Alexia
Comencé a recoger todas las cosas que había sobre mi escritorio para que mi oficina quedara ordenada e impecable durante mi ausencia.
Guardé todos los documentos en un cajón, apilé los libros que tenía pendientes para su traducción y los dejé en una esquina del escritorio. Tomé todos los accesorios de papelería que se encontraban regados por todas partes y los guardé en un recipiente cilíndrico que yacía a un lado de mi ordenador.
Una sombra se proyectó sobre los cristales que delimitaban mi oficina, siguiendo su camino hacia el final del pasillo. Miré a través del vidrio el característico cabello castaño de Mat y me apresuré a caminar hacia la puerta para alcanzarlo.
—Mat, espera. —lo llamé antes de que pudiera desaparecer del pasillo—. ¿Me podrías regalar unos minutos?
Giró lentamente sobre su eje, hasta que su cuerpo se encontró apuntando hacia mi dirección.
—Por supuesto.
Regresé hasta mi lugar y tomé asiento. Una vez que él entró, hice una seña con mi mano, invitándolo a sentarse también.
—Lamento lo que sucedió hace un rato con Andrew. —dije apenada, una vez que tomó lugar frente a mí.
—Así que finalmente ustedes dos están saliendo. —comentó amargamente.
—Así es.
—No tienes por qué disculparte por él, Alexia. Él solamente estaba tratando de... cuidar lo suyo. —explicó con recelo—. Yo también lo haría.
Enarqué una ceja, sintiéndome incrédula.
—Escucha, Mat... —suspiré—. Eres un gran amigo y me caes muy bien, pero necesito pedirte que cuides la manera en que insinúas las cosas. Estuvo muy fuera de lugar la forma en la que me agradeciste por llevarme el regalo de Sergio a México. Andrew lo dejó pasar y no le tomó demasiada importancia. Sin embargo, no quiero que otra insinuación como esa suceda y, ahora sí, me cause un problema con él.
»Sé que no puedo redimir del todo a Andrew, porque él también fue un poco... imprudente. Pero puedo comprender que reaccionara de esa manera, porque tu comenzaste a provocarlo.
Me miró detenidamente y pude notar la vergüenza reflejada en el destello de sus ojos.
—Tienes razón, Alexia. Estuve totalmente fuera de lugar. Discúlpame. —en su voz se revelaba el brillo del arrepentimiento.
—Disculpa aceptada. —esbocé una sonrisa cálida.
—Entonces... Supongo que lo de ir al concierto juntos queda... cancelado, ¿cierto? —preguntó abatido.
—Me temo que por el momento... es lo mejor. —asintió, haciendo una mueca de inconformidad—. Pero... podemos seguir siendo tan amigos como hasta ahora, con sus respectivos límites. —aclaré.
Soltó el suspiro de una risa.
—Está bien, acepto tu oferta.
💡💡💡
—Antes de que el avión despegara te mandé el fragmento de la entrevista que te interesa. ¿Ya lo viste? —preguntó Andrew, tomando una bolsa de papas fritas.
Llevábamos una hora de vuelo y no había apartado mi vista del móvil durante toda esa hora por estar revisando algunos documentos del trabajo.
—No, aún no. En un segundo lo veo. —respondí sin apartar la vista del móvil.
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Bajo la luz
RomanceAquellas personas que estén unidas por el hilo rojo están destinadas a convertirse en almas gemelas, y no importa cuánto tiempo pase o las circunstancias en las que se encuentren, están destinadas a vivir una historia valiosamente vital. Puede que n...
