Capítulo 19.

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Pasaron tres semanas desde aquél entonces dónde... Se había tomado una decisión para darse un tiempo para y pensar mejor la situación que se había presentado en ese momento.

En esas tres semanas, Danaé lo estuvo pensando muchísimo. No tenía cabeza para nada más.
Incluso en las clases le hacían llamados de atención porque... Bueno. No prestaba atención a las clases.

¿Pero quién lo hubiera echo?, tenían que entenderla. Estaba pasando por un momento definitivo.
Pero... Los profesores no podrían saberlo.

Pobres... Debían de informarse cuánto antes.

Se encontraba tan pérdida en sí, que Incluso Regina, su mejor amiga, se dió cuenta que la pobre estaba fatal. Ya no decía alguna palabra o bromeaba como antes por tener la mente en otro sítio.

Gina era consciente de la situación por la que su mejor amiga estaba pasando en ese momento. Y solo le quedaba apoyarla.

—Dan— la llamó Gina, pero no recibió respuesta alguna.

Danaé se encontraba sentada a su lado, viendo perdidamente a través de la ventana que se encontraba justamente a su lado izquierdo.

Tenía su codo apoyado en la mesa y su cara apoyada en su mano abierta que la sostenía.

Tenía una mirada vacía. Una mirada que no emitía ningún sentimiento o algo que pareciera ser... vida. Parecía estar en... Trance.

—Danaé— volvió a llamarla, pero está vez, más firme.

—¿Eh?— respondió volviendo en sí y reincorporándose— ¿Ah? Eh... ¿Qué pasa?— preguntó confusa.

—Eso te pregunto yo, a tí.

—No me pasa nada, Regina.

—¿¡Ves!? Claro que sí pasa algo. Solo me dices así cuando estamos realmente serias.

—Pero... Así te llamas ¿O no?— preguntó tratando de dibujar una sonrisa.

—No me cambies el tema. — la miró seriamente. —Algo te está pasando y es más que obvio.

—Ya sabes el motivo..

—Amiga, ¿Piensas hacer algo al respecto?

Silencio.
Las palabras de Regina quedaron un momento en el aire hasta que Danaé decidió romper el silencio.

—Gina.— suspiró. —Han pasado tres semanas, no he pensado nada más que en esta situación que se nos presentó.

—¡Vaya! ¿Y hasta ahora te das cuenta? No pensé que fuera tan notorio.— respondió con sarcasmo mientras sonreía. —¿Y bien?, ¿Qué piensas hacer?

—Le voy a escribir.

Silencio...

—¿Le vas a escribir?— preguntó haciéndole peso a casa palabra.

—Sí.— respondió firme.

Regina quedó atónita con semejante idea, pero bueno. No era su asunto. No podía hacer nada aunque quisiera. Y apoyaba a su amiga cometiera una burrada o una decisión coherente.

Suspiró negando con la cabeza antes de encontrarse decir:
—Está bien, te apoyo.

—Gracias.

—Eres un caso, Dan. Pero eres el caso más bonito que he tenido en la vida.

—No digas tonterías que luego me pongo cursi yo también.

Las dos se rieron y continuaron hablando tranquilamente durante su día escolar.

Un Mundo Distinto.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora