Noche de película en Familia.
Era de noche cuando Danaé acababa de terminar de cenar y aún tenía en su mente un mal presentimiento.
Y su mejor amiga lo notó al instante durante la cena.
—Amiga, ¿Quieres hablar de algo?— preguntó dudando.
—¿Eh?— respondió volviendo de sus pensamientos.
—Te noto... distraída. Si quieres hablar de algo aquí estoy. Lo sabes.
—Lo sé. No necesitas recordármelo, sé que puedo contar plenamente contigo. Y sí, necesito hablarlo con alguien porque tengo un mal presentimiento sobre algo— le echó una mirada significativa y algo triste—, Honestamente no sé qué hacer...
Regina terminó de recoger los platos y se los dejó en el fregadero a la señora Evans, que se estaba encargando de de fregar primeramente los vasos y cucharas.
Por otra parte, Danaé terminó de limpiar y recoger la mesa y ya luego guardó el pañuelo de limpiar.
—Bien. Es hora de hablar sobre ese presentimiento.— dijo Regina mientras agarraba uno de los brazos de Danaé y se la llevaba a la habitación.
En cuanto llegaron, se sentaron las dos en la cama.
Danaé estaba algo...decaída por esto que presentía que no iría para nada bien.
Regina por otra parte, se alejó y se dirigió hacia la puerta. Cerrándola.
Luego volvió sentándose con ella y finalmente habló.
—Cuéntamelo todo.— le indicó seriamente.
Danaé la miró y dudó durante unos breves momentos antes de contarle.
—Bueno...— suspiró —. está pasando lo siguiente.
Procedió a contarle a Gina absolutamente todo lo que había acontecido desde entonces y lo que habló ese preciso día con Anthony juntamente con el presentimiento que tenía con respecto a esa fiesta.
Y lo único que supo decirle Regina fué:
—Dan, lo único que te puedo decirte como amiga es que... No le tomes tanta importancia. En mí opinión no hiciste bien en aceptarlo como tu novio apresuradamente, sí, estabas rendida por él, pero con mayor razón primero debías consultarlo con Dios.
Danaé la quedó viendo extrañamente, porque aunque solo fuera su mejor amiga y compañera de bromas y juegos, sabía que tenía razón.
—Ok. Sí. Lo admito, me apresuré mucho porque estaba loquita por él.— suspiró y respiró ondo—. ¿podemos hablar de este presentimiento fatal?
—Bueno.— hizo una pausa antes de seguir hablando—. Ya te dije, sí tienes un presentimiento que no te deja tranquila... háblalo con Dios, tanto tú como yo somos concientes de que él siempre a estado y estará sí lo necesitamos.
Danaé dudó. ¿A todos les pasa no? cualquier ser humano ante una situación así o similar duda antes de planteársela a alguien. Y... Más si se trata de comentársela a Dios.
Regina se levantó de la cama y se fué.
Danaé por otro lado, quedó un tanto... Pensativa. No sabía que hacer o como hacerlo.
Hubo un momento de su vida era tan sencillo, y ahora le era difícil, pero tan difícil que no tenía idea de cómo o por dónde comenzar.
Se levantó de la cama y estuvo caminando en círculos durante unos momentos. Hasta que no aguantó y se volvió a sentar en su cama y pensó en las palabras correctas para dirigirse a quién había dejado de hablar durante un tiempo.
Vale, lo tenemos.
—Genial. — dijo para si misma—. Em... ¿Dios?, hola... Yo... Bueno... Verás...— se detuvo y suspiró.
Danaé no pudo seguir hablando, pero notó que en su corazón habían sentimientos extraños jamás experimentados. Llevó su mano al corazón y también empezó a notar la humedad en sus ojos.
Un momento... ¿Estaba llorando?, ¿Dan estaba llorando?
En efecto. Lo estaba haciendo. Estaba llorando.
¿Por qué o cómo? No se sabe con exactitud, pero lo que sé es que ella empezó a llorar y llorar, las palabras de un momento a otro empezaron a salir solas mientras que la voz de ella estaba... quebrantada.
Por primera vez en su período de vida, Danaé estaba experimentando el hablar con Dios desde lo más profundo de su corazón.
—Dios...por favor, ayúdame...— dijo sollozando—. Me he dado cuenta que me he enamorado de él, pero... si no es para mí... porfavor házmelo saber.
Silencio.
Aún seguía llorando y hablando con Dios.
Habló muchas cosas con él, pidió perdón por haberlo dejado de lado, por no haberlo buscado como debía, lamentó mucho haber faltado tanto y solo fallarle aún conociéndolo.
Luego de una conversación profundamente honesta, solo hubo un silencio...
Está bien, mi niña.
Un momento... ¿La conciencia de Dan la llamaba niña?, no, no... Aún más raro, ¿su niña?
No importa como o por qué fuera, se sintió tranquila al escuchar esto de su mente. Hubo un momento de inmensa tranquilidad, el peso en el pecho de Danaé había desaparecido y se sentía alegre.
Lo que restó de la noche fluyó con total normalidad. La familia, convivió más de lo normal, hubieron muchas risas en la sala, chistes, historias emocionantes, consejos, bueno. Ya se imaginarán.
—Familia, ¿Y si vemos una película?— propuso Regina.
—No sería una, mala, idea.— respondió Alonso.
—¿Cuál vemos?— preguntó la señora Evans.
—No lo sé, pero debe ser una buena.— respondió el señor Evans.
—Y si...¿Vemos Aquaman?— insinuó Danaé.
Silencio.
Todo el mundo se giró para verla.
—¿Qué película es esa?— preguntó la señora Evans.
—Viviana. — habló el señor Evans, mientras se dirigía hacía ella con la mirada fría—. ¿No vas a saber quién es?
La señora Evans le devolvió la mirada y frunció el seño.
—¡Pues no!— masculló mientras lo veía molesta—. No me la paso viendo películas, por si no lo sabes pierdo mi tiempo ocupándome de la casa.
—¿No era el rey de los pescados?— preguntó Regina.
—¿Rey, de los pescados...?— repitió Alonso dirigiéndose hacía Gina.
—¿No lo es?— preguntó.
—No. Es el rey del océano.— respondió el señor Evans.
—¿El rey del océano no es el papá de la sirenita?- preguntó dubitativa, la señora Evans—. Cómo era que se llamaba... ¿Tarantino?, ¿Turón?
—No mamá, es el rey tritón. — respondió Alonso.
—¡ESE MISMO! Gracias corazón.
Danaé no pudo evitar reírse por este escenario para ver una película.
Ojalá ser así siempre.
Dan, olvidó por completo su preocupación por esto que ella tenía. Le había echo muy bien el hablar con Dios y desahogarse completamente.
Y su momento con su familia le había echo olvidar todo aquello que le hacía de pesar en su mente.
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Un Mundo Distinto.
Spiritual☆||NOVELA CRISTIANA||☆ Muchas veces nos hemos preguntado: ¿Donde estaba Dios? ¿Por qué lo permitió? Y... A través de ésta historia, puede que encuentres tu respuesta a ello. ¿Estás comprometido con Él? ¿Realmente lo estás? A raíz de varias cosas, D...
