Alessandra se separó suavemente de Danaé y le dio espacio para que pudiera respirar y tranquilizarse.
Danaé sorbió por la nariz mientras se pasaba las manos por los ojos, limpiándose las lágrimas y la humedad de las mejillas.
—¿Estás mejor? —preguntó Alessandra.
—S-sí... —respondió sorbiéndose la nariz—. Bueno... eso creo.
Sonrió débilmente y Alessandra le devolvió la sonrisa.
—Dana, entiendo perfectamente por lo que estás pasando. Aunque no hayamos vivido exactamente la misma situación, se le parece mucho —hizo una pausa antes de continuar—: Mira, ese chico no vale la pena. Al menos no para ti. El chico que de verdad quiera estar contigo sabrá esperarte, sabrá primero cómo ganarse a tus padres y luego sabrá conquistarte a ti.
»Eres una gran persona, y llegará el momento en que Dios pondrá en tu camino a ese alguien reservado especialmente para ti. Así que no llores ni te molestes en seguir al pendiente de Anthony.
»Mira, Danaé, no te voy a pedir que lo olvides de la noche a la mañana ni que no llores por lo que te duele. Si quieres desahogarte, hazlo, pero que no sea por alguien que no sabe lo que quiere o que no supo quererte. Lo quieres, y eso es inevitable, pero si ninguno era para el otro, tienes que aprender a dejarlo ir para que cada quien siga su camino.
»A fin de cuentas... somos conscientes de que aquí la que sale perdiendo no eres tú, sino él. ¡Mírate! Eres hermosa, noble e inteligente. Tienes un corazón precioso. En otras palabras, eres demasiado para él. Hay personas que no saben lidiar con tanto y prefieren irse por lo más fácil. Lo que les exige madurez lo rechazan. No te atormentes por él ni por nadie. Eres increíble —concluyó.
Danaé sorbió por la nariz una última vez.
—Muchas gracias por tus palabras de apoyo.
—Siempre que quieras, puedes contar conmigo —sonrió Alessandra mientras se levantaba y se estiraba un poco.
—Deberíamos volver con los demás —sugirió Danaé.
—¿Te sientes completamente bien?
—Sí, ahora sí —se levantó y se tomó del brazo de Alessandra.
—Perfecto, entonces.
Ambas regresaron hacia el grupo de sus compañeros, donde los equipos de juego se encontraban descansando.
—¡Alessandra! ¿Qué nos toca después de esta clase? —preguntó Luis.
—No lo sé, no recuerdo —hizo una pausa y se giró hacia Danaé—: ¿Tú sabes qué tenemos después?
Danaé soltó una pequeña risa.
—Creo que Química.
—Ah, vale. ¡Gracias! —respondió Luis.
...
Durante el receso del mediodía, Danaé comía a solas mientras repasaba en su mente todo lo sucedido esa mañana.
Se había desahogado con su supuesto mejor amigo y él ni siquiera había sido capaz de articular una palabra de consuelo. Y cuando vio claramente que ella se alejaba llorando con Alessandra, tampoco se molestó en acercarse a preguntar cómo seguía.
«¿Pero y si no se dio cuenta?», intentó justificarse internamente.
«Por favor, claro que lo vio», irrumpió la voz firme de su conciencia. Nadie era tan distraído como para no notar el hilo de voz quebrado de alguien a punto de romper en llanto, ni para ignorar que esa persona se fuera a un rincón a intentar calmarse durante casi una hora.
Hasta la persona menos observadora lo habría notado, pero Diego no lo hizo... o prefirió no hacerlo. Desde ese instante, el título de "mejor amigo" le empezó a quedar bastante grande.
Diego no se molestó en preguntar por ella en todo el día. Pero bueno, nada en esta vida es perfecto, ¿no?
Todo aquello tendría que terminar tarde o temprano; o, mejor dicho, en su debido momento. Sin embargo, ¿quién era ella para cuestionar los procesos por los que atravesaba? Muchas veces, las pruebas difíciles terminan acercando a las personas a Dios, llevándolas a encontrar en Él su verdadero consuelo y refugio en los peores momentos.
Danaé no era del todo consciente de esto aún, pero con el tiempo terminaría descubriéndolo por sí misma. Por ahora, solo le quedaba seguir aprendiendo a conocer a las personas y a discernir hasta dónde podía llegar la decepción humana.
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Un Mundo Distinto.
General Fiction☆||NOVELA CRISTIANA||☆ Muchas veces nos hemos hecho las mismas preguntas: ¿Dónde estaba Dios? ¿Por qué lo permitió? A través de esta historia, puede que al fin encuentres las respuestas que tanto has buscado. Pero antes, conviene reflexionar en algo...
