Los nudillos se encuentran al rojo vivo y un par de ellos tienen el hueso expuesto, pero eso es una reverenda mierda a comparación de las heridas que algunos centauros le ocasionaron hace muchos años o como la vez que fue sujetado a una mesa con sogas mientras su estómago estaba abierto y sus tripas eran devoradas por cuervos, realmente no le duele y si fuera por él, dejaría que las heridas se curaran solas, como muchas veces antes lo ha hecho.
Sin embargo, el delicado y dulce trato que está recibiendo por el ángel lo hacen quedarse ahí y fingir una mueca de dolor cada vez que el algodón toca la piel expuesta. Una dida ha surgido dentro suyo, ¿por qué no se asustó? Es un ángel que se encarga de cosas gentiles, amables y generosas; en vez de asustarse por el espectáculo de gruñidos, patadas, mordidas y apuñaladas con espadas, se quedó y esperó paciente a que aquello finalizara.
Es claro que de guerra sabe algo o es cercano a los celestiales que se encargan de cazar demonios.
— ¿Seguro que no es necesario desinfectar? —pregunta Eijiro, sosteniendo sus manos con las propias. Si él está encantado con la atención, Ira está haciendo el baile de la felicidad.
— Seguro.
— Sigue sangrando.
— Ya sanara, solo pon la gaza y has presión con la venda, es todo —el ángel hace un puchero, el más adorable que ha visto en toda su vida y las ganas de besarlo queman sus propios labios << ¡Sí! ¡Sí!>> <<No, tenemos que enfocarnos en lo importante>> <<Cogerlo. Sí>>
Ira se ha vuelto un adolescente de secundaria como los que salen en los programas americanos. Qué horror. Comprensible con Eijiro enfrente, pero sigue siendo una pesadilla.
— Ángel, debo hacerte unas preguntas.
— Ya dije que los detalles...
— Sí, pero no quiero los detalles ahorita. Ya dejaste muy en claro que solo piensas darlos cuando estemos mis compañeros y yo juntos.
— Exacto.
— Bien. Mi pregunta es, ¿a quién pensabas pedirle ayuda? ¿Qué sabes de la caja y lo que había dentro?
— Es complicado —Eijiro se endereza, la espalda apoyada por completo en el respaldo de la silla de madera. Ambos se encuentran en la sala principal de aquel gran edificio, pues en el piso de Izuku, éste y Shoto siguen peleando—. A quien pensaba pedirle ayuda es custodio de lujuria, no vive tan lejos como los otros ni es tan complicado de dar con él, pero definitivamente tenerlo de nuestro lado convendría mucho.
— ¿Por qué?
— La lujuria está en todos los seres que viven con los humanos, nadie está libre de ella —explica sonriente, jugando con el dobladillo de aquella camisa blanca que sigue impecable, como si estuviera recién lavada—. Dejando de lado que parece ser alguien muy bueno al hablar, al menos eso escuché.
— ¿Escuchaste?
— Sí, dijeron que era bueno en lenguas —eso le hace arquear una ceja, tratándose de alguien que lleva consigo la lujuria 24/7, duda mucho que se refieran a "idiomas".
— Nosotros pensamos que habíamos sido los únicos en ser castigados —confiesa en tono bajo, viendo como el sangrado ya ha parado y ahora lentamente se vuelve a formar el musculo y la piel, tan lento que es aburrido ya—, fuimos los que lo hicimos al fin de cuentas.
— Pero sus cuerpos a pesar de ser inmortales no hubieran podido con más de un mal. Es por ello por lo que los dioses griegos buscaron todo tipo de recipientes, siéndoles imposible al final elegir el custodio para un preso en específico —asiente ante la información—. Sus otros compañeros, ¿dónde están?
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El Pecado de un Ángel (BakuShima)
FanfictionBakugo Katsuki no creyó que unas palabras lo hicieran vivir tantas cosas y todas gracias a una sola persona, mejor dicho, un solo ángel. Eijiro ha llegado a su vida para evitar así una guerra, una que él sabe que podría ganar en compañía de sus comp...