, así que si te apetece cenar algo antes, sino lo tendremos que hacer a eso de las once diez.

-Vayaaa, tan tarde? -sonreí- bueno pues cenamos luego si te parece.

-Perfecto, ala a tomar el autobús.

Nos subimos al autobús y estuvimos hablando un rato sobre tonterías, sobre el colegio y más de lo mismo.

Al llegar a una parada en específico Nancy se puso en pie y yo la seguí.

Una vez que nos bajamos y el autobús continuó, Nancy pareció analizar el ambiente o donde estábamos y luego de comprobar lo que sea, asintió para si misma.

-Te va a parecer extraño, pero, necesito que camines de espaldas hacia donde te guíe. Vale?

-Está bien, pero como me caiga te juro que te funo Nancy.

-Que si Ava que si. Vengaaa que no llegamos.

-Entonces, dame pistas -dije mientras caminaba hacia atrás- ya he estado aquí antes?

-No. Y honestamente no creo que tengas la remota idea de que es.

-Es algo que me gusta?

-Hombre claro.

-Eeeeee te ha costado mucho. ?

-Bueno páramos aquí que ya hemos llegado, ala date la vuelta.

La hice caso y en cuanto vi de lo que se trataba no sabía cómo reaccionar.

Nancy:
Era el concierto de Harry Styles.

Ava llevaba semanas sin parar hablando de lo mismo una y otra y otra vez, así como las veces que sin parar había mencionado que cuanto le gustaba Harry.

Sus padres habían pensado en darle el concierto, después de que regresara de Francia, ya que justo había una fecha, pero con tanto jaleo no llegamos.

Sin embargo, la fecha de hoy era perfecta y con Daniel como cómplice tenía la coartada perfecta para  traerla hoy sí que sospechara.

Ava estaba congelada como si se hubiera quedado pausada en ese momento.

Le di dos golpesitos en la espalda, entonces reacciono.

Comenzó a dar pequeños saltitos y sonreía sin control alguno.

Ava:
Qué cojones? Probablemente este sea uno de esos momentos que por más que pase el tiempo jamás se borraran de tu memoria.

Estábamos entrado y cogiendo nuestros sitios cuando caí a la cuenta de que estábamos a tan solos centímetros de el escenario, y sabía lo mucho que costaban las entradas en ese lugar.

Las luces se apagaron y la introducción al concierto comenzó a sonar, las personas gritaban y apretujaban.

-SE PUEDE SABER CUÁNTO TE HAS GASTADO EN ESTO? NO HACÍA FALTA. -grite por encima del ruido-

-QUE NO TE VOY A DECIR NADA ES TU REGALO DE CUMPLEAÑOS, AHORA PÁSATELO BIEN -sonrió-

-GRACIAS.

Entonces salió Harry y desde ese momento hasta que terminó recuerdo muy poco, porque la adrenalina fue demasiada.

Pero lo que sí se. Es que no me equivoqué al darle la segunda oportunidad a Nancy, y no lo digo solo por el concierto, sino porque después de dos meses de situaciones incomodas, charlas que no queríamos tener pero que tuvimos y uno que otro mal rato, llegamos al punto en el que las dos estamos bien en una amistad madura en la que no hay toxicidad o dependencia.

Después de dos meses, puedo decir, que vale la pena dar segundas oportunidades, vale la pena correr el riesgo.

Nosotros dos y una vida. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora