||Las vacaciones.
Finalmente, después de un largo ciclo escolar, llegó el día donde todo mundo podía quedarse durmiendo en casa cómodamente sin tener que escuchar la alarma para levantarse y hacer la rutina diaria.
Regina se había quedado a dormir en casa de los Evans como era costumbre, pero esta vez ya hasta tarde porque finalmente estaban de vacaciones.
Tanto Danaé como Regina estaban muy emocionadas de poder dormir hasta tarde y no tener que hacer tareas extremadamente largas.
Aunque ahora tenían que ir más seguido a la iglesia, Danaé no se quejaba, aveces era algo molesto ir varios días entre semanas... Al menos, para ella lo era, no sabía si a Gina, sus padres o los demás.
Pero a ella no le gustaba mucho.
Pasaron cinco días de haber salido de vacaciones cuándo... tanto Regina como Danaé, se habían quedado sin habla por la sorpresa tan grande que se habían llevado.
¡La madre de Regina había planeado pasar las vacaciones con su familia en Chile!
Finalmente la madre de Gina se daría un descanso.
Aunque cuando las chicas volvieran a clases, ella volvería al trabajo.
Pero realmente para Gina eso era lo de menos, estaba realmente felíz de poder vivir con su familia completamente reunida, aunque fuera únicamente en vacaciones.
Realmente parecía un pequeño tómate, estaba roja de tanta emoción que tenía encima.
El mismo día en que la madre de Regina llegó a darles la sorpresa a todos, fué el mismo día donde Danaé ayudó a Regina a guardar las pocas cosas que tenía en su casa para que se las llevara y ya luego las volvería a traer.
Pero por ahora, la mejor amiga de Danaé se iría a chile con su familia.✨
Mientras las chicas bajaban por las escaleras, Danaé no pudo aguantar el sentimiento que le invadió por un momento.
—Gina.— la llamó en voz baja.
—¿Si?— respondió con una sonrisa mientras se giraba para encontrarse con los ojos húmedos de Danaé.
Gina se quedó perpleja al ver a Danaé casi llorar por ella.
—Tonta. No entiendo por qué lloras, no me iré para siempre, solo será por las vacaciones. — le dijo mientras soltó su bolso y la abrazó fuertemente.
—Lo sé, pero aún no me lo creo. Me alegra verte tan felíz, pero también me dá cosa que te vayas y no pueda verte durante las vacaciones.— expresó correspondiendo al abrazo y sus lágrimas empezaban a caer.
—Lo sé. —respondió con una voz tranquila. —¡Pero están los teléfonos, y podremos hacernos llamada siempre que podamos!— le informó.
—No...— se limpió las lágrimas que se deslizaban por su rostro—. Quiero que disfrutes tus vacaciones con tu familia, no voy a molestarte para nada. ¡Tienes tiempo sin verlos! sería egoísta de mi parte molestarte con mis cosas y quitarte tiempo valioso con tu familia.
—Te quiero tanto Dana.
—Y yo te quiero más, tontita.
Ambas se dieron un abrazo y luego bajaron hasta la sala.
Los padres de las chicas compartieron entre sí, y las chicas también con ellos. Las horas habían pasado rápido que nadie se percató de que ya era de noche y la señora Wiliam junto a Regina, debían de irse.
Los padres de Danaé acompañaron a la madre de Regina hasta la puerta en dónde las despidieron.
Sobre todo... Danaé a Regina.
—¿Podrás vivir sin mí?— preguntó Gina burlándose mientras miraba a Danaé con una sonrisa pícara.
—¡Claro que sí! ¿acaso crees que no puedo?— le respondió mientras se recostaba en el umbral de la puerta cruzándose de brazos.
Ambas se miraron seriamente y luego se reían de esto y se abrazaron.
Los padres de las chicas también se estaban riendo por la despedida tan emotiva de las chicas.
Ambas se adentraron en el auto y Danaé pudo ver a Gina a través de la ventana del carro, quién se despedía haciendo un gesto con su mano.
El cuál Danaé también le respondió con el mismo.
Y así fué... finalmente Gina pasaría tiempo con su familia, como tanto lo había querido.
Los señores Evans se dieron la vuelta y entraron a casa, pero Danaé no.
Ella se había quedado parada allí, viendo cómo se alejaba cada vez más y más el auto de ellas.
Y una vez que se perdió de vista, entró a casa.
Cuando se encontraba en el pasillo de la puerta de entrada, Danaé se dispuso a cerrar la puerta con llave.
—¿Qué vamos a cenar mamá?— preguntó mientras se acercaba a la cocina caminando con la miraba algo decaída.
—Mmm, haré unos panqueques ¿te parece bien?— preguntó mientras se encontraba de espaldas lavando las tazas de café donde habían bebido.
— . . .
—¿Hij...?— Y antes de poder terminar la frase, se encontró a Danaé con lágrimas en los ojos.
La señora Evans se quedó atónita en cuanto vió las lágrimas recorriendo el rostro de su hija.
Luego miró al señor Evans, tratando de buscar consuelo o ayuda, y lo único que hizo el señor Evans fué acercarse lentamente para abrazarla y consolarla.
La señora Evans, quién tenía las manos mojadas agarró un paño y se secó las manos para también acercarse a su hija y abrazarla.
La familia no emitió un sonido alguno, solo estaban allí.
Danaé llorando en silencio sin emitir sonido alguno, y los padres de ella abrazándola.
Se giró y escondió su cabeza en los brazos de su padre como una niña pequeña que le teme a la oscuridad y se esconde en brazos para sentirse segura.
Así estaba Danaé, como una niña pequeña. Llorando de tristeza porque su mejor amiga se había ido, pero también estaba felíz de que ella cumpliera su sueño con su familia.
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Un Mundo Distinto.
Spiritual☆||NOVELA CRISTIANA||☆ Muchas veces nos hemos preguntado: ¿Donde estaba Dios? ¿Por qué lo permitió? Y... A través de ésta historia, puede que encuentres tu respuesta a ello. ¿Estás comprometido con Él? ¿Realmente lo estás? A raíz de varias cosas, D...
