Capítulo 18

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Eran las once de la noche y Tobias se encontraba tendido sobre su cama, con las piernas cruzadas y sus manos entrelazadas sobre su estómago. Sus pies se movían nerviosamente mientras él le daba vueltas en la cabeza a la idea de ir en busca de su todavía jefe para aclarar el asunto.

Nuria le había dicho que era mala idea. Wendy le dijo que no fuera a rogar como si fuese un niño desamparado en busca de algo de compasión de la que Ellington carecía, pero que si era su deseo, fuera a buscarlo. Charlie le dijo que fuera cual fuese su decisión, él estaría allí para apoyarlo o para recoger los pedazos de su corazón roto. Pero él, aún tomando todos esos consejos, simplemente no sabía si era buena idea hacerlo o no.

En realidad Ellington no tenía nada por aclarar porque él simplemente era su jefe y tanto Sara como su hijo eran parte de su vida privada. Después de todo, no había nada romántico ni sentimental entre ellos. Tobias no tenía razón para reclamarle nada porque él simplemente era su empleado y un objeto de entretenimiento.

Además, al día siguiente tenía que ir a trabajar de todas maneras. Tenía que verle la cara y convivir con él... A no ser que renunciara o que le fuera suprimido el deber de atenderlo.

Y no quería renunciar ni que lo despidieran.

Tomó su celular, desbloqueó la pantalla y miró la hora. Ya era noche y dudaba que el presidente siguiera despierto... A no ser que estuviera trabajando en algo o haciendo otras cosas con alguien más. Alguien como Sara o como uno de esos compañeros buscones suyos, por ejemplo.

Soltó un suspiro. Definitivamente deseaba contactarlo esa noche, hablar con él y que él dejara las cosas en claro. Así podría saber si tenía permitido seguir sintiendo cariño por él e ideando un mundo de fantasía en el cual el castaño cambiaba para bien y ambos formalizaban de una vez su relación, a pesar de no poder anunciarla públicamente..

No. Eso nunca sucedería.

Tomó aire, llenando con este sus pulmones para luego exhalarlo. Cerró los ojos con fuerza y luego los abrió. Volvió a tomar su celular, tal vez en espera de que William lo llamara, sabiendo perfectamente nunca sucedería. No lo había hecho durante el día, ¿qué lo hacía pensar que lo haría durante la noche?

Sí, Ellington sí tenía su número de celular y Tobias también tenía el suyo, los habían intercambiado. De hecho, el rizado tenía también el número de celular de Nicholas y Nicholas el de él, por si se llegaba a necesitar.

Se armó de valor y se convenció a sí mismo de lo que estaba haciendo para entonces buscar en la agenda de su celular el número del presidente. Presionó en su pantalla la opción de "Llamar". Se relajó y esperó pacientemente a ver si su llamada era respondida... Pero no fue así. El número estaba ocupado.

Y en su mente solamente apareció una palabra: Sara.

Sus celos pudieron más que su temor y su corazón roto. De pronto él ya no sentía tristeza ni dolor sentimental. Sentía celos, coraje, furor y ganas de deshacerse enteramente de Sara.

Sí. Tengo que deshacerme de esa zorra.

Se incorporó y se levantó de la cama. Ya traía la pijama puesta pero no le importó. Fue a su armario y tomó de él una chamarra tipo deportiva que se puso encima ya que el clima estaba algo fresco. Tomó aire y su pecho le dolió al hacerlo. Se metió en el bolsillo de la chamarra el celular, dió largos pasos hasta la puerta y salió de su habitación, completamente decidido.

Pasó de estar muriéndose de dolor a sentirse realmente irritado y muy celoso. Si William no le había respondido la llamada y tampoco lo había buscado durante el día, seguramente se debía a ella. Ella era la única explicación que encontraba y que su cerebro quería encontrar.

El Hotel AlecHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora