capítulo 11.

34 1 0
                                        

||Conociéndote Otra vez.

La semana pasó rápida, a decir verdad. Honestamente el tiempo estaba corriendo más rápido de lo habitual, pero todo fluía con total normalidad y tranquilidad.

Las clases estaban e iban muy bien, la relación con su mejor amigo no tanto...peero a Dan no le preocupaba mucho. Y ¿en lo que respecta a Anthony? pues sí, los días pasaban y cada día tanto Dan como Anthony se iban conociendo cada vez, mejor.
Pero con el paso de los meses se volvieron buenos amigos a través de messenger.

La verdad, Anthony era un chico agradable, muy educado y cordial, pero al igual que Dan...era algo tímido.

Dan no iba a los cultos entre semanas para la iglesia, pero no era porque no quisiera, sino porque realmente estaba atareada y algunos hermanos le entendían, aunque otros... no tanto.
Pero bueno, lo que sí estaba segura es que a pesar de no tener una "excelente relación" con Dios, si la llevaba bien, algo... distanciada.

En fin, volviendo a los días escolares y relaciones sociales, bueno.

El día martes, se encontraba caminando por los pasillos de la institución, paseando algo pensativa por las tareas y los eventos que pronto habrían en la iglesia, dónde ya se estaban empezando a delegar responsabilidad.

Y... honestamente Danaé no quería responsabilidad alguna ya que bueno, casi no tenía tiempo para ir entre cultos semanales, ¿cómo iría a las actividades que le estaban delegando?

Debía de admitirse, Danaé era algo mal organizada, pero aún así, sí ella llegara a organizarse bien, igual sentiría que no logra hacer su objetivo del todo completo..

Mientras caminaba algo estresada escuchó una voz que no conocía en lo absoluto de su círculo social y se detuvo para ver de quién se trataba.
(Ojo, no tenía un GRAN círculo social, pero si uno que lo valía, o al menos... eso pensaba ella).

—¿Se puede saber por qué estás tan estresada?— preguntó una voz misteriosa que dió  pequeños pasos hasta donde se encontraba ella.

Ella lo miró y se quedó viéndo con desagrado.

—¿Perdona?— preguntó molesta. Ya había notado que era Sebástian. El amigo de Diego.

—Qué si puedo saber por qué estás tan estresada.— repitió.

—Vaya vaya, ¿ahora te dignas hablarme? ¿puedo saber a qué se debe el honor, su majestad?— respondió con indiferencia y algo de sarcasmo.

Aún estaba molesta por haberle dicho ciertas cosas aquél dichoso día que hizo despertar en ella inseguridades.

—¿Su majestad?— repitió confundido mientras dibujaba una sonrisa irónica—. Bueno. Cómo sea. Solo, quería presentarme nuevamente contigo ya que nos hemos visto en dos oportunidades éste año, y nos seguiremos viendo mucho, preciosa.

Danaé notó la mirada que éste le hacía y decidió mantenerla firmemente.

—Bueno...— se cortó de inmediato.

¿Presentarse otra vez?— se preguntó así misma.

Este chico andaba mal para ella, ya se conocían y para ser exactos, desde el primer año.

Cerró sus ojos por un momento y solo respiró profundamente para decirle:

—Danaé Evans, mucho gusto en conocerte, otra vez. — extendió su mano.

Hubo un pequeño silencio entre ambos, hasta que él, lo cortó soltando la mano.

—Fué agradable volver a verte, lindura— dijo mientras se giró para la marcharse en la dirección contraria con las manos en los bolsillos.

Dan quedó perpleja ante este comentario tan... extraño.

«¿lindura?» — preguntó en su mente.
—¿Y éste qué o qué?— se preguntó en voz alta.

Pasaron varias horas después de este incidente entre... ellos.

Y aunque el apodo le sonaba, no recordaba con exactitud de quién se lo había colocado.

Hasta que...

—¡YA SÉ QUIÉN ES!— gritó mientras se giraba para ver a Gina, quién la miraba extrañada de su reacción.

—¿Quién es quién?— preguntó confundida.

—No...no es nada, tranquila.— respondió a su pregunta algo avergonzada por el grito.

—¿Segura?— la miró fijamente mientras la agarraba de los hombros.

—Sí, tranquila, te cuento cuándo esté totalmente segura de algo.— respondió mientras le regalaba una sonrisa tranquila y se giraba para buscar a Sebástian. Qué en cuanto la vió, le sonrió.

—Bien, vámonos.— respondió mientras entrelazaba sus brazos con los de Dan.

Ambas se colocaron en marcha para llegar a casa.

Y así fué. Llegaron a casa, se lavaron las manos, almorzaron y luego de reposar se colocaron a estudiar.

Era lan 3:00pm cuándo de repente...

—¡Bzzt! ¡Bizzt! ¡Bizzt!— vibró el celular quien se encontraba encima de la mesa.

—¿Dan, esperabas mensajes de alguien?— preguntó Regina.

—No, ¿por qué preguntas?— respondió mientras pasaba la página del cuaderno para escribir en la siguiente.

—Es que... acaba de vibrar tu celular, y ajá, bueno. Son mensajes.— dijo mientras la miraba—. Será...¿un mensaje de Anthony?

—Mmh— refunfuñó—. Si reviso el celular...¿te estarás más tranquila estudiando?

—Tí.— contestó mirándola tiernamente.

Dan colocó sus ojos en blanco y luego agarró su celular para ver qué tenía unos mensajes de Anthony.
Saludando, preguntado y queriendo saber en cómo se encontraba.

Realmente no lo pudo evitar, le hizo sonreír un poco.

Era de admitirse, este gesto se le hizo adorable.

Ella le respondió sus mensajes diciéndole que se encontraba bien y que estaba estudiando con una amiga en casa.

Qué cosas, ¿no?...

Regina en cuánto le vió textear el primer mensaje, empezó a recoger y guardar los cuadernos y lápices.

—¿Qué haces?— preguntó Danaé.

—Guardando, ¿no ves?— respondió.

—¿Y por qué? aún nos falta una sola materia— respondió seriamente.

—Pero...— fué interrumpida.

—Nada de peros. Anthony también estudia y el puede entender que estoy ocupada en este momento. Terminaremos la tarea de la asignatura que nos falta y luego seguiré hablando con él— dijo mientras terminaba de textear.

Y así fué, en cuanto mandó el último mensaje diciéndole que le escribiría luego, apagó su celular y lo colocó en la mesa para seguir haciendo la tarea que faltaba.

Un Mundo Distinto.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora