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- ¿Estas segura que quieres ir?

Desvié la mirada de la ventana.

- Por quinta vez, sí – rodé los ojos mientras sonreía.

- Solo quiero asegurarme de que si no te sientes bien puedes decírmelo y daremos vuelta atrás, Emma entenderá.

- Derek – reí – estoy bien.

Suspiró mientras notaba como apretaba más el volante, mi sonrisa cayó sintiéndome mal por hacer menos su preocupación.

Llevé mi mano a una de las suyas con cuidado porque estábamos dentro de un carro en movimiento.

- Me siento bien para ir a un evento con gente, estoy lista.

Soltó el volante dejando solo una mano sobre él, tomó mejor la mía dando un suave apretón.

- Solo prométeme que me harás saber en cuando no te encuentre bien.

- Te lo prometo – le dediqué una sonrisa sincera.

Ambos volvimos a lo nuestro esperando llegar a nuestro destino, el cual era la fiesta de aniversario de los papás de Emma, la habían estado planeando desde hace más de un año, pero por obvias razones solo la aplazaron hasta que las cosas se calmaran, y claro, al tener a su hija viviendo aquí durante dos meses no perdieron tiempo en aprovechar una reunión familiar.

Entendía porque Derek estaba preocupado había salido hace casi tres semanas del hospital y esta era la primera vez que salía oficialmente de la casa, aparte de mis terapias con la doctora y acompañar a mi mamá al supermercado, aunque estas las seguiremos no contando porque no dejaba su lado en ningún momento, la doctora me había recomendado en intentar salidas pequeñas para ir superando mi miedo de estar rodeada de personas desconocidas, las primeras veces no soltaba a mi madre pero ya hemos pasado a cada una buscar en un pasillo y la otra en otro, hasta el momento no ha pasado nada en lo que retractarse.

No iba a negar que ahora era un manojo de nervios, pero quería dar un paso adelante en mi tratamiento, los ataques de pánico ya eran casi inexistentes que ayer por la noche me enteré de la fiesta de los padres de Emma e hice que Derek le preguntara si podía ir, ella aceptó gustosa y estaría esperándonos en la puerta, tenía muchísimas ganas de verme y yo a ella, la última vez que la vi fue en una cama de hospital, ella llorando y yo ida en mi mente.

- De acuerdo – habló Derek a mi lado - ¿estás lista?

Habíamos llegado a la casa de Emma, había autos y personas por todos lados, habían echado la casa por la ventana.

Le sonreí y asentí.

Derek salió tendiéndole las llaves al valet parking para luego caminar al otro lado del coche, se había puesto un traje formal y se veía realmente guapo, aunque lo había visto casi todos los días vestido así me agradaba distinguir que se había esforzado el doble para ver a Emma.

Abrió la puerta tendiéndome su mano y con su ayuda salí del coche, aun tomada de su mano caminamos hacia el jardín delantero, personas a nuestro lado nos dedicaban miradas asombradas y otras ignoraban nuestra presencia, cuando llegamos a la entrada mi amiga nos recibió.

- ¡Noa! – corrió para abrazarme – dios mío cuando te he extrañado – susurró.

Con una sonrisa en mi rostro le devolví el abrazo soltando la mano de Derek, sentí el abandono en mi mano, pero todo quedó en mi mente.

No estás sola, me repetí cuantas veces sean necesarias.

La doctora me había aconsejado repetir esa frase cuando me sentía abrumada o sentía que mi corazón saldría de mi pecho, y esta ocasión se acercaba un poco a las dos.

Después de ti. (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora