Seguía mirando el teléfono, vio mi último mensaje, pero no aparecía que estaba escribiendo, ¿se habrá enojado?, ¿debería llamarlo?, o ¿debería ignorar el hecho de me daba un poco de risa pensar que se había puesto celoso?
- ¿Noa? – escuché, subí la mirada y Trina Walker se encontraba caminando hacia mí – Noa Wolf, ¿cierto?
- Si – sonreí.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó.
- Silas me invitó – aclaré – espero no te moleste.
- Claro que no – hizo un ademán con la mano – de hecho, leí tu crítica - ¿qué? – me ha encantado, tienes talento.
Me quedé estática, para que Trina Walker me hiciera tal testimonio debía escribir demasiado bien, cosa, que claro, no pensaba, cuando el periódico salió leí por millonésima vez la crítica y saqué más de diez modificaciones, lamentablemente era muy tarde para parar su distribución.
- Muchas gracias – agradecí aún sonriente – viniendo de ti, significa mucho.
- Debo admitir que tienes talento en este mundo.
- No es muy diferente al mío – y era cierto, en casa tenía que leer artículos sobre cómo habían amanecido las aduanas semanalmente, toda esa información se la tenía que interpretar en un reporte a mis padres, los encargados de almacén y en cierras ocasiones hasta la junta administrativa, no era algo que me agradaba, pero hacía el trabajo exitosamente.
- ¿Has pensado en introducirte de lleno? – me preguntó.
- ¿En qué sentido? – pregunté extrañada.
- Reconozco talento cuando lo leo – llevó su mano dentro de su bolsa y sacó una tarjeta – llámame cuando quieras dar un siguiente paso – me tendió la tarjeta.
La tomé dudosa, volvió a sonreírme y caminó hacia unas personas.
No quité la vista de la tarjeta, la estaba admirando muy minuciosamente, ¿en realidad pensaba que tenía talento para dedicarme a las críticas?, ¿yo?, siempre me había gustado leer y dar reseñas de esos libros a mi hermana o a alguien que me había preguntado que me había parecido el libro, pero no sabía si solo me seguían la conversación por compromiso de haberme preguntado o porque en realidad les interesaba mi opinión.
- Hola – susurraron en mi oído – ¿dónde te metiste? – deslizó una mano en mi cintura dándole un leve apretón.
- Aquí – le sonreí, oculté la tarjeta entre mi mano y mi teléfono para voltear hacia él.
- Está por empezar la presentación – anunció – pero me gustaría robarte unos minutos.
- No lo sé – dije divertida – en realidad me interesa verla.
- No será por mucho tiempo – aclaró, tomó mi mano y mientras sentía mi teléfono vibrar caminamos contra corriente entre las personas, era difícil no pisar zapatos, pero no lo hacía con mala intención, todas las personas nos miraban con mala cara, pero no los culpaba, éramos nosotros los que íbamos por el camino equivocado.
Cuando por fin salimos de la marea de personas Silas me llevó a una puerta justo al lado del elevador por donde habíamos subido al piso, la abrió y esta dejó ver unas escaleras.
- Creo que es un buen momento para decirte que no hago mucho ejercicio – dije con una mueca, no me culpen, sé que tengo un corazón nuevo, pero yo y el ejercicio no nos hemos llevado nunca, incluso después del trasplante mi madre me tuvo que poner una entrenadora personal para que no me dejara caer. La mayoría de las veces nunca asistía a la clase y ella no decía nada porque le convenía más recibir el dinero de mi madre que decirle y no recibir nada.
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Después de ti. (TERMINADA)
RomanceNoa se encuentra perdida en la vida. Después de la muerte de su hermana no encuentra otra forma de vivir, decide que lo mejor es terminar con su sufrimiento pero finalmente ve una salida. No se imagina que esa salida es un inicio para encontrarse as...
