¡Aclaración antes de empezar el capítulo!
Para los que no sepan, el Asperger es una condición de autismo que se caracteriza por la dificultad de interacción social, patrones de habla extraños, pocas expresiones faciales y una que otra peculiaridad.
Sin más que deciros, espero que les guste el capítulo.💕
[...]
Los días se convirtieron en semanas, y las semanas se convirtieron en meses.
La vida de Danaé, según ella, era poco interesante. Jamás le pasaba algo emocionante. Muy pocas veces le sucedía algún acontecimiento memorable.
La chica llevaba una vida absolutamente normal.
Su vida era una rutina.
Se levantaba a las cinco, se metía a bañar, se cepillaba los dientes, se arreglaba y trataba de comer rápido para poder llegar a su colegio y poder entrar puntual a clases.
En una de tantas cosas que caracterizaba a Danaé era el ser puntual. Detestaba la impuntualidad. Descansaba y salía según su horario correspondiente.
Tampoco la dejaban salir. Era una de las muy famosas: chicas de casa con padres estrictos.
Luego de sus clases regresaba directamente a casa acompañada de su madre que, a veces, la iba a buscar, o con Gina sólo hasta la mitad del camino.
En la iglesia a la que asistían había servicios los días martes y miércoles por la tarde. Eran exclusivamente ensayo para los músicos y adoradores; Jueves y viernes en la noche en casa de los hermanos de la iglesia, y los domingos por la mañana en la congregación.
No solía asistir tan seguido a la iglesia entre semana debido a sus actividades escolares, y cuando mucho solo iba los días miércoles o jueves por los ensayos y culto de jóvenes. El domingo no quedaba por fuera ya que era el día para dedicarse a Dios, y aunque algunas veces le resultaba molesto levantarse temprano y salir, nunca se quejó.
A veces, únicamente asistía los días domingos y se perdía toda la semana por quedarse en casa, tomando de excusa sus actividades escolares.
Le gustaba la música y también le gustaba cantar. De hecho, el canto era un don dado para ella, ya que era una de las adoradoras principales de la iglesia. Aunque no por gusto.
Los señores Evans eran un poco —bastante— estrictos. No la dejaban salir sola a ningún lado a menos que fuera en compañía de alguno de ellos y pensaba que era mejor quedarse en casa en vez de tener que pasar un mal rato.
Por una temporada llegó a preguntarse el por qué no la dejaban salir, y al preguntarle directamente a su padre directamente mientras lo acompañaba a cortarse el cabello, se molestó con ella.
El señor Evans era muy alegre y simpático pero, tenía un carácter bastante fuerte.
En su casa tampoco podían hacer mucho. Era una pequeña casa simple.
Cuatro habitaciones, una sala, cocina, y un pequeño jardín en el patio.
Danaé tenía un hermano por parte de su madre. Solo se llevaba tres años de diferencia con Micky, a quien los médicos habían diagnosticado el autismo de asperger.
Su hermano mayor se la pasaba mayormente en su habitación y muy rara vez salía de allí para convivir.
El chico era el niño de los ojos de la madre.
Y por tener esta condición recibía uno que otro trato especial o diferente por parte de la señora. Honestamente el muchacho era un amor, no hacía molestia alguna, se la pasaba encerrado en su habitación dibujando, recortando, viendo la TV o viendo vídeos de todo lo que tuviera que ver con la prehistoria.
Ayudaba a su madre en dos actividades que se habían vuelto su responsabilidad: sacar la basura y llenar las jarras con agua.
Por otra parte, su hermana tenía la responsabilidad de barrer, acomodar los muebles, lavar los trastes después de cada comida, o al menos variaban los turnos de vez en cuando.
La familia no salía a pasear, hacía mucho tiempo que habían dejado de hacerlo.
Y si salían, era únicamente por hacer las compras para la comida o hacer las diligencias necesarias.
Gina visitaba esporádicamente la casa de los Evans y pasaba tiempo con su mejor amiga para cualquier cosa.
Solía terminar sus tareas al día y con Danaé era todo lo contrario. No encontraba explicación alguna sobre cómo lograba terminar sus actividades tan rápido cuando eran largas y parecían interminables.
Los días transcurrieron muy tranquilos, y ya se estaba acercando la hora de culminar el último momento del tercer año.
Y sin saber lo que acontecería, Dios tendría sus propios planes para permitir un cambio radical en su vida.
Ese viernes era el último día de clases y Danaé se encontraban dispuesta a salir de la institución cuando de repente, un grupo de compañeras se le acercaron para invitarla a saludar a una amiga en común.
Ya había estudiado con la chica que estaban por saludar y la recordaba con mucho cariño. No lo pensó demasiado; encantada, aceptó la invitación. Después de tantos años se encontraría con una vieja amiga de la primaria.
Regina no había asistido ese último día porque prefería quedarse durmiendo y luego ir a pasar la tarde en casa de los Evans.
El grupo de chicas se dirigieron al punto de encuentro que habían acordado para encontrarse.
Las cosas iban a cambiar para siempre sin saberlo.
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Un Mundo Distinto.
General Fiction☆||NOVELA CRISTIANA||☆ Muchas veces nos hemos preguntado: ¿Donde estaba Dios? ¿Por qué lo permitió? Y... A través de ésta historia, puede que encuentres tu respuesta a ello. ¿Estás comprometido con Él? ¿Realmente lo estás? A raíz de varias cosas, D...
