Ninguna de las dos dice nada hasta que su madre le pregunta:
—¿Por qué lloras? ¿Qué pasó?
—Es que... Hoy... Finalmente he acabado con Anthony— responde como puede.
La señora Evans la mira fijamente y luego suspira desde la puerta.
Camina en la dirección a su hija.
¿Y entonces...?
Sucede lo inesperado.
La abraza.
La señora Evans, Abraza a su hija.
Danaé se sorprende ante esto y no puede asimilar nada.
Simplemente no lo entiende.
—Llora todo lo que tengas que llorar— le dice su madre.
Era como si hubiera necesitado el permiso de alguien para saber que si lloraba estaría bien.
Danaé se fué en llanto.
Su madre la abraza fuertemente y empieza hacer una oración.
—Señor Gracias por haber sacado a ese muchacho de su vida, lo trajiste a la vida de mi hija por un motivo y razón que ninguna de las dos conoce; pero ya ha cumplido su propósito.
»Mira el corazón de mi hija que ha quedado herido. Tú conoces lo que a ella le duele, yo no.. Señor...
» Te pido que nos ayudes a mejorar la una para con la otra.. no hago más que darte las gracias por permitirme este momento con ella..
»Gracias por lo que estamos pasando en estos momentos Señor... Porque así lo dice tu palabra: Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
»Aparta de nosotros los pensamientos del enemigo. Aparta la maldad de nosotros.
Durante la oración, Danaé empezó a encontrar consuelo para calmarse.
»Ayúdanos a perdonar aquellas personas que nos han hecho daño sin nosostros merecerlo. Te damos gracias por todo lo bueno y por todo lo malo, Señor..
»Mira que ahora esté muchacho se ha ido de la vida de mi hija, no permitas que vuelva a ella. Apártalo.
»Dale fuerzas a mi hija para que siga adelante y te siga buscando.
»Dale fuerzas para que siga perseverando en tu camino y se mantenga firme en él.
»Gracias por todo señor... Nuevamente muchas gracias. Perdona nuestros pecados y ten misericordia de todos nosotros.
»Nos reconciliamos contigo y prometemos mejorar cada día por tí. Porque te mereces lo mejor de nosostros... Amén.
Al finalizar la oración, la señora Evans le dá un beso a su hija en la frente y le pide a Danaé que le explicara todo.
Y Danaé así lo hizo.
—Quiero que elimines a ese muchachito de tus redes, no quiero que tengas nada que ver con él.
—Ya lo hice mamá... Lo hice justamente antes de que yo agarrara la biblia y tú entraras a mi habitación...
—Bueno. Me alegro. Fuiste muy inteligente al hacer eso— hace una pequeña pausa y mira a Danaé confusa.
—¿Qué pasa mamá...?— pregunta al verla en duda.
—Es que... Ambas estábamos pasando el mismo dolor pero de una manera diferente— responde con extraña tranquilidad.
—¿Qué...?
—Sí— la corta su madre—, Mientras que tú, estabas pasando todo eso con Anthony, tu padre y yo, sobre todo yo, estábamos pasando el mismo dolor pero en la iglesia.
Y a Danaé no le pareció algo fuera de lugar.
Era verdad que en ciertas cosas... su situación se asemejaba a la situación de sus padres en la iglesia a la que estaban asistiendo y llevaban diez años.
Así que lo que su madre le comentó no era locura para ella.
De hecho, le pareció lo más razonable.
—Ven, vayamos a la sala a comer unas galletas— ofrece su madre.
—Claro, vamos— deja el teléfono a un lado, la biblia del otro y se levanta de la cama para ir detrás de su madre.
A partir de allí... Empezaría la nueva etapa de sanación para Danaé.
Proverbios 4: 23 dice:
Sobre toda cosa guarda tu corazón porque de él, maná la vida.
Y esto no solo se refiere a nuestro corazón, si no, a nuestras emociones, pensamientos y sentimientos.
No está mal que nos guste alguien, pero si está mal no pedir dirección a Dios desde un principio para que tome el control de todo.
Ese fué el gran error de Danaé.
El no pedirle dirección a Dios para sus sentimientos con Anthony.
Anthony no era para ella.
Dios se lo hizo saber al momento. Pero habemos personas necias como Danaé, que quieren insistir y quedarse dónde está más que claro que no pertenece.
Anthony era el famoso Yugo desigual.
Y ojo. El yugo desigual no nada más se aplica para parejas que no creen en Dios. El yugo desigual también aplica en las amistades.
El aferrarse a una persona es lo peor que, como jóven, puedes hacer.
Aferrarte a Dios es lo mejor que puedes hacer por tí y para tí.
Danaé no llevaba una relación estable con Dios. La llevaba a medias.
Y era hora de que empezara a tomarse muy enserio su relación con Dios.
Ya que de allí, dependería su vida de ahora en adelante.
Eso sí. Ahora de la mano de él.
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Un Mundo Distinto.
Espiritual☆||NOVELA CRISTIANA||☆ Muchas veces nos hemos preguntado: ¿Donde estaba Dios? ¿Por qué lo permitió? Y... A través de ésta historia, puede que encuentres tu respuesta a ello. ¿Estás comprometido con Él? ¿Realmente lo estás? A raíz de varias cosas, D...
