Donovan consiguió tres pizzas de pepperoni en algún establecimiento cercano. Una de ellas la entregó directamente a Ellington y el resto las llevó a la habitación del muy hambriento Nicholas, quien era capaz de acudir al canibalismo con tal de mantener sus tripas satisfechas. En la habitación del rubio también se reunieron Siobhan y Donovan para comerlas juntos.
Mientras tanto, en la habitación del mandatario, él y su invitado cenaban su pizza acompañada por unas latas de soda sabor piña. Tobias no tardó en acostumbrarse una vez que estuvo sentado en flor de loto al centro de la suave y acolchada cama king size, vestido con unos shorts y una playera que William le prestó para que estuviera más cómodo. William también vestía unos shorts y una playera algo gastada que sacó de su maleta. En realidad no había preparado con detenimiento su maleta porque fue una decisión que tomó de un momento a otro. Además, tomando en cuenta que estaba viviendo de incógnito, tampoco podía darse lujos innecesarios, como ponerse exigente con eso de llevar con él ropa nueva o que lo hiciera lucir bien. Él estaba sentado en una orilla de la cama, con sus piernas colgando del colchón.
—¿Qué hora de llegada te dio tu mami? —preguntó con cierto tono burlón antes de darle una mordida a un trozo de pizza recién tomado.
—Ella cree que estoy en una fiesta —respondió, encogiéndose de hombros—. Le diré que me quedaré a dormir en casa de mi amigo y que llegaré mañana por la mañana. No tendrá problema.
William alzó una ceja.
—¿Estás dando por hecho que estás invitado a quedarte a dormir conmigo, maldito rizado?
—Bueno... No, yo... E-era solo un decir.
Evidentemente se sonrojó. ¡Estúpido Tobias! ¿Cómo se le había ocurrido dar por hecho semejante bobada? Si William ni siquiera había dado indicios de desear invitarlo a dormir o si quiera a quedarse más tiempo luego de comer la pizza. Es solo que ya era algo tarde por la noche, y si bien no creía que Ellington lo fuera a enviar a solas a su casa, tenía la esperanza de que en realidad ni siquiera hiciera el intento por enviarlo de vuelta a casa.
—Está bien, estás invitado a quedarte a dormir conmigo —rodó los ojos, fingiendo aburrimiento—. Avísale de una vez, no quiero que te olvides de hacerlo más tarde y tengamos problemas con ella. Y digo tengamos porque no la conozco personalmente, pero si se llega a enterar de que estás metido en la habitación de hotel de un presidente acusado de asesinato, al cual le acabas de chupar el pene como si fuera la mamila con la que ella te alimentó cuando eras un crío de brazos...
—Lo haré, cálmate —interrumpió, alcanzando su celular. Le hizo gracia la última frase que estaba pronunciando, pero evitó demostrarlo.
Mientras tecleaba con sus pulgares sobre la pantalla del dispositivo, Ellington sopesaba sobre la excusa que el ojiverde estaba por darle a su madre.
—"Un amigo" —repitió mientras se reía por lo bajo del asunto. Negó con la cabeza, sonriendo con ironía.
—¿Prefieres que le diga la verdad? —preguntó, bajando el dispositivo para poder mirarlo con seriedad.
William dejó de reír, admirado y con los labios semi separados. Lo analizó con los ojos muy abiertos, incrédulo.
—¿Desde cuándo eres tan osado y arrogante, Winston? —preguntó sorprendido por la manera en la que estaba actuando. Claro, estaba acostumbrado a que todo el mundo le tuviera el suficiente respeto como para no responder a sus mofas y sarcasmos.
—¿Desde cuándo te ofende que mienta sobre con quién estoy con el fin de protegerte junto con lo nuestro? —levantó una ceja.
—No me ofende que mientas sobre con quién estás. Es solo que eso de los amigos es una mentira muy cliché. Todo el mundo la usa —se encogió de hombros, alcanzando su lata de refresco y dándole un trago.
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El Hotel Alec
RandomYA EN FÍSICO (Sí, solía ser una fic Larry) "¿Estás negándote a obedecer cuando con un chasquido de mis dedos puedo destruirte?" Cuando Tobias Winston fue despedido de su trabajo tuvo que abandonar el departamento que alquilaba con su mejor amigo. D...
