Braun
- ¿Puedes dejar de mover la pierna así? – escuché a Derek a mi lado – me pones de nervios, joder.
- ¿Cuánto tiempo más falta? – pregunté ignorándolo.
- Emma dijo que solo tenía que añadir la dirección de las cajas y que saldría – anunció – Noa tenía razón, si no la ayudábamos probablemente seguiría en la oficina.
- Tarda muchísimo.
- Entró apenas hace diez minutos – me tranquilizó – tiene que cerciorarse que todo esté en orden para el envío.
Había pasado más de una hora desde que habíamos dejado que Noa se subiera al coche de Frederick en dirección a su departamento, desde el primer momento que vi el coche partir me había arrepentido y dado un golpe en la cabeza por no acompañarla.
Y todo empeoró cuando llegamos a la oficina de Emma, sus antiguos compañeros la recibieron y platicaron con ella más de veinte minutos, cuando la liberaron Derek y yo teníamos casi todo en las cajas, pero ella tenía que asegurarse que estuviera todo antes de subirlas al coche y esos fueron otros cuarenta minutos, cuando nos subimos al coche en dirección a la oficina postal el tráfico nos recibió, aunque el edificio estaba a diez minutos.
Este día se estaba tornando muy lento para mi gusto y no me gustaba para nada, lo que me mantenía en ilusión era que en menos de media hora Noa estaría en mis brazos con destino a casa, dejaríamos todo esto detrás o bueno, ella dejaría todo esto detrás y por fin tendría el futuro que tanto anhelaba con ella.
Contaba los minutos.
- No entiendo como Noa estaba tan tranquila en irse con él – escuché a mi lado.
- Para ella lo que le pasó fue algo terrible, pero trata de verlo de una mejor manera – miré hacia la puerta dónde Emma se había perdido – puede estar muriéndose por dentro pero siempre sacaría lo mejor de ella.
- Le hizo tanto daño – meneó la cabeza – estuve todo el funeral conteniéndome de no arrancarle la cabeza.
- ¿Cres que yo no? – pregunté irónico – Ese es un lujo que no puedo permitirme.
- En verdad la quieres, ¿no?
Volteé a verlo.
Derek era la única persona a la que en realidad le había confesado que amaba a Noa, había tenido sus sospechas a lo largo de los años, pero no fue hasta que Noa estaba inconsciente en terapia intensiva cuando se lo reiteré.
- ¿Por qué nunca le dijiste la verdad? – me preguntó.
- Lo hice – afirmé – lo sabía desde la preparatoria, pero no quería romperme el corazón.
- ¿Y aun así te tuvo detrás de ella todo este tiempo? – asentí – joder, mi hermana si que tiene lo suyo.
Reí.
- Lo tiene – rectifiqué sonriendo.
- ¿Sabes? – habló después de unos segundos – Nunca te agradecí por lo que hiciste esa noche.
Mi sonrisa cayó de golpe.
No había momento en el que no pensaba en la noche que Anna había muerto, por más de varias ocasiones trataba de llenarme de trabajo para no hacerlo, pero era inevitable, había noches de insomnio días en los que no comía o simplemente tratar de no pensar en el accidente porque todo mi día se vendría abajo.
- Tomaste las riendas de la situación e hiciste lo que yo no pude – tomó aire – cuidaste de mis hermanas.
- Por mucho tiempo pensé que no debiste haber cargar solo con la culpa – respondí – no es hasta que Noa me pudo sacar de mi miseria que no había tal cosa, ninguno de los dos tuvo la culpa de lo que pasó esa noche, solo fue eso, un accidente.
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Después de ti. (TERMINADA)
RomansaNoa se encuentra perdida en la vida. Después de la muerte de su hermana no encuentra otra forma de vivir, decide que lo mejor es terminar con su sufrimiento pero finalmente ve una salida. No se imagina que esa salida es un inicio para encontrarse as...
