capítulo 10.

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||Risas y Mensajes.🍃

—¡Llegamos ma', estaremos en mi habitación!— anunció Danaé mientras agarraba a Regina de la muñeca y subían rápidamente por las escaleras que llevaba a la habitación.

—Jajajaja ¡oye! ¿más o menos? ¿por qué tanto misterio? me dijiste que tenías algo que sería de mi interés, ¿qué es?— preguntó Gina, mientras se quitaba el bolso y se colocaba cómoda en la cama.

—Bueeno, puede que no estuvieras presente el día que conocí a Anthony. Pero puedes ser partícipe de lo que acontecerá de ahora en adelante— insinuó mientras sacaba su celular y se lo entregaba.

Regina la miró confundida, no sabía el por qué sacaba su celular y se lo entregaba.

Seguro pensó que su mejor amiga le haría una broma de mal gusto.

—Solo agarra mi celular y vé las notificaciones, yo me iré a cambiar— le dejó el celular en la mano y se retiró para cambiarse.

—Bueno— murmuró en voz baja mientras desbloqueaba el celular y veía las notificaciones de la barra.

Danaé se encontraba en el baño mientras... Gina, veía las notificaciones.

No tardó mucho en cambiarse. Era rápida para eso y más, si quería escuchar la reacción de Regina ante esto.

Salió del baño luciendo unos shorts cortos de color azul oscuro mientras lucía una camisa ancha de color blanco.

En cuanto salió, se dirigió a la peinadora para arreglarse el cabello.

Se sentó en el banco de la peinadora y se empezó hacer un moño bien lindo que sostuviera sus hermosos rizos.

Mientras se miraba en el espejo, vió de reojo a Regina sentada en la cama con una cara de que no había nada interesante.

—3. 2.  1.— contó en voz baja.

—¡DAN!— se llevó una mano a la boca—, ¿¡ENSERIO!? ¡NO PUEDE SER!

Regina se adentró en el chat porque aún no podía creer eso que veía.

—¡Tienes que responderle Dan!— comentó entusiasmada mientras dejaba el celular en cama.

—Hmm... No debería, no sé— respondió pensativa.

—¡Oh vamos, Dan! Puede ser la oportunidad de tu vida para conocer nuevas personas e instalar nuevas amistades.— expresó Gina, desde dentro del baño mientras se cambiaba de ropa.

—Tienes razón. Le responderé ya mismo.— le aseguró a Gina, mientras agarraba el cel y lo desbloqueaba para escribirle.

El mensaje que Anthony le había mandado decía:

Hola ¿cómo estás? ¿No te has olvidado de mí, verdad?

A Dan le había dado un poco de risa, obviamente lo recordaba. Después de todo... No podía olvidar ese día donde ambos se habían visto.

Abrió su chat en face y le respondió a su mensaje:

“¡Hola! Claro que me acuerdo de tí, el mejor amigo de mi amiga de la primaria.
Estoy muy bien, gracias. ¿tú qué tal?”.

Para ese momento él, ya estaba desconectado, así que ella no tenía esperanzas de que le respondiera al momento. Así que en tanto le mandó el mensaje, apagó el teléfono.

—Bien, ya lo hice. Ya le respondí— dejó su celular en la peinadora.

—No espero a ver la bonita amistad que empezará entre ustedes, y quién sabe, tal vez... Algo más— insinuó mientras salía corriendo de la habitación muerta de risa.

—¡GINA!— la miró enrojeciendo mientras fruncía el ceño y se quedaba sola en su habitación.

Cerró sus ojos y luego se rió de la broma de mal gusto. Obviamente si iniciaría una posible amistad, pero no algo más.

Al menos... Por parte de Dan, no.

Bajó para comer con Regina, quién ya se encontraba abajo con los señores Evans y hermano de Dan, quienes ya hacían sentados en la mesa, esperando únicamente por ella.

Bien. Luego de haber almorzado y compartido un agradable momento en familia, Regina y Dan subieron a la habitación para buscar sus cuadernos y bajar al comedor para hacer las tareas dejadas.

—No puedo creer que el señor Evans sea tan alegre, lo conozco desde hace unos tres años, pero su cara parece más seria de lo que aparenta.— comentó mientras se reía y se dirigía a su bolso para sacar los cuadernos que utilizaría.

—Bueno, tiene sus días buenos como a veces malos, pero siempre anda con una sonrisa en el rostro.— le respondió Dan mientras sacaba de su bolso sus lápices y cuadernos.

—¿Oye, te respondió Anthony?— preguntó Gina mientras agarraba el celular de Dan.

—No lo sé, a lo mejor no, posiblemente está ocupado y no contes–...

—¡RESPONDIÓ!— interrumpió Gina mientras abría el chat emocionada.

—¿Qué? eso es imposible.— respondió dudosa mientras se encontraba en la puerta casi saliendo de la habitación.

—Pues es mejor que lo veas por tí misma.—  indicó mientras se acercaba a Dan con el celular en mano.

—Mhm.— expresó dudosa.

En cuanto bajó la mirada y vió su chat, por poco se le cae el cel ¡Le estaba escribiendo!

No lo podía creer, ¿no sé supone que los chicos se la pasan jugando fút y quién sabe qué?

Tal vez... Éste chico nop.

—¿Y bieen?— preguntó Gina.

—¿Y bien qué? ¿vamos a estudiar lo olvidas?— se salió del chat y apagó el celular dejándolo en la cama.

—¡Oye! No seas grosera con el chico, llévate el teléfono y respóndele como la chica educada y cordial que eres.— ordenó sutilmente dibujando una sonrisa en su rostro—.

Dan quedó mirándola un momento.

—... bueeno.— aceptó a regañadientes.


Lo siguiente que pasó esa tarde, es que se encontraban haciendo tarea en la mesa del comedor, cuando Danaé, se encontraba respondiendo cada mensaje que mandaba Anthony, y le daba al celular una que otra sonrisa.


Regina no pudo evitar mirar este escenario conteniendo una risotada.

Así que se limitó a preguntar pícaramente:

—¿Muy buena la conversación, no?

Dan, levantó la mirada y en cuánto vió a Gina dejó de sonreír.

—JAJA... qué chistosa eres. Aveces te pasas de graciosa, ah.— respondió mientras apagaba el celular y lo dejaba de lado para seguir copiando en su cuaderno.

—No sé, yo nada más preguntaba por lo que veía en tu mirada y en esa sonrisa.— respondió mientras seguía escribiendo en su cuaderno.

—Si, sí. Lo que tú digas nena.— respondió colocándole los ojos en blanco sacándole la lengua.

Ella hizo lo mismo y ambas se encontraban muertas de la risa.

Rato después, ambas habían terminado de hacer sus actividades y se encontraban ordenando todo para dejarlo limpio.

—Niñas ¿terminaron?— preguntó la señora Evans mientras entraba a la habitación del comedor.

—Sí señora Evans. Terminamos por hoy.— respondió Gina mientras colocaba sus cuadernos  ordenadamente a una esquina final de la mesa.

—¿Te ayudamos con la cena mamá?— preguntó Dan, mientras guardaba los lápices en su cartuchera.

—No princesa, está bien, vayan a lavarse las manos, pedimos un delivery, y seguro ya ha de estar por llegar.

Un Mundo Distinto.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora