Bajo las sábanas y despiertos, ambos hombres se encontraban recostados. Tobias con su cabeza desaliñada en el pecho de William, quien para su sorpresa, lo rodeaba con un brazo. Estaba consciente de que no era una escena romántica, ni siquiera cariñosa, y de que el mayor, lejos de verlo como algo romántico, lo veía como un logro más: tener sexo con su empleado.
—¿Quienes eran los hombres de la reunión a la que me llevaste? —preguntó, sintiéndose algo parecido a la extrañeza recorriendo su sistema.
—¿Quienes? —se hizo el tonto.
—Los... los hombres que mencionaron algo sobre... sobre que eras demasiado heterosexual para tenerme como puto.
Se atrevió a jugar con su dedo índice sobre la piel del pecho en el cual tenía recostada su cabeza. Ellington no hizo gesto alguno, ni mencionó nada durante varios segundos... O dos minutos, tal vez. Tobias ya se estaba haciendo a la idea de que no le respondería.
—Son imbéciles nada importantes para ti, pero de mucha importancia para mí.
Pero eso no había saciado su curiosidad.
—¿Quiénes son?
Lo escuchó bufar y supo que estaba perdiendo la paciencia.
—Nadie, Tobias. No quiero recordarlos ahora, ¿de acuerdo? Me da bilis de solo saber que no esa fue la última vez que los veré.
Así que guardó silencio. No quería fastidiarlo porque la verdad era que comenzaba a sentirse muy cómodo, compartiendo su calor y absorbiendo el calor ajeno. Cerró los ojos, moldeando sus labios en una mueca al recordar abruptamente lo sucedido con Wendy en el pasillo. Su corazón volvió a sentir que se rompía.
—Toby.
Abrió los ojos, esfumando cualquier recuerdo y prestando más atención a su presente, en el cual seguía recostado sobre el pecho del presidente más hijo de puta que había conocido.
—¿Sí?
—¿Qué tal estuve esta vez?
—¡Eh?
—¿Te... gustó?
Su corazón se aceleró.
—Sí, me gustó... Como dije, fue mejor que la otra vez.
Sintió que la mano del mayor, la cual lo rodeaba por los hombros, hacía una presión ligeramente más fuerte en él.
—Bien.
Comenzó a parecerle extraño que a Ellington le preocupara tanto eso a tan poco de haberse conocido y tomando en cuenta el carácter de mierda que se cargaba. Luego se dio cuenta de que claro, seguramente solo quería asegurarse de que era bueno en la cama para tener otra cosa de la cual presumir.
—¿Por qué es tan importante?
Y el ojiazul tardó en responder, con voz grave y relajada.
—Me dijiste que no lo habías disfrutado del todo la otra vez.
—¿Y te tomaste la molestia de hacerlo mejorar?
—Ajá.
Tobias tomó aire.
—No es necesario. De cualquier manera, sé bien que yo solamente soy el de la limpieza del hotel en el cual te estás hospedando. Y sé también que lo único que te preocupa es saber que eres bueno en el sexo —se mordió el labio inferior—. No te preocupes por eso. Puedo decirle a quien quiera que se lo pregunte que eres excelente en esto —parpadeó—. Porque es cierto.
Fue escuchado en silencio. Hasta que sintió el abandono de la mano ajena, que lo soltó para quedarse sobre el colchón.
—No es esa la razón por la cual quiero saber si lo disfrutaste.
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El Hotel Alec
De TodoYA EN FÍSICO (Sí, solía ser una fic Larry) "¿Estás negándote a obedecer cuando con un chasquido de mis dedos puedo destruirte?" Cuando Tobias Winston fue despedido de su trabajo tuvo que abandonar el departamento que alquilaba con su mejor amigo. D...
