Tobias aceptó la invitación de William Ellington a su habitación de hotel. Su idea principal era negarse pero luego decidió que era más su curiosidad por saber su versión de la historia. Era incluso más grande que su dignidad y orgullo... Eso, y que él en verdad extrañaba los momentos a solas con su ex jefe. Claramente no estaba seguro de que ellos en realidad fueran a estar a solas, ni de que William estuviera ahí en son de paz o que viera la situación de la misma forma que él hacía. Y sin embargo, decidió probar suerte. No perdía nada yendo a verlo.
Se había negado a ser recogido por el chófer McMahon, y en la repostería William no había tenido ningún problema con eso. Pero cuando Nicholas lo llamó para confirmar que asistiría al lugar acordado y le comunicó que llegaría por sí mismo, él le dijo que Ellington se negaba a eso y que por ende, no le informaría absolutamente nada sobre la ubicación o el hotel en el que estaba... Así que sí, se vio obligado a ser obediente y cumplir con las claras peticiones del presidente y, por lo tanto, también de su asistente.
Siobhan, usando ropa casual en lugar de su uniforme habitual, lo recogió a unas cuadras del establecimiento de su madre. A ella le mintió, contándole que iría a una fiesta con unos antiguos compañeros de clase.Y como Tobias no solía salir mucho, Hanna creyó que era una buena oportunidad de que él socializara y despejara su mente de todo lo que lo había estado aquejando los últimos meses, así que no se atrevió ni siquiera a hacerle preguntas al respecto.
Durante el camino, sentado en el asiento del copiloto y no en el trasero, como Siobhan estaba acostumbrado a que fuera cuando de transportar a alguien se trataba, fue él quien le hacía preguntas al chófer (y también guardaespaldas), o buscaba la manera de comenzar y mantener una conversación ya que el empleado presidencial se notaba bastante reservado, como siempre. Eso no había cambiado y a pesar de que Tobias no conocía del todo a los guardaespaldas de Ellington, llegó a la conclusión de que si Donovan hubiera ido con ellos, el viaje habría sido más divertido, o al menos ligero. Porque Siobhan era tan callado la mayor parte de las ocasiones, que de vez en cuando lo hacía sentir intimidado con su mera presencia. Nunca había sido grosero con él ni con nadie más, pero no dejaba de atemorizarlo aún así.
—¿Tú, Donovan y Nicholas se están quedando en este mismo hotel? —fue la última pregunta que hizo mientras el pelinegro conducía.
—Ehh, sí —respondió, concentrado en el lugar por el que conducía—. En diferentes habitaciones, claro —aclaró, haciendo pensar a su pasajero que lo hizo para que las cosas no se malinterpretaran. El mismo pasajero pensó en formular una pregunta extra pero, como si su mente hubiera sido leída, la misma pregunta fue respondida una vez que terminó de planearla—. Humm... Solamente nosotros tres lo acompañamos. Creo que somos los únicos que le transmitimos sincera confianza.
Quiso hacer una pregunta más, pero no lo hizo porque, a pesar de que la última vez incluso había pronunciado palabras extras, se dio cuenta de que el ojimiel no estaba para nada incómodo con los momentos en silencio. De hecho parecía disfrutarlos. Y se mantuvieron así hasta que vio que estaban cerca de llegar al hotel Winchester, uno de los más importantes y famosos de la ciudad. Nunca antes había entrado a él pero había escuchado mucho sobre sus comodidades y los famosos que de vez en cuando se hospedaban.
Una vez que el vehículo estuvo estacionado, el chofer abrió la puerta, bajó con agilidad y se disponía a ir a abrir la puerta de su pasajero, pero este la abrió por sí solo y también bajó. Caminaron juntos por el estacionamiento que en realidad no era del todo enorme, no tanto como el más joven había imaginado. Cuando estuvieron a unos centímetros de la puerta que dirigía al lobby, esta se abrió en automático, deslizándose hacia la derecha. Tobias dio un paso, pero sintió la mano de Siobhan tocándole el hombro y se giró para cuestionarle con la mirada, y una pizca de preocupación, si sucedía algo. Él mismo se dio cuenta de que sus ojos brillaban con curiosidad, pero prefirió dejar que el otro le diera una explicación antes de pedirla.
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El Hotel Alec
RastgeleYA EN FÍSICO (Sí, solía ser una fic Larry) "¿Estás negándote a obedecer cuando con un chasquido de mis dedos puedo destruirte?" Cuando Tobias Winston fue despedido de su trabajo tuvo que abandonar el departamento que alquilaba con su mejor amigo. D...
