26. MINHYUK

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¿Dónde demonios estaba Changkyun? Minhyuk botaba de un pie al otro enfrente del incinerador, con el sonido metálico de las campanas de alarma llenando sus oídos, repiqueteando en sus pensamientos. ¿Protocolo Amarillo? ¿Protocolo Rojo? No recordaba cuál era cuál. Todo el plan había sido construido en base a no llegar a oír el sonido de la alarma.

Kihyun había atado una cuerda al tejado y la había bajado para que subieran. Minhyuk había enviado el resto de la cuerda con Jooheon y Hyungwon, junto a un par de tijeras que había encontrado en la lavandería y un gancho que había formado con los listones de metal de una tabla de lavar. Después había limpiado la salpicadura de la lluvia y la humedad del suelo de la sala de desperdicios y se había asegurado de que no hubiera restos de cuerda u otras señales de su presencia.

No había nada que hacer salvo esperar... y dejarse llevar por el pánico cuando la alarma comenzó a sonar.

Oyó gente gritándose, un caos de botas que sonaban con fuerza por el techo sobre él. En cualquier momento, algún guardia intuitivo podría bajar hasta el sótano. Si encontraban a Minhyuk junto al incinerador, la ruta hasta el tejado sería obvia. Los estaría condenando, a los demás y no solo a él.

Venga, Changkyun. Te estoy esperando. Todos lo hacían. Hoseok había llegado a la habitación tan solo unos minutos antes, jadeando para recuperar el aliento.

—¡Sube! —había gritado—. ¿Qué estás esperando?

—¡A ti! —replicó Minhyuk. Pero cuando le preguntó dónde estaba Changkyun, la cara de Hoseok se había arrugado.

—Esperaba que estuviera con ustedes.

Se había desvanecido subiendo por la cuerda, gruñendo a causa del esfuerzo, dejando a Minhyuk debajo, paralizado por la indecisión. ¿Habrían capturado los guardias a Changkyun? ¿Estaría en algún lugar de la prisión, luchando por su vida?

Es Changkyun Im. Incluso si lo encerraban, Changkyun podría escapar de cualquier cuerda, cualquier grillete. Minhyuk podría dejarle la cuerda allí, rezar que la lluvia y el incinerador cada vez más frío fueran suficientes para que el extremo no se quemara. Pero si se quedaba ahí plantado como un imbécil, delataría la ruta de escape y estarían todos condenados. No había nada que hacer salvo subir.

Minhyuk sujetó la cuerda justo mientras Changkyun atravesaba la puerta como un rayo. Tenía la camisa cubierta de sangre, y su pelo oscuro era un caos salvaje.

—Deprisa —dijo sin preámbulos.

Mil preguntas se agolparon en la cabeza de Minhyuk, pero no se detuvo a hacerlas. Saltó sobre los carbones y comenzó a subir. La lluvia seguía cayendo de forma ligera desde arriba, y sintió que la cuerda temblaba cuando Changkyun se sujetaba bajo él. Al bajar la mirada lo vio balanceándose para cerrar las puertas del incinerador tras él.

Minhyuk puso una mano por encima de la anterior, elevándose de nudo a nudo. Los brazos comenzaban a dolerle y la cuerda le cortaba las palmas; apoyaba los pies contra la pared del incinerador cuando tenía que hacerlo y después retrocedía ante el calor de los ladrillos. ¿Cómo había logrado escalar Kihyun sin nada a lo que agarrarse?

Muy por encima, las campanas de alarma del Reloj Mayor seguían sonando como un cajón lleno de ollas y sartenes furiosas. ¿Qué había ido mal? ¿Por qué se habían separado Changkyun y Hoseok? ¿Y cómo iban a escapar de aquello?

Minhyuk sacudió la cabeza, pestañeando para tratar de quitarse la lluvia de los ojos, con los músculos tensándose en su espalda mientras subía más.

—Gracias a los Santos —jadeó cuando Hyungwon y Jooheon le agarraron los hombros y lo impulsaron hacia arriba el último metro. Se desplomó por el borde de la chimenea en el tejado, empapado y tembloroso como un gatito medio ahogado—. Changkyun está en la cuerda.

SEIS DE CUERVOS - MONSTA XDonde viven las historias. Descúbrelo ahora